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De acuerdo con lo declarado por los coordinadores de las fracciones parlamentarias representados en la Cámara de Diputados, el Paquete Económico será uno de los temas principales e inmediatos a tratar por la LVII Legislatura en el periodo ordinario de sesiones a iniciar el 1 de septiembre próximo. Aspecto fundamental del paquete será el debate en torno a la Cuenta Pública de 1996 y sobre el Presupuesto de Egresos para el ejercicio 1997. En ambos documentos destaca el tema que los partidos de oposición llaman «Las Partidas Secretas». 

Por tratarse de un tema que genera expectativa ciudadana, parece necesario explicar el sustento legal de las mencionadas partidas, su importancia dentro del gasto, su ejercicio, los argumentos de la oposición, la base constitucional de la Partida Secreta y finalmente la pregunta sobre si conviene, procede o no su permanencia en el presupuesto de egresos. 

En primer término, conviene aclarar que con frecuencia se identifica el monto de Partida Secreta con el monto total del ramo presupuestal número 00023 denominado Provisiones salariales y económicas cuando realmente constituye sólo una mínima parte del citado ramo. Veamos por qué. 

En el párrafo tercero de la fracción IV del artículo 74 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se precisa que: 

No podrá haber otras partidas secretas, fuera de las que se consideren necesarias con ese carácter, en el mismo presupuesto; las que emplearán los Secretarios por acuerdo del Presidente de la República. 

A su vez, el artículo 14 del Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación para 1997 señala que las partidas a que se refiere el párrafo tercero de la fracción IV del artículo 74 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sólo serán los comprendidos en el concepto 7300 del ramo 00023: Provisiones Salariales y Económicas.1 

El citado ramo ha tenido varias denominaciones; hasta 1984 fue «Erogaciones adicionales», en 1985 «Erogaciones no sectorizables» y a partir de 1995 «Provisiones salariales y económicas». Para 1997 el ramo cuenta con una asignación de 38 mil 339 millones de pesos e incluye 8 programas: salarial (61%), fortalecimiento de la coordinación hacendaria con entidades federativas (12%); seguridad pública (5%); modernización de los sistemas contables, presupuestales y de pagos del Gobierno Federal (3%); desastres naturales (6%); prever el financiamiento a los partidos políticos y gastos asociados (4%), compensar la variación en los precios internacionales (8.5%) y gastos contingentes, es decir, la llamada «Partida Secreta» (0.5%). 

Algunos ramos presupuestarios se identifican directamente con las entidades administrativas, lo que permite asignarles programas y cuantificar sus metas; en cambio, en los ramos generales como el de Provisiones salariales y económicas (ramo 00023) no es posible cuantificar sus metas ya que sus programas benefician a varias dependencias y entidades, aunque sí se señalan con precisión sus objetivos y las unidades responsables de su ejecución. Estas transferencias obedecen a que los recursos benefician programas de varias dependencias, además de hacer frente a circunstancias no previsibles y eventos económicos difíciles de pronosticar o estimar con precisión. 

Quizás una inquietud sobre el ramo sea la importancia que representa respecto al gasto total. Así, en 1988 este ramo representaba el 15% del gasto programable y para 1997 sólo el 6.5%. En relación al gasto del Gobierno Federal representaba el 30% en 1988 y para 1997 se reduce al 14%. 

Respecto al calificativo de discrecional y secreto, cabe recordar que un principio básico presupuestal dice que los recursos financieros deben ser utilizados para los fines aprobados, evitando imprevistos que dificulten su evaluación. Sin embargo, durante el ejercicio anual, a nivel de cada ramo se observan incrementos respecto al presupuesto original, cubriéndose el gasto adicional con los ingresos ordinarios excedentes y con los recursos provenientes del ramo 00023, el cual por constituir provisiones salariales y económicas sirve de apoyo a otros programas prioritarios. 

Se destaca que no obstante estas transferencias, el gasto total del Gobierno Federal no se incrementa ya que el aumento en las erogaciones de otros ramos o entidades se hace con cargo a los recursos del citado ramo presupuestal. 

