Todavía no podemos decir que la prensa sea el espejo del voto, pero si que los diarios son escenario de contiendas no siempre registradas y, sobre todo, nunca reglamentadas, en la construcción de consensos alrededor de los partidos políticos.

De la casi invariablemente prensa priísta (las excepciones eran tan minoritarias como heroicas) que todavía teníamos a fines de los años sesenta, a la marcha rumbo a la pluralidad que observamos al comenzar la última década del siglo hay un salto enorme, que no debiera dejarnos satisfechos excepto porque es constatación de un proceso que parece irreversible. Los cambios ya no son medibles en décadas, y ni siquiera en sexenios: de un año para otro, la prensa comienza a mudar sus ya increíbles unanimidades, en beneficio de un realismo político más saludable.

Una medición que el autor de este artículo realizó(*) en torno a la cobertura de prensa en las elecciones federales de 1988 y en las elecciones locales en el Estado de México a fines de 1990, permite señalar cambios y tendencias nuevas.

(*) En la medición de 1988 colaboró Rubén Rodríguez Camacho, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y la de 1990 estuvo a cargo de Susana Rosas, del plantel Acatlán de la ENEP, ambos de la UNAM, y en ejercicio de su servicio social, para un proyecto que el autor desarrolla en el Instituto de Investigaciones Sociales de esa universidad, de donde es investigador.

En 1988, en una muestra de 16 días elegidos al azar, entre el 23 de marzo y el 1o. de julio, antes de las elecciones, resultaba una extrema disparidad en la información que seis periódicos de la Ciudad de México destinaban a la cobertura de las campañas para la Presidencia de la República. Medidas en centímetros-columna y, para efectos de su comparación, traducidas a porcentajes, las notas informativas de los seis diarios elegidos eran exageradamente pro-priístas. De sus informaciones sobre campañas presidenciales, en esa muestra unomásuno destinaba al PRI el 43.4%, Excélsior el 59.5%, El Universal el 49.3%, y La Jornada el 39.3%. En contraste con esos datos, Novedades dedicaba a la cobertura de la campaña del partido en el gobierno el 83.9% y El Nacional el 89.4%.

Poco más de dos años más tarde, en ocasión de las campañas electorales en el Estado de México, evaluamos la atención que esos mismos seis diarios destinaron a cada partido contendiente en aquellos comicios. Hay que anotar que ambas campañas no fueron idénticas: una era federal y otra local, y en la primera contendieron partidos y alianzas que no siempre se mantuvieron dos años más tarde. Así, por ejemplo, sólo con propósitos de comparación, se muestran juntos los porcentajes que recibieron, en 1988, el entonces Frente Democrático Nacional y el Partido Mexicano Socialista -postulantes ambos, a la postre, de la candidatura presidencial del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas- y en 1990 el nuevo Partido de la Revolución Democrática, dirigido por el mismo personaje.

El comportamiento de los seis diarios elegidos, en ambas coyunturas, se sintetiza en el Cuadro 1.

Aquí puede observarse una creciente aunque, desde diversos puntos de vista, aun insuficiente pluralidad en los diarios observados. De la excesiva concentración que en algunos diarios (con promedios alrededor del 85%) alcanzaba la información relativa al PRI, poco más de dos años después, en comicios que no eran federales, ese partido recibía apenas el 54 y el 56.9% en periódicos como Novedades y El Nacional. Acción Nacional, en todos los diarios estudiados, alcanzó una presencia mayor, y el neocardenismo, en casi todos los casos, también, incluso si se toma en cuenta que en 1990 tres partidos que en el 88 habían formado parte del FDN ahora competían por separado. En términos generales, puede decirse que la existencia de más opciones obligó a los diarios a repartir sus espacios entre nuevos actores que, aunque minoritarios, tenían cosas que decir.

