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A mí me gusta el mundo, por eso quiero estarme en él cuanto tiempo sea posible, porque creo junto con otros que sólo la vida existe, lo demás lo inventamos. Para inventar, como para el amor y los desfalcos, es necesario estar vivos. Sabemos esto tan bien como sabemos de la muerte. La muerte que es sólo asunto de los vivos, delirio de los vivos.

Ilustración: Alma Rosa Pacheco

Temo perder los mares y la piel de otros, temo que un día no estaré para maldecir el aire turbio de las mañanas en la ciudad de México, temo por la luz que no veré en los ojos de mis nietos, temo olvidar los chocolates y los atardeceres, temo que no estaré para el temible día en que desaparezcan los libros, temo que no sabré de qué color es Marte, ni si lloverá en abril del 2060. Por eso mientras puedo, quiero cada minuto de mi vida y cada instante de las vidas ajenas que pesan en la mía.

 

3 comentarios en “No oigo cantar a las ranas (fragmento)

  1. No soy un lector de libros, gran error de mi parte no haber dedicado parte de mi tiempo a la lectura útil, pero las exigencias de la vida me obligaron a recorrer otros tipos de lecturas, aquellas que fortalecían mi capacidad de respuesta para escalar oportunamente en la jungla laboral institucional. Ahora, ya sin prisas, en el silencio de la soledad obligado por la edad y la pandemia, disfrutando del tiempo y la naturaleza es que leo y escribo para mí, con una calma chicha que me regocija el alma y me hace ignorar a cronos, que ya no me altera ni presiona su abrumadora presencia. La calma se vuelve alimento cuando me deleito con las mágicas expresiones de su literatura, emanada de un perfecto conocimiento gramatical y una imaginación sin igual. Que forma tan magistral y sublime de plasmar sus experiencias, inquietudes y emociones señora Ángeles. le agradezco los bellos e intensos momento que me hace pasar cada vez que acceso a su fina escritura. Felicidades.