La inequidad en los medios

Al comenzar sus campañas, el 1 de marzo, las candidatas presidenciales apostaron a dos escenarios de simbolismo diferente. Xóchitl Gálvez fue a Fresnillo, Zacatecas, una de las ciudades más inseguras en el país. Claudia Sheinbaum reunió un concurrido mitin en el Zócalo de la Ciudad de México. El noticiero En Punto del llamado Canal de las Estrellas de Televisa, que conduce Enrique Acevedo, les dio el mismo espacio a esos dos inicios de campaña (2 minutos 42 segundos la nota sobre Gálvez; 2 minutos 40 segundos la otra). El inicio de campaña de Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano, tuvo en ese noticiero una nota de un minuto. En Hechos, que conduce Javier Alatorre en TV Azteca, el arranque de campaña de Gálvez recibió 1’17”; el de Sheinbaum un poco más: 1’38”; el de MC, 43 segundos. La cobertura en el noticiero de Ciro Gómez Leyva, en Imagen Televisión, incluyó contexto sobre cada uno de esos eventos; el inicio de campaña de Gálvez fue narrado en una nota de 4’30”. El de Sheinbaum tuvo 4’50”. El de Álvarez, 2’20”. En la televisión manejada por el gobierno el noticiero Punto de referencia, que transmiten los canales 14 y 11, dio a la cobertura del mitin de Morena y su candidata una nota de 7’13”. A las actividades de Gálvez, 5’39”. Al candidato de MC, 6’53”.

En tres de esos cuatro noticieros, la candidata de la oposición tuvo menos espacio que la candidata oficial, aunque en dos de ellos por diferencia de pocos segundos. Sólo en la televisión del gobierno la distribución de tiempos favoreció notoriamente a Sheinbaum e, incluso, la cobertura a la campaña de Gálvez quedó en tercer sitio.

A la mañana siguiente, en los diarios del 2 de marzo el mitin de Morena en el Zócalo tuvo notas más destacadas que las actividades de Gálvez. Milenio, La Jornada, Reforma, El Heraldo, Excélsior, La Razón y La Crónica (en versión digital) dieron a Sheinbaum su nota principal y, en otros sitios de sus primeras planas, mencionaron a Gálvez con alguna ilustración. El Universal asignó espacios similares a las dos. En El Sol de México y La Prensa la nota principal fue la campaña de Morena y en sus primeras planas no se mencionó a Gálvez.

Al menos hasta los primeros días de las campañas formales, la cobertura a las actividades de las dos aspirantes presidenciales resultó, fundamentalmente, favorable a Sheinbaum. Hay una opinión publicada que analiza de manera crítica ambas campañas, pero en la reseña de sus actividades le va mejor a la candidata de Morena. El 14 de enero Xóchitl Gálvez pronunció un discurso muy importante, al cerrar su precampaña. “Salgamos a enfrentar al peor gobierno en la historia de México”, exhortó. En los diarios numerosas columnas de análisis celebraron ese mensaje, pero en las primeras planas el tratamiento fue distinto. El lunes 15 de enero ese discurso fue la nota principal, con destacadas ilustraciones, en La Crónica y El Día. Apareció en primeras planas, con fotografías de diversas dimensiones, en Reforma, El Financiero, El Sol, La Razón, El Heraldo y 24 Horas. En Milenio recibió dos pequeñas líneas, sin foto alguna, en el segmento inferior de la primera plana. Ese discurso, que sin duda fue el más importante que hasta esas fechas había dicho la entonces precandidata, no mereció sitio en las primeras planas de El Universal, La Jornada, Excélsior ni Publimetro.

Tales tratamientos manifiestan políticas editoriales diversas, que forman parte de la pluralidad de los medios, pero también decisiones periodísticamente controvertibles. En los noticieros de televisión y radio, durante la fase llamada como intercampañas, que es ese extraño limbo que establece la ley electoral cuando no hay campañas formales pero sí actividades de los candidatos, la aspirante presidencial opositora recibió menos tiempo que Claudia Sheinbaum.