El cuadro 1 da idea de las proporciones, y de los cambios en ellas, en la información que los diarios proporcionan sobre campañas electorales. Ese es el más representativo de los cuadros que mostramos aquí, porque indica los porcentajes que, sobre toda su información preelectoral, encontramos en los periódicos consultados. En rigor, sería poco clarificadora la comparación del total de espacio de un diario con el de otro, respecto de un mismo asunto, porque cada publicación tiene medidas y áreas de información distintas. Por ejemplo, son muy diferentes las áreas impresas que Excélsior, con una numerosa cantidad de planas editadas cada día, puede destinar a un tipo de noticia, en comparación con diarios tamaño tabloide y no siempre de muchas páginas, como es el caso de La Jornada. De esta manera, la comparación entre periódicos no puede establecerse más que a partir de datos como los del cuadro 1, que sintetizan los porcentajes que de su información electoral cada diario destinó a cada partido político.

Pero de todos modos, la evaluación de cuanta información proporcionaron los diarios no deja de ser interesante, no para contrastar a una publicación con otra sino para ver la evolución particular de cada diario. Nuestra indagación revisó el espacio destinado a los partidos por cada publicación, a partir de medir centímetros-columna. En el Cuadro 2 se muestra el volumen de información dedicada por cada periódico a cada partido.

Cabe reiterar que la cantidad de días medidos en cada muestra es diferente. Para la fase preelectoral de 1988 revisamos 16 días, y para el periodo de 1990, 14 días. Habida cuenta de esta distinción, de todos modos la información proporcionada en una y otra coyunturas puede ser comparable en términos generales. Se refiere, en todos los casos, al total de centímetros-columna que cada diario, en la suma de los días seleccionados, destinó a la campaña de cada una de las alianzas o partidos registrados. Ponderados por día, y solamente con fines de ejemplificación, tenemos que en cada periódico la información sobre campañas electorales tuvo las variaciones que se presentan en el Cuadro 3.

Pero una cosa es el porcentaje o incluso el total de espacio que en sus ediciones los diarios confieren a la información electoral de cada partido, y otra el sitio en donde la ubican. Los datos antes sintetizados pueden complementarse, y en algunos casos matizarse, si revisamos en dónde aparecieron las noticias cuyos porcentajes y dimensiones ya hemos repasado.

En muchas ocasiones un mismo diario ofrece, en un solo cuerpo, información sobre más de un partido político. En esos casos, adjudicamos a cada partido el espacio que correspondía a la información sobre su campaña. De esta manera, a veces pareciera que hay un número excesivo de notas informativas aunque en realidad se trata de noticias, agrupadas a veces varias de ellas en una sola nota. En el periodo estudiado, en los 16 días previos a las elecciones de 1988, contabilizamos 400 noticias sobre campañas presidenciales. Dos años y algunos meses después, en una muestra de 14 días entre septiembre y noviembre de 1990, antes y el mismo día de las elecciones en el Estado de México, encontramos 1051 noticias. Además de la causa metodológica antes señalada, la diferencia entre ambas cifras puede atribuirse a la existencia de más opciones electorales. Asimismo, por ser campañas presidenciales, las informaciones de 1988 se concentraban en notas extensas, que a menudo incluían datos, opiniones y crónicas elaboradas por los enviados de cada diario. En cambio, a las elecciones locales se les destinan informaciones más pequeñas, aunque, por dispersas, a veces en mayor cuantía. En numerosas ocasiones, las noticias de las campañas locales aparecen enmedio de secciones o columnas informativas (por ejemplo, “Frentes Políticos”, de Excélsior) de donde tomamos exclusivamente el o los párrafos alusivos al tema que nos interesaba (en ningún caso las columnas políticas de opinión fueron contabilizadas).

Las prioridades decididas por los editores de cada diario se aprecian si revisamos en donde fueron ubicadas las notas informativas, que clasificamos a partir de tres criterios: notas que aparecen como las principales de cada periódico (“las de ocho”, como antes se decía, aunque ya no todos los diarios tienen ocho columnas); notas iniciadas en primera plana, y aquellas que comenzaban, y finalizaban, en páginas interiores. Cabe subrayar que en el periodo revisado para 1990, debido a un cambio en el diseño de nuestra metodología, están incluidas no solo las noticias sobre las campañas mexiquenses sino, junto con ellas, otras informaciones relativas a cada partido. Sin embargo, la atención de cada diario a cada partido puede ser equiparable, porque las campañas presidenciales son semejantes al interés que los partidos suscitan en una elección local sumado con otros asuntos de la misma organización política. Cuando el comienzo de una misma nota menciona a dos o más partidos por igual, esta le fue adjudicada a cada uno de los partidos aludidos.

