El cerebro del árbol

Probablemente en las raíces es donde se sitúa algo así como el cerebro del árbol. ¿El cerebro? ¿No es ir demasiado lejos? Tal vez, pero si aceptamos que los árboles son capaces de aprender y por lo tanto también de acumular experiencia, tiene que existir un lugar determinado para eso dentro del organismo. Dónde se encuentra es algo que no sabemos, pero las raíces serían el sitio más adecuado para este propósito. Por una parte, las viejas píceas de Suecia demostraron que la parte subterránea del árbol es la más perdurable; ¿dónde si no podría almacenarse a largo plazo la información importante? Algunos científicos opinan que en la punta de las raíces existen estructuras similares al cerebro. Además de los conductos por los que transmiten sus señales, existen estructuras y moléculas que también se encuentran en los animales. Las raíces pueden recibir estímulos cuando avanzan. Los investigadores miden las señales eléctricas que se producen en una zona de transición y que provocan cambios de comportamiento si las raíces se encuentran con sustancias tóxicas, piedras impenetrables o zonas demasiado húmedas. Entonces analizan la situación e indican los cambios necesarios en la zona de crecimiento.

¿Sería tan terrible mover el límite entre vegetales y animales? De todas maneras, la división entre plantas y animales es arbitraria y se basa en la forma de conseguir el alimento: las unas hacen la fotosíntesis, los otros comen seres vivos. En último extremo, las grandes diferencias se limitan a la información procesada y a los procedimientos y tiempo empleados para eso. Pero ¿son por sistema de menor valor los seres lentos que los rápidos?

Fuente: Peter Wohlleben, La vida secreta de los árboles. Traducción Margarita Gutiérrez. Ediciones Obelisco, 2016; 12.ª edición, 2020.

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Publicado en: 2024 Julio, Cabos sueltos