Ilustración: Adrián Pérez

Durante las semanas de precampañas, del 20 de noviembre de 2023 al 18 de enero de 2024, el INE y la Universidad Autónoma de Nuevo León midieron el espacio que 59 noticieros de radio y televisión, casi todos de Ciudad de México, asignaron a los precandidatos (ese monitoreo, que el INE tiene la obligación legal de realizar, incluye a una cantidad mucho mayor de noticieros durante las campañas electorales). Los noticieros de televisión examinados destinaron casi 25 horas y media a los precandidatos presidenciales. 10 horas y 49 minutos de ese tiempo, 42.6 %, fueron para Claudia Sheinbaum. 8 horas y 49 minutos, para Xóchitl Gálvez (34.7 %). El 23 % fue para precandidatos de MC. En noticieros de radio, se transmitieron casi 167 horas de notas dedicadas a esos precandidatos. El 40.65 % fue para Sheinbaum, el 36.7 % para Gálvez y el 22.6 % para Samuel García y Jorge Álvarez, de MC.

En Televisa, En Punto dio a la candidata de Morena 51.3 % del tiempo para precampañas presidenciales y a Gálvez, 39.9 %. En el principal noticiero de Imagen Televisión, Sheinbaum tuvo 47 % y Gálvez 44 %. Hechos de la Noche, en TV Azteca, se comportó de manera diferente: le asignó a Gálvez 31 de los 45 minutos de noticias de campañas presidenciales, que significaron el 68.2 %. Sheinbaum tuvo el 16 %.

Eso fue en las precampañas. Más allá de la cobertura en noticieros, la campaña de Morena ha estado respaldada por las arengas de Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional, que desde luego tienen eco en los medios. El presidente apoya a la candidata que representa la continuidad de lo que él llama “la transformación”. Por otra parte, descalifica a la candidata del frente de oposición y a los periodistas cuyas informaciones u opiniones le resultan incómodas.

Es imposible precisar en qué medida las reconvenciones del presidente aminoran el ánimo crítico en los medios, pero su obsesión descalificatoria ha sido contabilizada por Luis Estrada y su empresa Spin. Hasta el 1 de marzo de 2024, en el transcurso de 1287 conferencias de prensa, López Obrador había mencionado a Carlos Loret de Mola en 590 ocasiones. De Enrique Krauze hizo 381 menciones; de Ciro Gómez Leyva, 272; de Héctor Aguilar Camín, 249; de Joaquín López Dóriga, 240. Los cotidianos y dispares agravios del presidente a ésos y otros informadores y comentaristas han formado parte del escenario desfavorable al análisis periodístico de las acciones del gobierno. En el caso de Loret, el acoso oficial ha incluido la denuncia judicial de un hermano del presidente porque ese periodista mostró las escenas en donde recibía sobres con dinero en efectivo.

Las presiones oficiales a los medios para que aminoren, o de plano excluyan cuestionamientos al presidente y su partido, han dejado pocas evidencias públicas pero sus consecuencias implican el despido de conductores y comentaristas. El presidente no ha tenido discreción alguna para exigir: “Ya no culpo a los conductores de radio, de televisión. No, son los dueños de los medios los que están dando la consigna, los dueños de las estaciones de radio, los dueños de las estaciones de televisión, los dueños de los periódicos. No es Ciro, no es López Dóriga, es arriba. Nada más para que sepan que acuso recibo, porque es extremo, ya es el colmo del cretinismo” (conferencia de prensa, 18 de agosto de 2023).

En enero de 2024 Azucena Uresti renunció al noticiero nocturno de Milenio Televisión, en donde mantuvo una actitud crítica al gobierno. El director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribió en Twitter el 19 de enero: “Son tiempos difíciles para el periodismo. Tiempos en los que el poder en turno ejerce enormes presiones sobre medios y comunicadores para ocultar problemas y decisiones erróneas y ventajosas, así como deformar la verdad en su beneficio. Habrá que resistirlas. Es nuestro deber”.

Hostigados por el gobierno cuando asumen actitudes críticas, los medios son más débiles porque, salvo excepciones, no se respaldan unos a otros. Se mantiene la arcaica idea de que los asuntos de un medio no conciernen a los demás. Un ejemplo: en febrero pasado, Animal Político publicó un detallado reportaje de las periodistas Nayeli Roldán y Judith Méndez sobre la carencia de vacunas contra tuberculosis y hepatitis B, entre otras, que afectó a más de 6 millones de niños. Salvo dos o tres noticieros radiofónicos, esa sólida investigación periodística no fue mencionada en otros medios.

Además de dispareja, para la oposición la cancha mediática está llena de hoyos y el presidente, que tendría que ser uno de los espectadores principales pero no más que eso, se atribuye funciones de árbitro.

 

Raúl Trejo Delarbre
Investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Sus libros más recientes son: Posverdad, populismo, pandemia y Adiós a los medios.

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Publicado en: 2024 Abril, Expediente