Cierta vez una señora le preguntó a [el escritor Alberto] Gerchunoff: “¿Usted es judío?”, y él le respondió: “Sí, señora, puedo poner en su mano la prueba fehaciente”. ¡Qué linda respuesta, no! “La prueba fehaciente…” lejos de toda duda.
Fuente: Roberto Alifano, El humor de Borges. Lectorum, México, 2008. [A riesgo de echar a perder el chiste o el albur. La respuesta de Gerchunoff a la pregunta racista de la señora: en el segundo sentido de “prueba fehaciente en su mano” él puede “poner en su mano” la parte ciruncidada de su cuerpo].
