El populismo provoca una intensa imantación de la política. Cuando pasa su herradura sobre los partidos, las instituciones o la conversación, todo se reacomoda. Bajo su imperio selectivo, unas fuerzas son prendidas estrechamente, mientras otras son lanzadas al polo más distante. Lo que sería un natural y complejo desparramamiento de fuerzas, un hormigueo de intereses que se entrelazan conflictiva y cooperativamente, queda reducido a una elemental disyuntiva: la absorción y la repulsión. Los campos de batalla como polaridades imbatibles. Se preguntaban los antiguos si dentro de los imanes había un alma que era capaz de seducir al hierro y liberarlo de las cadenas de la gravedad. “Piedras imanes que enloquecen la brújula”, decía Borges en su poema sobre la fundación mítica de Buenos Aires. El populismo, en efecto, atrapa la aguja de nuestra orientación.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.