Durante 1995, año para el cual se cuenta con información del ejercicio real, la asignación al ramo fue por 15 mil 209 millones de pesos de los cuales sólo el 28% fue ejercido por el propio ramo (4 mil 325 millones de pesos), y el 70% restante se transfirió a otras dependencias administrativas.2 

El ramo se denomina Provisiones salariales y económicas porque cuando se elabora el Presupuesto de Egresos, se desconoce el monto preciso que se va a gastar durante el año siguiente, lo que hace suponer que el Ejecutivo Federal centraliza funciones y hace un uso discrecional de los recursos. 

Dentro del ramo, el programa salarial constituye el 61% del total asignado. Esta previsión no significa un uso discrecional por parte de las dependencias del Ejecutivo, sino que permite afrontar el pago de los servicios personales a las distintas dependencias y entidades, cuando estos aumentos aún no han sido acordados con los sindicatos, quienes junto con el Ejecutivo Federal establecen la política y los porcentajes de incrementos salariales. 

Existe además un programa importante para las entidades federativas: el relativo a las operaciones de saneamiento financiero de los estados cuando, como ahora ocurre, tienen problemas de cartera. Otro programa es el relativo al fondo de desastres naturales, para hacer frente a las necesidades de reconstrucción que dejan los fenómenos naturales en varios estados de la República. 

Es decir, el ramo 00023 no se integra con partidas secretas, ya que desde que se aprueba en el Presupuesto de Egresos se conoce el monto y destino programático de los recursos, en tanto que la Cuenta Pública informa sobre el ejercicio y destino de los mismos. 

Ahora bien, el concepto de partida secreta no es de origen reciente, ya que al redactar el artículo 170 del Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana en 1814, los legisladores de Apatzingán señalaban que el supremo gobierno… podrá no obstante librar las cantidades que necesite para Gastos Secretos en servicio de la Nación, con tal que informe oportunamente de su inversión.3 

Más tarde, en enero de 1917, el Congreso Constituyente de Querétaro aprobó, por unanimidad, el segundo parrafo del artículo 65 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos creando la partida secreta. 

A partir de 1977 el tercer párrafo de la fracción IV del artículo 74 de la Constitución dice que: 

No podrá haber otras partidas secretas, fuera de las que se consideren necesarias con ese carácter, en el mismo presupuesto; las que emplearán los Secretarios por acuerdo escrito del Presidente de la República.4

Para ubicarnos en la importancia que actualmente tiene tal concepto, acudimos al tomo I del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 1997, el cual, en su capítulo VI.5.3, consigna el proyecto de erogaciones contingentes del ramo 00023 (partida secreta) de acuerdo con el ordenamiento constitucional, aunque en la práctica realmente no tiene esta naturaleza. Para tal partida se asignan 200 millones de pesos, lo que significa una reducción de 74% real respecto a 1996, cuando fue de 650 millones de pesos. La partida secreta representa un 0.5% del total del ramo y el 0.03% del Gasto Programable del Gobierno Federal. 

Asimismo, y esto debe subrayarse, con el propósito de dar mayor transparencia al gasto de la Presidencia de la República (ramo 00002), a partir de 1996 se procedió a asignarle los gastos propios de esa dependencia que durante años se cubrían con recursos provenientes de la partida secreta. 

La polémica en torno a la partida secreta es más bien de índole política, puesto que su importancia es realmente simbólica. Al magnificar el monto de la partida y mitificar el destino de la misma, se genera un debate más allá de lo presupuestal. Por ello parece recomendable eliminar del ramo 00023 del Presupuesto de Egresos la partida 7300 Gastos Contingentes (partida secreta) y reasignar estos recursos tal y como ya lo hace la Presidencia de la República a los programas y dependencias que lo ejerzan directamente. 

1 Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio 1997. Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

2 Cuenta de la Hacienda Pública Federal 1995. Información Sectorial, p. 323. 

3 Las constituciones de México, Congreso de la Unión, Comité de Asuntos Editoriales, México, 1989. 

4 Rabasa, Emilio O. y Caballero, Gloria, Mexicano, ésta es tu Constitución, Miguel Angel Porrúa, México, 1997, p. 220.