¿Otra vez el ya merito?

El reto de frenar el cambio climático o evitar que sea aún más catastrófico ha sido tomado en serio por muchos gobiernos, principalmente de Europa, y con la llegada de Joe Biden también ha sido adoptado con fuerza por el gobierno de Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, muchas empresas han empujado el tema y han adoptado obligaciones corporativas para ser parte de esta ola mundial.

La razón no es sólo ambiental, sino económica. Además de ayudarles a ser ambientalmente responsables, la adopción de fuentes de energía renovable les permite reducir y estabilizar costos de energía en el mediano y largo plazo. Así, varias industrias han optado por imponerse metas crecientes de uso de energía proveniente de fuentes renovables e incluso algunas de emisiones neutras.

Por poner algunos ejemplos: PepsiCo pretende tener cero emisiones en 2040; General Motors, el fabricante de autos más grande del mundo, tiene la misma meta; Ford, otro fabricante de autos, también pretende ser neutral en emisiones en 2050; Walmart también busca tener cero emisiones en 2040. Incluso empresas o sectores históricamente dependientes de combustibles, como el cemento, han ofrecido productos con cero emisiones.

Ahora, la reducción de emisiones se da de diferentes formas, pero las más importantes son la eficiencia energética y el uso de fuentes limpias o renovables como origen de energía.

En ese sentido, cualquier país que busque ser destino de inversiones de casi todo tipo requiere poder ofrecer capacidad de generación por fuentes limpias o renovables.

La gran pregunta es si en México, con la actual política energética, podemos atraer esas inversiones y cuál es la posibilidad de crecimiento a futuro.

Ilustración: Víctor Solís

Por un lado, la Comisión Federal de Electricidad ha determinado que de aquí a 2035 sólo construirá 1500 MW de capacidad de generación en ciclos combinados y otro tanto igual en nucleoeléctricas. O sea, sólo agregará 1500 MW de capacidad de generación limpia. Tan sólo para cumplir con sus obligaciones, la CFE requiere agregar unos 3000 MW anuales de capacidad de generación limpia. La meta de la CFE es insuficiente y ni siquiera le permitirá cumplir sus obligaciones como responsable de dar servicio a los usuarios de suministro básico (hogares y usuarios pequeños).

Si consideramos que hay casi un centenar de permisos de generación detenidos en la Comisión Reguladora de Energía y una regla no escrita —inconstitucional, ilegal e irracional— de mantener una proporción de 54% público y 46 % privado en el origen de energía en la red, no hay mecanismo alguno para agregar nueva capacidad de generación renovable o limpia para satisfacer las necesidades de la industria. Actualmente hay industrias que están satisfaciendo sus obligaciones crecientes gracias a sus alianzas con generadores privados en proyectos heredados o gestados antes de 2018. Y esto debido a la imposibilidad de CFE de darles energía limpia para cumplir con sus compromisos corporativos.

Hay que decir que las obligaciones corporativas de la industria no sustituyen en absoluto las obligaciones legales que tenemos los usuarios de energía y nuestros representantes —por ejemplo, CFE-Suministro Básico—. No se puede ni se debe hacer una doble contabilidad y el hecho de que las empresas cumplan con sus obligaciones de ninguna manera nos exime de cumplir las nuestras. Cabe resaltar que de ninguna forma la CFE queda fuera del esquema, aun con inversiones privadas, pues los servicios de transmisión se mantienen a su cargo y representan rentas e ingresos seguros.

Pero entonces, ¿qué sucederá con la industria que requiera cero emisiones en un país que bloquea este tipo de generación o de plano la rechaza? Simple: si una empresa necesita instalarse en un lugar con agua y no hay agua, busca otro sitio. Si busca vías de comunicación adecuadas y no hay forma de dárselas, se va a donde se pueda comunicar. Si no tiene la energía limpia que necesita para cumplir con sus obligaciones corporativas, buscará otro sitio donde sí pueda.

También hay que mencionar que existen modelos —como el iREC— que permiten la promoción de energías renovables. Pero eso significa inversiones mayores y no estabiliza los costos de la energía que se usa en el proceso productivo.

Entonces, con la política irracional de rechazo a inversiones y a la generación renovable, veremos pasar el desarrollo del otro lado de las fronteras, para volver a ser, una vez más, el cuerno de la abundancia que no aprovecha sus recursos ni es capaz de sacar a su gente de la pobreza. Una vez más, el soberanísimo e histórico país del ya merito.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía