Adrián Acosta Silva

Nick Cave & The Bad Seeds

The Boatman’s Call. Reprise

Con la llamada del lanchero, Nick Cave y sus malas semillas aparecen en escena. Bajo la marcada influencia del santo patrón Leonard Cohen, el músico australiano narra historias del sinsentido, absurdos cotidianos alumbrados por días y noches que se filtran 

sigilosamente por las derruidas ventanas de hoteles sin nombre. Canciones que hablan de la incertidumbre sobre el porvenir, o sobre la próxima ruta a seguir para llegar a ningún lugar, en el camino de los amantes, de los vagabundos, de los perdidos (“Where do we go now but nowhere?”). Testimonios sobre la ausencia de dioses intervencionistas, incredulidad sobre la existencia de ángeles, certezas sobre el regreso de afectos diluidos (“Into my Arms”). 

Es posible que algunas piezas de la musica de Cave puedan instalarse cómodamente como parte de la atmósfera de una novela de Paul Auster. En este disco, las canciones-relato de Cave sugieren puertas falsas a rutinas vacías (Compramos periódicos dominicales /sin leer nunca una simple palabra); recorren calles pobladas por gente extraña, de la cual sólo alguien reconoce, en ocasiones, algo o a alguno (“Are You The One that I’ve Been Waiting For?”). Tal vez por esta sordidez compacta, las rolas de Cave aparecen de vez en cuando como parte del paisaje sonoro de los Expedientes secretos X. Una sordidez seca y nebulosa, que acompaña permanentemente a un autor de mirada esquiva.