Libros y drogas

Oponerse a la desmedida edición de libros a través de todos los medios posibles no me parece del todo cuerdo. Y, sin embargo, son en verdad demasiados libros si comparamos el número con el de sus lectores. Si se intenta poner atención a una considerable y, digamos, necesaria porción de las publicaciones electrónicas o impresas, uno no tiene más que aceptar el rotundo fracaso de la empresa. La escasez o casi extinción de una crítica literaria que trate de ser canónica vía su erudición, conocimiento y capacidad especulativa permite y solapa la abundancia confusa y ampulosa de panfletos literarios, diarios melcochosos, novelas remendadas en un taller entusiasta e iletrado. Estoy cada vez más convencido de que, siendo escritor, quisiera que mis libros fueran los únicos publicados sobre la faz de la tierra; es un sentimiento legítimo, como el de alguien que repentinamente queda atrapado dentro de una multitud y sólo busca escapar, correr, aunque sea por una llanura imaginaria.

Ilustración: Kathia Recio

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.

Suscríbete

 

Suscripción Plus

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción Digital

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.