Poema

El cofre de vidrio estaba pintado de rosa, de tal modo que se hubiera creído que era de caoba. Las joyas que contenía habían sido robadas pero luego devueltas, ¿por quién? —¿Qué opinas? —me dijo mi madre—. Yo miraba las joyas: varios broches, ornados unos de piedras y otros de pequeñas acuarelas. —Yo estimo que esto es una injuria del ladrón. Nos devuelve las joyas porque no valen nada. Yo hubiera hecho otro tanto. —Ese ladrón es un hombre honrado —dijo mi madre— mientras que tú…

Fuente: Max Jacob: El cubilete de dados (1906-1916). Premiá, 1989.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2024 Octubre, Cabos sueltos