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Desde el 6 de julio de 1997, fecha en que Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), triunfó con el 48 % de los votos emitidos en la elección de jefe de Gobierno del Distrito Federal —ahora Ciudad de México—, el grupo encabezado entonces por aquél y en el que figuraban, entre otros, el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, ha mantenido el control casi absoluto del gobierno de la capital, primero bajo las siglas de ese partido y, a partir de 2015, por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Sin embargo, el 6 de junio de 2021 el partido del presidente y de sus aliados, con una participación ciudadana del 52 %, sufrieron la peor derrota en la historia del grupo político gobernante, al perder nueve de las dieciséis alcaldías —antes llamadas delegaciones—, la mayoría en el Congreso local y siete de dieciséis diputados federales al Congreso de la Unión.

Son diversas las causas que pueden explicar la caída de Morena en Ciudad de México. Varios analistas políticos la atribuyen a la mala gestión de la pandemia de covid-19, al aumento de la criminalidad, al desafortunado accidente de la Línea 12 del metro. También es posible que haya influido en los resultados lo ocurrido en el ámbito político electoral: por primera vez en casi un cuarto de siglo, para el caso de Ciudad de México, la oposición logró integrar una alianza competitiva y una estrategia de campaña articulada entre el PAN, el PRI y el PRD para movilizar exitosamente a la denominada clase media con mayores recursos y nivel educativo y que se asienta predominantemente en las alcaldías del poniente de la capital.

A continuación se analizará este fenómeno a partir de los resultados por sección electoral publicados por el Instituto Nacional Electoral, correspondientes a la elección de diputados federales de mayoría relativa celebrada en la capital este año.

Ilustración: Patricio Betteo

 

Después de la elección de 2018, Morena gobernaba en once de las dieciséis alcaldías de Ciudad de México. Sin embargo, en la de 2021 redujo su presencia territorial a menos de la mitad de las alcaldías y el total de votos obtenidos en las elecciones de alcaldes disminuyó su participación en la lista nominal de 24 a 20 puntos.

En la elección de junio, Morena y sus aliados de Juntos Hacemos Historia (JHH) no sólo perdieron presencia territorial, sino que igualaron fuerzas con la oposición en términos del tamaño de población que gobiernan: poco más de 4 millones de capitalinos por alianza. Además, cabe destacar que Va por CDMX triunfó en las alcaldías en las que hubo mayor participación ciudadana; en siete de ellas superó a JHH por más de cinco puntos porcentuales de la lista nominal. Es decir: ganó con dominancia, en tanto que JHH sólo fue dominante en dos alcaldías.

Lo observado en el ámbito de la elección de autoridades locales de 2021 en Ciudad de México también coincide con el patrón geográfico registrado en la elección de diputados federales de mayoría relativa celebrada este mismo año. Curiosamente, muestra una relación de coincidencia entre la distribución de las secciones que registraron menores niveles de abstención con las zonas en las que los votantes favorecieron a la alianza opositora, principalmente ubicadas en el poniente de la capital.

Las secciones con mayor superficie se ubican en las zonas rurales del sur de la ciudad y tienen mayor extensión porque son las que cuentan con menor densidad de población. En general, las secciones electorales tienen listas nominales de tamaño similar y en estas zonas sus poblaciones están dispersas en secciones con mayor superficie. Por esta razón, pareciera que la alianza JHH tiene una presencia importante en todo el sur de la capital, pero lo sucedido en el norte de esas secciones, dentro de la zona urbana, indica que las preferencias inclinaron la balanza en favor de la oposición en las alcaldías del suroeste.

El resultado de lo ocurrido este año en la elección de diputados federales de mayoría relativa en Ciudad de México coincide con el patrón observado a nivel nacional: dos ciclos electorales de crecimiento acelerado de la fuerza de Morena, seguidos de una caída inesperada en este último periodo. En 2015 Morena triunfó en diecisiete de veinticuatro distritos federales de la capital; en 2018 se impuso en todos menos uno y ahora sólo pudo ganar en nueve.

 

Desde su nacimiento, el principal motor de crecimiento del partido ha sido la gran popularidad de su líder y fundador, Andrés Manuel López Obrador. En todas estas elecciones, el abstencionismo se ha traducido en un factor determinante para que Morena gobierne la ciudad y el país, con la narrativa de que cuenta con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos, aunque en realidad en la capital del país sólo ha obtenido entre el 20 y 25 % del universo de los votantes posibles.

