Ávido de conocerlo todo, de estar al corriente, he llegado a amar los libros muy cortos, fáciles de leer, espaciados, con muchos claros, para poderlos arrojar lo antes posible a la biblioteca y pasar a otro.

Fuente: Jules Renard, Diario, traducción de Antonio Orta, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1952.

 

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