Los grandes apuros en los que don Quijote se ve metido no son tanto de naturaleza física y corpórea sino espiritual. Es verdad que es abatido y vapuleado muchas veces, pero su auténtica batalla es mantener la fe en su condición de caballero y, dado que la condición de caballero se funda en el amor a la dama, es la existencia de Dulcinea el punto más conflictivo, más débil.
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