La integración, por primera vez, de una alianza opositora capaz de imponerse a la 4T, compuesta por el PAN, el PRI y el PRD, tanto en lo federal como en lo local, tuvo un impacto importante en la pérdida de poder de JHH en Ciudad de México. Hay evidencia que confirma que los esfuerzos realizados de promoción del voto —más intensos en las nueve alcaldías del poniente de la capital— se tradujeron en una mayor participación ciudadana en un número importante de secciones electorales de estas demarcaciones, lo que favoreció a la alianza opositora.

Las cifras también indican que en las secciones en las que los datos del último censo de población identifican mayor presencia de viviendas con más acumulación de bienes en el hogar —características del segmento de población identificado como clase media— y donde además se registran mayores niveles de escolaridad promedio, los votos favorecieron mayoritariamente a los partidos de la alianza de oposición. En estas alcaldías, además de registrarse mayores tasas de participación ciudadana, la alianza opositora obtuvo, en casi todas, un porcentaje superior a JHH en el equivalente al 5 % de la lista nominal, lo que permite considerar que en estas alcaldías la fuerza opositora es dominante. En contraste, en las siete alcaldías del oriente de la capital en las que triunfó la 4T y que cuentan con menos viviendas con el perfil antes descrito, se registraron menores niveles de participación y la alianza gobernante sólo tuvo triunfos dominantes en Iztacalco e Iztapalapa; aunque cabe resaltar que si en Iztacalco el PAN se hubiera aliado con el PRI y el PRD, como sucedió en las otras alcaldías, la alianza opositora también hubiera alcanzado el triunfo en esa demarcación.

Hay varios ingredientes que hacen difícil anticipar cómo evolucionará este nuevo panorama electoral, incluida la aparente pérdida de poder y una mayor beligerancia del presidente frente a los que considera los enemigos de su movimiento. 1) Una fragmentación en las fuerzas interiores de su partido por un proceso sucesorio temprano, que ya empieza a evidenciar confrontaciones entre los posibles protagonistas de esa contienda. 2) El papel que están tomando y que puedan tomar los gobernadores opositores que dejarán sus cargos. 3) Las dificultades que enfrentarán las alianzas existentes para fortalecerse y consolidarse, ante posibles cambios en las directivas de los partidos que las integran. 4) En caso de subsistir, es probable que estas alianzas conviertan los comicios federales y locales en disputas con sólo dos contendientes. 5) El involucramiento y profundización de la participación de la sociedad civil en la elección de candidatos y en la promoción del voto será decisiva. 6) Habrá que tomar en cuenta la reacción de la clase media calificada de aspiracionista, frente a los embates que sufre cotidianamente, a la vista de lo ocurrido en las últimas elecciones de Ciudad de México. Y 7) como sucede en todos los comicios que se celebran en el país, la abstención será el enemigo a vencer y podría convertirse, en más de un caso, en el fiel de la balanza, incluyendo la elección presidencial. Los votos que no están en la urna no cuentan a favor de nadie, pero sí favorecen situaciones anómalas como las que estamos observando.

 

Carlos Hernández Torres
Matemático (UNAM) y maestro en Matemáticas (Universidad de Toronto)

 

3 comentarios en “El regreso de la oposición

  1. El abstencionismo y voto conservador, la promoción de la participación ciudadana a la democracia.
    Temas fundamentales en la vida democrática de México.
    Los partidos políticos deben analizar y atender estos temas para ganar simpatías políticas pero además ser congruentes con sus ideologías de partido.

  2. El abstencionismo, el voto conservador y la promoción de la participación democrática son temas fundamentales para fortalecer la democracia en México.
    Los partidos políticos deben de analizar y atender estos temas para ganar simpatizantes sin dejar a un lado sus ideologías políticas. La congruencia en sus acciones e ideologías es una de las bases fundamentales para alcanzar la participación democrática.

  3. El estudio es serio, veraz, puntual, característica de los colaboradores de nexos.
    La ciudadanía requerimos de fortalecer nuestros conocimientos sobre el actuar del gobierno y cultura democrática. Los gobiernos no deben sostenerse, en la ignorancia y el fanatismo. Esta fórmula es fatal para cualquier nación.
    Gracias por compartir.