ESPLENDORES Y MISERIAS DE LOS INDIOS EN MÉXICO

La cuestión indígena está al día. No es un hecho atribuible al levantamiento del EZLN el 1 de enero de 1994; tampoco es un hecho atribuible a los discursos edificantes sobre “el despertar ” de México a la miseria y a la realidad opresiva de los indios en México. En efecto, buena parte de la sociedad mexicana tiene la certeza de que sin la intervención del EZLN no habría más que olvido e indiferencia. Como muchas otras cosas, la cuestión indígena ostenta la novedad del pasado: incluye nuevos razonamientos y arrastra consigo viejas polémicas. Una de ellas, quizá la que más desvela a este país, se ocupa de la pertinencia, o impertinencia, constitucional de las autonomías. Según parece, no se trata de hacer prevalecer un ideal de igualdad compleja sino una estrategia de diferencia simple. O como escribe Arturo Warman en el ensayo que aquí ofrecemos: La diversidad y pluralidad de la vida indígena, su riqueza, no se refleja en los actuales debates y propuestas, que la simplifican y reducen. Por otra parte, la desigualdad y la discriminación que condena a los indígenas tampoco se reflejan con la fuerza y la urgencia que merecen. Se discuten y confrontan abstracciones, ideologías, que no recogen la realidad, experiencia y aspiraciones indígenas. Es esa mi mayor preocupación: un debate ideológico polarizado que se vincula débilmente con la realidad indígena”.

Ofrecemos también una selección de momentos indigenistas publicados en nuestras páginas desde 1980 hasta nuestros días. Sus nueve protagonistas componen un mural cuyos matices nos resultan a la vez polémicos y ejemplares. No sostienen, parodiando al Cándido de Voltaire, que todo está bien cuando está mal, ni que todo está mal cuando está bien. Sostienen la presunción de que los hechos del presente mexicano guardan y exhiben la novedad del pasado.