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La nave del oído

Música

Los días 2 y 3 de diciembre, en el nuevo Foro del Sol del Autódromo Hermanos Rodríguez, se presentará el grupo irlandés de rock U2.

Creadores de uno de los discos más carentes de humor en la historia de la música (Joshua Tree), cerebros tras de la concepción de un trabajo que tiene como característica haber reinventado el rock y prepararlo para el siglo que viene (Achtung baby), y artífices de una obra musical reciente difícil y profunda, a ratos aparentemente burda y facilona (Pop), no existe en la casa del rock and roll una ventana lo suficientemente amplia para percibir la grandeza de una banda como U2.

Para Jean Marie Leduc, la fuerza del grupo irlandés más famoso radica en su apasionada entrega para con lo que hacen: «La cruzada salvaje y fraternal de U2 ha representado uno de los raros fogonazos de sostenida sinceridad que de cuando en cuando vivifican la artificiosa escena del rock and roll». Probablemente, para los musicólogos del futuro U2 será una banda importante por haber hecho, entre otras cosas, historia exactamente al revés del resto de los grupos de interés. Primero, se dedicaron a explorar el árido y bifurcado terreno de la politización y los malestares sociales de nuestra época, para, una vez terminado ese viaje, emprender uno en el que cada parada será una buena oportunidad para hablar del amor en todos sus tiempos.

O sea, primero «Sunday bloody sunday», y sólo después «Who’s gona ride your wild horses». 

El año que viene, los nostálgicos recordarán que, hace diez, tuvimos la oportunidad de presenciar, por primera vez en este país, un concierto de U2 en casi toda su magnificencia; aunque en aquella ocasión, nuestros gritos y cantos sólo fueron escuchados por el cácaro que dormitaba a nuestras espaldas. En 1988, el entonces unitario cine Manacar exhibió, para inquietud de nuestros oídos, Rattle and hum, la cinta de Phil Joanou en la que cuatro irlandeses nos enseñaron, entre otras cosas, que el rock and roll detiene el tráfico. Seamos sinceros, para muchos, esa película fue la primer noticia que tuvimos de su existencia, nuestra primera bocanada de U2.

Desde aquel entonces, la historia del grupo está marcada por varias etapas que siempre han estelarizado los mismos cuatro integrantes. Existen muy pocos ejemplos de grupos que hayan conservado su alineación original durante toda su carrera. Uno de ellos es el de la banda que, durante el otoño de 1976, se hacía llamar Feedback y posteriormente The Hype, antes de decidir que un nombre corto diera comienzo a una historia familiar para muchos. 

U2 siempre será distinguible por su carga religiosa. Prácticamente, todas la canciones del grupo se encuentran permeadas por referencias bíblicas y conceptos cristianos que, ante la imposibilidad de etiquetar su música, han hecho a algunos críticos bautizar el género que cultiva el grupo como «God’n’roll». Y si bien es cierto que la religiosidad es parte de lo que les ha dado un enorme poder de convocatoria, no hay que olvidar que su vocación por las «buenas causas» les ha generado una horda de seguidores que los toman como líderes y ejemplo.

Recientemente, Bono habló para la televisión de Sarajevo, justo un día antes de llevar a cabo el más grande concierto desde que la guerra concluyó en ese lugar: «A partir de mañana —recalcó— creemos música para el futuro, para los inteligentes del año 2000, desde mañana, vamos a olvidarnos de los tontos del pasado».

En lo que Dios nos envía a sus ángeles —si es que esto algún día ha de suceder— preparémonos para admirar a una agrupación indispensable.