Reforma apagón, innegociable II

Hace dos semanas el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó su iniciativa de reforma constitucional en materia energética. La semana pasada analizamos las implicaciones de la iniciativa y cómo quedaría el texto constitucional. Hoy trataremos un tema igual de delicado: los artículos transitorios.

Ilustración: Patricio Betteo

Los artículos primero, octavo y noveno se ocupan de la entrada en vigor de la ley, de los derechos de los trabajadores y de los plazos que tendrá la legislatura para hacer las leyes reglamentarias. No hay mucho más que comentar sobre estos artículos. Vamos, mejor, a los artículos especiales.

Artículo segundo transitorio

Este artículo elimina todos los permisos de generación de energía y cancela los contratos de compraventa con el sector privado. Esto es importante, pues todos aquellos que hayan hecho un trámite —por ejemplo: para generar más de 500 kw de energía para su propia actividad productiva, pues los paneles solares en pequeña escala no requieren de ningún tipo de permiso— ya no podrían generar su propia energía. Por otro lado, el artículo segundo transitorio también agrupa a los diversos componentes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en un solo organismo; con ello, restablece el monopolio de la Comisión en la venta de energía. La ley también respeta los monopolios de distribución y transmisión, que la CFE ya tenía. Además, el artículo le regresa a la CFE el control del sistema eléctrico al reincorporar al Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) a la Comisión. Esto significa que la generadora preponderante se quedará con la operación del sistema.

Por otro lado, el artículo insiste en reservar el 54 % de la energía a la CFE y hasta el 46 % a los privados. Esto es delicado: el artículo parece querer decirle a la CFE cómo ordenar la recepción de energía en la red, pero además sugiere que la Comisión podrá contratar discrecionalmente a empresas privadas para comprarles energía. Tal régimen de discrecionalidad contrastaría con los contratos por el costo más bajo y las subastas públicas y abiertas que son la regla hoy en día. Otra vez, el mensaje parece ser: todo el poder al director de la CFE, sin vigilancia ni controles.

Otra parte delicada de estos artículos transitorios es que juzgan como ilegales algunos contratos de generación de energía. El Consejo Coordinador Empresarial manifestó que no puede haber ilegalidad en los modelos que el propio Estado estableció y a los cuales se sometieron las empresas privadas. Y en efecto: los artículos transitorios parecen contener atropellos al Estado de derecho. Entre otras cosas, el segundo transitorio le permite a la CFE establecer tarifas para sus servicios. El resultado es un monopolio autorregulado que fija sus propios precios. Así, los derechos del consumidor quedan a merced del monopolio.

Finalmente, el artículo segundo transitorio desaparece los Certificados de Energía Limpia. Si bien esto es delicado, la realidad es que el resto de la reforma destruiría todo el mercado eléctrico, por lo que la desaparición de los Certificados es pecata minuta.

Artículo tercero transitorio

Pasa todas las actividades de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) a la Secretaría de Energía. Esto implica regresar al estado de las cosas antes de 2013, con el añadido de que en la misma reforma constitucional la CRE se queda sin facultades en materia de regulación eléctrica.

Artículo cuarto transitorio

Este artículo le da todo el poder regulatorio a la CFE. En pocas palabras: ya no habrá mercado eléctrico; todo será planeación central. El generador privado ya no podrá proponer dónde ubicar una central de generación, someterla a estudios de factibilidad y cumplir con la reglamentación, sino que sólo se podrán instalar las centrales que la planeación de la CFE indique. Esto podría reducir la innovación. En este mismo artículo, la CRE pierde todas sus funciones en materia de electricidad.

Artículo quinto transitorio

Este artículo establece que la creación de políticas industriales para la transición energética es obligatoria. El texto de la ley, sin embargo, es preocupante, pues prácticamente dice que la transición será sólo con recursos y tecnología del Estado, llegando incluso a hablar de la “propiedad intelectual del Estado”. Esto nos recuerda al esquema en el que Luz y Fuerza del Centro fabricaba sus propios postes e implica darle la espalda a los avances tecnológicos de los últimos cincuenta años.

Para ilustrar la gravedad de la situación: ¿se imagina el lector qué pasaría si se prohibiera en México el uso de teléfonos inteligentes hasta que no hubiera teléfonos desarrollados y fabricados por una empresa estatal mexicana? Pues eso es justamente lo que este artículo establece, pero con una necesidad mucho más básica: generar electricidad y evitar la crisis del cambio climático.

Artículo sexto transitorio

Este artículo dice que las concesiones de litio que ya se están extrayendo o que ya están en proceso de comenzar a extraer serán respetadas, pero que no se darán nuevas concesiones.

Estos son, a grandes rasgos, los artículos transitorios más importantes de la reforma constitucional. El artículo segundo transitorio es la parte que algunos observadores consideran “una expropiación indirecta”. ¿Por qué? El artículo no expropia directamente las centrales de generación, pero en los hechos elimina todo su valor. Si el gobierno retira los permisos, las centrales no pueden generar y todo lo instalado pierde todo su valor. Es como si no te quitaran una bicicleta, pero ya no te permitieran usarla, el daño al dueño de la bicicleta o de la central de generación es exactamente el mismo: se queda con fierros sin utilidad.

La reforma también imposibilita que algunas empresas que instalaron capacidad de generación bajo la figura de autoabastecimiento sigan generando energía, argumentando una supuesta ilegalidad que no se verifica en los tribunales correspondientes —vaya, la denuncia correspondiente ni siquiera se ha presentado—. Al final, estas son violaciones al Estado de derecho y, quizá, de tratados internacionales. ¿Quién pierde? México. En primer lugar, porque buena parte de la capacidad de generación moderna que tenemos quedará varada, lo que automáticamente incrementará los costos. Pero también porque tenemos mucho que perder en los sistemas de solución de controversias internacionales, aunque esa derrota tardará una década en llegar. El daño deberá pagarlo el Estado mexicano en uno o dos sexenios, pero al fin y al cabo con el dinero de los mexicanos.

Como vemos, los artículos no son aceptables ni individualmente ni en conjunto. No abonan a tener una mejor industria energética o una CFE más eficiente. Obedecen a las ansias de poder del director de la Comisión y se basan en una serie de falsedades y falacias que funcionarios y propagandistas han repetido ad nauseam y que analizaré la siguiente semana.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía

2 comentarios en “Reforma apagón, innegociable II

  1. Es un salto al vacío la propuesta de reforma, pura ideología no resuelve ningún problema real del sector, no debería ser tan difícil darse cuenta que propone una vuelta a 1990 y no debería ser aprobada si fuera analizada desde el punto de vista técnico, lamentablemente estamos tan polarizados y politizados que este esperpento de reforma tiene posibilidades de ser aprobada.

  2. a lo aquí citado, se debe agregar que, el control centralizado de la generación, trasmisión y distribución de la electricidad regresa la tentación de control del estado sobre muchas actividades económicas (es mas todas), pues mucho a demostrado esta supuesta transformación en atacar todo lo que no piense igual a ellos, así la mesa esta servida para que en un acto autoritario se controle o elimine un grupo o una industria o un sector productivo quitando o reduciendo su acceso a la energía, también mediante el establecimiento de tarifas arbitrarias que al final hagan un negocio inviable en sus costos productivos. esto no es fantasear, es algo que el estado mexicano ya ha hecho, como el control de medios impresos cuando el estado tenia el monopolio del papel y se negaba el insumo o simplemente se restringía en cantidad o se retrasaba la entrega, matando financieramente a la ubicación indeseable a algún político. esto lo hacían esos gobiernos que tanto aprecia el actual ejecutivo federal.

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