Encebollados

El cocinero y autor de recetarios James Beard escribió una vez: “Puedo hacer fácilmente toda una comida con sándwiches de cebolla, para mí es uno de los mayores festines que conozco”. Según la leyenda, Beard construyó su reputación sobre un sándwich de cebolla. Bill Rhode era famoso por recetas de entremeses, uno de ellos hecho de cebolla finamente rebanada sobre un bollo. La mayoría de los grandes escritores de comida toman recetas de otros, y así Beard, hasta entonces un proveedor de comida no muy conocido, logró llamar la atención con su receta del sándwich de cebolla, consistente en una rebanada de cebolla sobre un bollo con mantequilla.

Aunque tal historia sea apócrifa, lo cierto es que para Beard un sándwich de cebolla era una gran comida. Para los romanos una rebanada de cebolla entre dos rebanadas de pan era un buen desayuno. Para un británico pobre, un sándwich de queso y cebolla era un alimento básico. Ernest Hemingway, quien creció comiendo sándwiches de cebolla en las afueras de Chicago, famoso por sus cebollas silvestres, gustaba de las cebollas en pan y con mantequilla de cacahuate. En su novela Islas a la deriva aparece un sándwich de nombre Monte Everest Especial por ser “una de las cimas más altas en el arte de hacer sándwiches”.

En Irlanda, donde los sándwiches de huevo y cebolla son muy populares, la versión estándar es un sándwich de ensalada de huevo con cebollines finamente rebanados. Para volver a Estados Unidos: al presidente Calvin Coolidge le gustaba su sándwich de huevo y cebolla hecho con ensalada de huevo, también. Se sabe que su sándwich era con pan de centeno, una cebolla dulce picada a mezclar con tres huevos cocidos, mayonesa, unos cuantos granitos de mostaza, sal y pimienta.

En otros casos, un sándwich de cebolla es la más sencilla de las mezclas. El escritor Joseph Mitchell dijo del dueño de McSorley’s Old Ale House, la venerable cantina irlandesa en la ciudad de Nueva York: “Le gustaba meter toda una cebolla en la parte crujiente de una barra de pan y comérsela como si fuera una manzana”. Hay que escoger entre las grandes ideas de otros.

Fuente: Harper’s, mayo 2025.

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Publicado en: 2024 Julio, Cabos sueltos