Pedro Salazar

Ricardo Becerra. Analista político. Pedro Salazar. Licenciado en Derecho.

Quedó listo el último eslabón del proceso rumbo al 6 de julio. El brazo final del andamiaje electoral está garantizado: alrededor de 733 mil ciudadanos cuya responsabilidad es cuidar directamente lo que pasa en las 104 mil casillas. Son los funcionarios de casilla: los encargados de vigilar las urnas, de cuidar el curso de la jornada electoral, de contar los votos, y responsables de la entrega de los paquetes electorales. Su desempeño es crucial. La legalidad de la elección, en el momento neurálgico del proceso, está en sus manos.

La selección de estos funcionarios es uno de los procesos que inyectan mayor confianza a la elección. También es, quizás, el proceso más complejo y difícil de todos cuantos construye el IFE. Se trata de que los partidos políticos tengan plena garantía de la imparcialidad de los funcionarios de casilla. Y para lograrlo se recurre a un mecanismo abierto y barroco, basado en el entrenamiento masivo, echando mano del azar.

Hasta 1988 los funcionarios de casilla eran designados por el presidente del comité distrital electoral.1 Si tomamos en cuenta, a su vez, que el presidente y el secretario de los comités distritales eran nombrados por el presidente de la Comisión Federal Electoral, entonces ocurría que la línea de designación arrancaba desde la cúpula de la Secretaría de Gobernación para acabar en los presidentes y secretarios de las casillas.

Este mecanismo fue impugnado por los partidos de oposición y se recurrió al que hoy nos rige: los funcionarios de casilla son ciudadanos que emergen de un sorteo; a todos ellos, se les brinda un curso de capacitación para que estén en condiciones de dirigir y supervisar el curso de las votaciones en cada casilla.

En esta ocasión fue sorteado el 10% de las personas registradas en el padrón, es decir, fueron sorteados 5,093,344. Acudieron efectivamente 2,000,078 ciudadanos, el 40.7% de los convocados. Es el primer dato relevante: nunca habíamos tenido un porcentaje tan alto que atendiera el llamado del IFE. A esos 2 millones, a lo largo y ancho del país, se les proporcionó un primer curso de capacitación, y se les aplicó un examen de aptitudes. El resultado neto de ese proceso es que, para las elecciones del seis de julio, se tienen garantizados tres ciudadanos por cada uno de los cargos como funcionarios de casilla, incluyendo a los suplentes.

Para realizar una operación de esas proporciones, el IFE contrató a 11, 695 capacitadores; ellos tuvieron que dar por lo menos dos cursos a cada ciudadano sorteado, sin importar la condición social, la localidad o lo apartado de la zona de residencia. Un experimento así está lleno de anécdotas y vicisitudes (como el capacitador que fue llevado en helicóptero para encontrarse con un habitante de la Sierra Tarahumara, o los que fueron confundidos y atados en Chiapas, o los que en Tabasco tuvieron que cruzar un pantano repleto de nauyacas), pero esos capacitadores han dejado listos, entrenados, a los 733,124 ciudadanos que serán los encargados de la legalidad y transparencia en las 104,732 casillas.

El proceso de capacitación es un dispositivo que inyecta grandes dosis de confianza para los partidos políticos y que ha probado, una vez más, su viabilidad. Exigió de un gran esfuerzo pero vale la pena porque propicia un involucramiento masivo y una extendida participación de la ciudadanía en el proceso electoral. Si en algún lugar adquiere sentido el verbo ciudadanizar, es justamente en éste.

El PREP: Ahuyentando a los fantasmas

En la madrugada del lunes 7 de julio, a unas cuantas horas de celebrada una elección que se augura intensamente competida, conoceremos los resultados electorales preliminares. Para lograr lo anterior, el IFE ha diseñado el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que aquí describiremos detalladamente. El PREP es un mecanismo para dar a conocer de forma confiable y oportuna los resultados de la votación. Pero es importante no confundir: constituye un conteo anterior y, por lo mismo, distinto al que manda la Ley y realizan los Consejos Distritales y Locales del Instituto.

Es decir, aun cuando los resultados que arroja el PREP tienen el mismo origen que los resultados definitivos de la elección -las actas de cómputo de las casillas- estos últimos sólo pueden ser declarados por los diferentes consejos del IFE, y son los únicos resultados que tienen validez jurídica. De hecho, las declaraciones de validez de las distintas elecciones y la emisión de las respectivas constancias de mayoría son el resultado del conteo que realizan dichos consejos, y que inicia el miércoles siguiente al día de la jornada electoral. Por eso los resultados normales, definitivos de una elección tardan varios días en obtenerse (basta con pensar que en algunos casos se abren los paquetes electorales y se vuelven a contar las boletas depositadas en las urnas y que cuando se presentan impugnaciones, la definitividad de los resultados está sujeta a las resoluciones del Tribunal Electoral). Por ello, se hacen necesarios los resultados que ofrece el PREP en la noche misma de la elección y en las horas subsecuentes; por ello también son calificados como “preliminares”. Veamos cómo funcionará en 1997.

