Constitución: este lado arriba

La cosa empieza mal: “Nosotras y nosotros, el pueblo de Chile…”. Es verdad que, si se hubiese intentado hacer la concordancia, habría resultado peor: nosotras y nosotros, miembras y miembros del pueblo… En lo demás, se arreglan con “personas”. Pero en ese baile, es inevitable tropezar. Por ejemplo: tendrán la nacionalidad quienes “sean hijas o hijos de madre o padre chilenos nacidos en el extranjero”. Y no, como sería lógico, de madre o padre chilenas o chilenos nacidas o nacidos.  La Defensoría del Pueblo “estará a cargo de una defensora o defensor del pueblo, quien será designado por la mayoría…”, donde habría que decir, por supuesto: designada o designado. También hay problemas con las matemáticas. Los órganos colegiados públicos tendrán “una composición paritaria, que asegure que, al menos, el 50 % de sus integrantes sean mujeres”. La aclaración es extraña —o paritario no significa paritario— y es también reveladora. Esos resbalones hacen que todo parezca artificial, impostado, que suene a hueco.

Ilustración: Estelí Meza

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