En 1988, en los días revisados, el PRI obtuvo siete noticias que aparecieron como encabezado principal en algún diario (de ellas, cuatro en El Nacional, una en El Universal, otra en La Jornada y una más en Novedades). El PAN no tuvo una sola. El FDN/PMS reunió cinco (dos en La Jornada, dos en El Universal y la otra en unomásuno) y los demás partidos contendientes ninguna. En total, fueron doce encabezados. Para 1990, con la salvedad ya mencionada, encontramos en los días revisados que el PRI tuvo seis informaciones destacadas como principales: dos en La Jornada, dos en El Nacional, una en unomásuno y la otra en El Universal. Acción Nacional reunió tres encabezados de primera: dos en unomásuno y otro en La Jornada. El PRD uno -en La Jornada- y el resto de los partidos, ninguno. En total, diez encabezados.

Pero si por lo general no son noticia principal los partidos y sus campañas, si tienen presencia en otros espacios de los diarios, comenzando por otros sitios de sus primeras planas. Así se muestra en los Cuadros 4 y 5.

El proceso de ajustes que en su información política experimenta la prensa mexicana va tan rápido que no pueden establecerse posiciones definitivas. Entre otras tendencias, pueden apreciarse las siguientes.

El PRI sigue recibiendo un espacio mayor que otros, pero ya no tan avasallador como en años anteriores. Lo que deja de ocupar, beneficia a los partidos de oposición. En un promedio general, tenemos que en 1988 el partido en el gobierno recibió casi el 61% de la información que contabilizamos. En cambio, en 1990 ocupó el 48.9%. Acción Nacional subió del 8.7 al 15.7% y el neocardenismo del 19.5 al 23.8% de toda la información sobre elecciones. Sin embargo, las informaciones relativas al PRI suelen desplegarse en mejores espacios.

En la prensa, lo mismo que en la contienda electoral, hay una clara tendencia al tripartidismo. En 1988, de toda la información medida, casi el 90% correspondió a los tres principales partidos o coaliciones (PRI, PAN y FDN/PMS), en tanto que para 1990, entre el PRI, Acción Nacional y el PRD ocuparon el 88.5%. Los partidos minoritarios son precisamente eso en la información de la prensa, y además ocupan sitios subordinados en la presentación de las noticias. En 1988, la costumbre de algunos diarios (como casi siempre El Universal, y en algunas ocasiones Excélsior) de ubicar en su primera plana una información de la campaña de cada partido, permitió que organizaciones pequeñas tuvieran una presencia publicitaria relevante, aunque las notas de los corresponsales en esas campañas fuesen -de pocos centímetros. En cambio, durante 1990 partidos como el PDM, el PFCRN, el PARM y el PPS, no ocuparon una sola vez la primera plana de los diarios, en los días de la muestra.

En 1990, El Universal y El Nacional fueron los diarios que más reconocieron la presencia de los partidos pequeños, con el 22.5 y el 12.2%, respectivamente, de sus espacios sobre elecciones. El Nacional, además, proporcionó a la información sobre elecciones en 1990 un espacio más de dos y media veces mayor que dos años antes, en tanto que, en términos generales, el resto de los diarios revisados mantuvo más o menos el mismo espacio para esos temas.

También puede advertirse una mayor dispersión, que posiblemente haya sido fragmentación de la información: la cantidad de espacio que los diarios, en promedio, destinaron a los asuntos electorales fue similar, pero el número de noticias fue mucho mayor en 1990 en comparación con 1988 (como ya señalamos a menudo la información sobre las campañas en el Estado de México se encontraba dispersa en espacios destinados a otras informaciones políticas). No podemos asegurar que esta sea una tendencia repetida en los meses más recientes, porque siempre las campañas previas a las elecciones federales se prestan más a las notas amplias que la información sobre comicios locales.

La prensa es más plural, pero no necesariamente equitativa con las organizaciones políticas. Así ha resultado, al menos, en los prolegómenos de las campañas electorales de este 1991.