Sergio Ramírez: No quiero que en Nicaragua pase lo de Venezuela

Por supuesto hay que salir de la “obscena” dictadura Ortega-Murillo pero no para pasar a “una situación de protectorado” como la de Venezuela donde la administración de Donald Trump ha establecido las reglas, opina el escritor Sergio Ramírez.

“Yo estaba leyendo cómo se manejan los fondos del petróleo de Venezuela en una cuenta del Departamento del Tesoro. Ellos la administran y le entregan al gobierno de Venezuela lo que consideran necesario. Como paternalismo: ‘De tu petróleo te doy para que lo gastes. No lo vayas a malgastar’”, dice con un dejo de ironía. No le gustaría que Nicaragua perdiera su “soberanía económica”. La presidenta “interina” Delcy Rodríguez habla “con un lenguaje grandilocuente antiimperialista que se ha vuelto totalmente falso. Como es falso el lenguaje de Daniel Ortega”.

Alma Rosa Pacheco

“Que entre el petróleo a gotas a través de empresas privadas como ya está entrando. Permitir que entre el petróleo si alguien lo importa de manera privada y restablecer una economía libre, eso no está mal, pero ‘supervisada’”.

Pero Nicaragua, a juicio de Ramírez, no es prioridad para Estados Unidos. Cuba sí lo es y sospecha que más temprano que tarde pasará lo mismo que en Venezuela.

“No sé qué van a hacer con Raúl Castro (a quien la justicia estadounidense acaba de acusar de la muerte de cuatro personas en el derribo de dos avionetas en 1996). Primero, porque está muy viejo (94 años) para mandarlo al exilio. Lo van a dejar metido en alguna casa y entenderse con el nieto. (A la gente) los obligarán a rendirse por hambre en una especie de protectorado”.

“En esta circunstancia si las elecciones de medio periodo no marcan otra cosa —y ése es un plazo ya muy a la vista en el Congreso—, Nicaragua no está en la prioridad. Cuando queden abatidos estos dos árboles enfrente del paisaje (Cuba y Venezuela), todo el mundo va a fijarse en Nicaragua. Pero eso no está a la vista todavía”, afirma contundente.

“En el exilio lo que se hace es una multiplicación de partidos que no existen. Porque el exilio así es y no le ocurre sólo al exilio de Nicaragua; así fue con los rusos en Francia cuando la revolución de Lenin, así fue el exilio francés en Inglaterra tras la Revolución francesa. Los exilios así son. No hay una alternativa fuerte o un liderazgo visible y por lo tanto a la hora que impusieran desde fuera un cambio en Nicaragua, que obligaran a la familia Ortega, ¿quién queda por debajo? El ejército”.

Si se llegara a repetir la experiencia de Venezuela “sería una Nicaragua de mentira con el mismo ejército a cargo de la dirección política del país; sin libertades, con represión y miedo, aunque haya desaparecido la familia Ortega. Yo no voy a volver a eso”, concluye Ramírez. “No sería mi país”.

 María Lourdes Pallais

Periodista y escritora peruana-nicaragüense nacionalizada mexicana


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