Una vez que los funcionarios de las 104,732 casillas realizan el conteo de los votos depositados en las urnas y levantan las actas correspondientes a cada elección, hacen entrega de una copia a los representantes de partidos y separan otra copia idéntica, que será introducida en un sobre transparente, y entregada en los Consejos Distritales a los funcionarios del PREP.2

Posteriormente y de forma prácticamente inmediata, capturistas entrenados para tal efecto (casi 2,500 en todo el país, en su mayoría cajeros bancarios) transcribirán los datos de cada una de las actas a través de “terminales de captura remota”.3 Vía una línea telefónica exclusiva y resguardada transmitirá la información hasta un Centro Nacional de Recepción de Resultados Electorales Preliminares (CENARREP) instalado en la Ciudad de México. Cabe mencionar que por cada acta capturada se contará con un recibo en el que constarán los datos introducidos al sistema. Debido a que estos vauchers se imprimirán inmediatamente después de la captura de los datos, será posible que un supervisor coteje la información de este comprobante con la que se introdujo al sistema y, lo más importante, con los datos y los números contenidos en la copia del acta de votación. Todo ello como un mecanismo de corrección, para modificar los datos inmediatamente.

A los pocos minutos de que fue capturada la información de un acta, los resultados podrán ser consultados en el IFE a través de varias pantallas. Una pantalla por cada entidad federativa y una más, que es otra de las novedades del IFE, que traducirá los votos en escaños y que informará el modo en que va conformándose la composición de las dos cámaras del Congreso de la Unión. Pero lo más importante, también podrá ser consultada simultáneamente por millones de personas a través de INTERNET (por este medio se podrán consultar los resultados a nivel casilla, distrito, entidad federativa, circunscripción o nacional de las elecciones federales, así como de forma particular el resultado de la elección del DF).

Se utilizará un equipo capaz de procesar 120 transacciones por segundo; el equipo será “redundante”, es decir, todos sus componentes serán duplicados para evitar todo tipo de fallas; cada CENARREP emitirá una bitácora de transmisiones, y una bitácora impresa resguardará la información y validará los datos y la contabilidad; la comunicación entre las diferentes “etapas” del proceso se realizará mediante una sola conexión telefónica; sólo se podrá recibir información de números telefónicos predeterminados; días antes de la jornada electoral, se realizarán tres simulacros utilizando todo el equipo y personal. Pero si un osado hacker intentase modificar los resultados por la autopista de Internet requeriría romper el algoritmo de cifrado Triple DES y necesitaría una supercomputadora Cray T3 en su configuración máxima. El tiempo que le llevaría acceder a una sola de las actas es de 10,000,000 000 años (pero además en caso de lograrlo rompería sólo una sola de las diez llaves que lleva cada paquete informativo). Tal vez esas medidas puedan ser suficientes para exorcizar los fantasmas asociados a la “caída del sistema”.

El penúltimo eslabón

El pasado 25 de abril, el Consejo General del IFE adoptó decisiones directamente vinculadas con la organización de la jornada electoral. Así pues, determinó el formato y contenido de las listas nominales que estarán en cada una de las casillas el próximo 6 de julio (cada lista contendrá los nombres y la fotografía de los ciudadanos que tienen credencial de elector, la edad y dirección de los mismos, su clave de elector y un espacio en blanco para que los funcionarios de casilla puedan señalar quiénes acudieron a votar); asimismo se ordenó la elaboración de listados nominales especiales para las casillas extraordinarias (aquellas que se instalan en las secciones en las que por cuestiones geográficas se dificulta a los electores acudir a una sola casilla); se establecieron medidas para regular la actuación de los representantes de los partidos ante las casillas; se precisaron lineamientos para la aplicación del líquido indeleble; se estableció el número de boletas que habrá en las casillas especiales para los ciudadanos en tránsito (750 para cada elección); se precisaron los procedimientos para el cómputo de las votaciones en el DF; en pocas palabras, se tomaron las decisiones prácticas por las que se organiza una elección con amplias garantías para partidos y ciudadanos.4

1 Los escrutadores y sus suplentes eran designados por insaculación por el propio comité distrital a partir de listas presentadas por los partidos.

2 Es preciso mencionar que el IFE ha solicitado apoyo a los centros de educación superior y a las universidades de todo el país para que el personal del PREP (coordinadores, supervisores, acopiadores, capturistas y verificadores) tenga la preparación necesaria. Además, para ser contratadas, las personas interesadas deberán aprobar un examen de selección y posteriormente serán capacitadas.

3 Estos equipos son idénticos a los que se utilizan para transmitir los datos de una compra mediante tarjeta de crédito: el vendedor captura el número de la tarjeta y el importe de la venta y, por su parte, el banco envía la autorización imprimiéndose automáticamente un recibo en el que constan todos los datos.

4 El exhorto y la comisión a que nos referimos en nuestra pasada colaboración quedaron sin efectos por mandato del Tribunal Electoral. Los autores de esta bitácora electoral no podíamos saberlo cuando escribimos la colaboración del mes de mayo. El tribunal consideró que el exhorto a suspender las campañas publicitarias gubernamentales 30 días antes de la elección, no hacía parte de las atribuciones del IFE; y señaló que los actos que constituyen faltas administrativas están ya vigilados y previstos para la Junta General Ejecutiva del propio IFE, por lo que la comisión es redundante. Pero lo importante es que la legalidad opera y se comprueba la clara autonomía de ambas instancias. En este contexto, bienvenida la obligada rectificación por nuestra parte.