LOS INDIOS O LA GEOMETRÍA DE LA VIOLENCIA

POR ADOLFO SÁNCHEZ REBOLLEDO

La cuestión indígena está relacionada con el gran tema central: la reforma agraria, que no sólo significa el reparto de las tierras, o el reconocimiento de la organización campesina tanto para la representación corporativa como para fines productivos, sino, además, abolir el entramado institucional que devora la capacidad de gestión autónoma de los indígenas, el reconocimiento de su lengua y, en general, la aceptación plena del universo cultural de las etnias como un componente básico de la institu- cionalidad, la cultura y la identidad nacional.

Puede ser que la simultaneidad de los asesinatos de Sebastián Pérez, en Bochil, Chiapas, de Elpidio Domínguez en Santa Fe, Michoacán, o los cometidos en las personas de un indígena tarahumara o del asesor de los Tatamandones de

Jicayán, respondan a una misma lógica caciquil que tiene que ver con la visión nacional de tales grupos, con una geometría de la violencia en la que el enfrentamiento da la medida de la resistencia de los nuevos gobernantes.

Pero el hecho es que la historia individual de cada uno de los líderes muertos resume toda la historia de las vejaciones a las etnias, pero también, de un modo tangible y esperanzador, el despertar de su renacimiento.

El ascenso de la lucha de los indios de México, estimulada en los últimos tiempos por la actividad política, es ya un movimiento profundo, interconectado por uno y mil lazos, visibles o no, que tiende a la autoorganización. Se trata, al mismo tiempo, de la expresión más notoria de una masiva movilización que tiene como objetivo escapar al estado de miseria y abandono al que han sido conducidos, pero que hoy en las condiciones actuales, sólo puede expresarse como un movimiento social cada vez más político de salvación contra el etnicidio, por la vigencia de los derechos humanos. Movimiento que por el solo hecho de existir, pone en entredicho valores ideológicos supuestamente inamovibles, concernientes a la relación entre diversidad e identidad dentro de la nacionalidad y que afectan la definición misma del concepto de nación. Y la remite a la dimensión social no resuelta, a la libertad democrática para hacer valer una cultura propia.

—Nexos 134. Febrero 1989-