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En las cuestiones ligadas a la discriminación y a los papeles sexuales, las mujeres ya agarraron su onda (con 180 grupos de feministas organizados), los homosexuales y los bisexuales también, y hasta los machos se organizan y se solidarizan, como se vio en el caso de aquel tipo que golpeó a su mujer y tuvo el apoyo de la Asociación de los Maridos Traicionados, fundada en Ceará, Brasil. Todos los sectores se movilizan. ¿Y cómo quedamos nosotros, que no somos mujeres ni homosexuales ni bisexuales, y rechazamos el modelo machista que nos es impuesto desde niños como marca de la masculinidad?

Ilustración: David Peón

La respuesta está en el masculinismo: un movimiento crítico, autocrítico, cachondo, solidarista y convivencial. Sabiendo que de cartas de principios y discursos generosos la humanidad ya está hasta la madre y el padre, ponemos el dedo en la llaga a través de un manifiesto y una proclama de lo que rechazamos y lo que pretendemos transformar para vivir mejor.1

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Ésta es una contribución del MMN (Movimiento Masculinista Nordestino), cuyo símbolo está representado por un cacto erecto o en reposo. Detalle: el cacto no tiene espinas. Las principales banderas son:

• Contra el terror machista
• Contra la dictadura clitoridiana
• Contra el homosexualismo autoritario
• Por la reconciliación del espermatozoide con el óvulo

Renunciamos a todas las prerrogativas del poder machista. Que ombre sea escrito sin H. No nos consideramos ni superiores ni inferiores a las mujeres, a los gays y a los bis, somos diferentes e iguales.

Rechazamos todos los modelos prefabricados de sexualidad, moralistas o vanguardosos, partiendo de tres principios: 1. La carencia no se inventa; 2. Receta sólo de pastel; 3. Vanguardia también es masa.

Somos solidarios con cualquier salida (o entrada) sexual que la humanidad tenga a bien inventar y gozar, siempre que no haya imposición o violencia. Y exigimos que se respete nuestra opción fundamental: nos gusta la mujer.

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• Abajo el paraguas negro; no somos zopilotes
• Abajo las exigencias de traje y corbata
• Contra el reloj checador
• Por el derecho a orinar sentado
• Por el respeto al pudor masculino: mingitorios privados
• Por el amparo a los padres solteros abandonados por las mujeres amadas desalmadas; guarderías en las cantinas
• Queremos pensión por viudez, pensión alimenticia y licencia por cuidados paternos. No amamantamos pero podemos preparar biberones y cambiar pañales
• Por la liberación de la lágrima masculina.
• Por el reconocimiento y el respeto a la menstruación masculina
• Contra el cierre del mercado de trabajo a los hombres: queremos ser secretarios, telefonistas, nanas, etc.
• No queremos ser jefes de familia ni regentes sexuales. Igualdad fuera y arriba de la cama
• Queremos coger más por debajo
• Queremos que nos canten y que nos cojan
• Por el derecho a decir no, sin broncas, ni cuestionamientos de nuestra masculinidad
• Por el derecho de que no se nos pare sin explicaciones; a la mujer también le falla. Aquél que nunca falló que tire la primera piedra
• Abajo la máscara de la fortaleza masculina. Queremos tener derecho a asumir nuestras fragilidades
• Abajo el complejo de cornudo. ¿Por qué la mujer no es cornuda? Fidelidad o infidelidad recíprocas
• La caballerosidad es cansada, aburrida y costosa. Delicadeza es unisex. Que sea extinguida la caballerosidad o se instaure, también, la damosidad.
• Queremos recibir flores
• Exigimos la modificación del Padre Nuestro: “Padre y madre nuestros… Bendito sea el fruto de nuestro vientre y de nuestro semen…”
• Por la capacitación de los hombres desde la infancia para tareas tomadas como femeninas. Queremos aprender corte, confección y costura; cocina; ciudado de niños, etc. En contrapartida, enseñaremos a las mujeres a cambiar llantas, tanques de gas y fusibles; a defenderse con los puños, espantar ladrones, matar cucarachas y ratones
• Por la paternidad responsable y contra la gravidez y el uso de los hijos como chantaje sentimental contra nosotros
• Protestamos contra el hecho de que nuestro órgano de amor sea representado con espadas, cañones, macanas y otros instrumentos de agresión y guerra. Sólo aceptamos la simbolización a partir de cosas gustosas y sanas: chocolates, bizcochos, bananas, lápices de labios, paletas, pirulís, etc.
• Denunciamos como principales vías conductoras del machismo a las abuelitas cándidas, las mujercitas fresas, las madrecitas posesivas y las profesoras asexuadas

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Considerando que muchos masculinistas trabajan dos turnos, estudian y frecuentan un millón de reuniones y eventos, sin hablar de poligamias posibles, no iríamos a incurrir en la actitud fascista de inventar una reunión más para la comunidad masculinista. Por lo tanto, nuestro principio de organización es el siguiente: grupos de uno y cada grupo obedece a su jefe. Asamblea general con ego, id y superego. Voto de minerva para ego.

Convencidos de que la perfección no es una meta y sí un mito, buscaremos hacer un esfuerzo para romper un 70 % de nuestro machismo actual e incrementaremos con nuevos puntos este manifiesto, aceptando la contribución crítica y propositiva de todos los masculinistas y otros segmentos sexuales, preservada nuestra opción fundamental por las mujeres.

Denunciamos a los machos engreídos, que utilizando el discurso masculinista pretenden sólo dar los anillos para no perder el dedo. Retroceden en un 30 % de machismo para mantener 70 %. Es la Nueva República del Machismo.

Somos todos oprimidos. Y, siendo los hombres estadísticamente minoritarios frente a las mujeres, esto ya nos caracteriza como minoría oprimida. Nosotros, hombres masculinistas, sufrimos la represión de los machos, de las feministas sectarias y de los gays autoritarios. Requerimos, por lo tanto, del apoyo extremo y la solidaridad máxima por parte de la sociedad inservil.

 

Marcelo Mario de Melo


1 El Manifiesto Masculino Nordestino (MMN) fue publicado en Brasil por el Pasquim de São Paulo en la semana del 24 al 31 de julio de 1988.