Preguntas sobre el 54 %

El martes pasado, el presidente habló de su propuesta de reforma Constitucional al sector eléctrico. La propuesta se basa en mantener algo que el presidente considera un equilibrio: que el 54 % del mercado eléctrico esté en manos de la CFE y el resto —46 %— en manos de privados. Más allá de que la propuesta es absolutamente contraria a un mercado real —pues un mercado maduro y sano siempre buscará evitar un participante preponderante— hay muchas preguntas que hacer respecto a la propuesta.

Ilustración: Víctor Solís

¿Los porcentajes son de capacidad instalada de generación o de energía entregada a la red? Si los porcentajes son de capacidad instalada, ¿se negarán permisos para instalar capacidad nueva si la CFE carece de recursos para instalar la capacidad necesaria para mantener la proporción? ¿Qué pasará cuando haya oportunidad de modernizar la tecnología de generación y eso requiera incrementar el tamaño de un generador privado?, ¿se negará el permiso hasta que la CFE pueda aumentar su capacidad de generación para mantener la proporcionalidad? ¿Qué sucederá cuando una empresa quiera instalarse y requiera energía?, ¿se esperará a que el Estado tenga recursos para instalar capacidad de generación y se permita su inversión? O sea, ¿la creación de empleos dependerá de la disponibilidad de recursos del gobierno?

Si la proporción es de energía, ¿qué pasará cuando baje la demanda eléctrica? ¿Se reducirá la cantidad de energía generada por privados y su recepción en la red aunque sea más barata? Si en algún momento la demanda de energía supera la capacidad de generación de la CFE, ya sea porque tiene una central en mantenimiento o salida forzada, ¿tendrá que haber apagones en partes del sistema para mantener la proporción 54-46?

Supongamos que una empresa ajena al sector  —un fabricante de chocolates o cerveza, por ejemplo— decide instalar una central para generar su propia energía eléctrica, ¿se le dará permiso sólo una vez que la CFE tenga la capacidad de generar proporcionalmente el 54 % que debe?

¿Cómo se repartirán los costos de esta medida proporcional? ¿Todos estaremos obligados a recibir el 54 % de la energía de la CFE y pagarla a sus costos? Esto podría denominarse como la “tarifa de ineficiencia”. Pero consideremos que algunos usuarios generan su propia energía, ¿a esos también se les cobrará la “tarifa de ineficiencia” aunque no usen esa energía? Por otro lado, si sólo aquellos que no generan su propia energía pagan la “tarifa de ineficiencia”, implicaría obligar al resto (los que no tienen capacidad económica y técnica para generarla) a comprar el 54 % de energía de la CFE. Entonces, ¿pagarían los pobres lo más caro?

Dado que la reforma busca fortalecer a la CFE, es sensato asumir que se garantizará que pueda generar toda su capacidad. Entonces, ¿se garantizará la entrega de energía de la CFE a cualquier costo? De ser el caso, la recepción de energía de 374 pesos el MWh (de privados en subastas) estaría condicionada a que también se reciba energía de más de 2000 pesos el MWh (la de la CFE). Pero, además, se permitiría que la CFE cobre la energía a cualquier costo, pues tiene su despacho garantizado. De nuevo, ¿a cualquier costo?

Como puede verse, esta reforma frenaría la inversión y, como he dicho en este espacio, frenaría el desarrollo tecnológico. Ni el control estatal ni la seguridad justifican la medida pues, bajo las reglas de eficiencia que establece la Constitución, la operación de la red ya es controlada por el Estado. Ni siquiera beneficia a la CFE. Aunque se garantice la entrega de su energía al precio que sea, aunque sea estratosférico y así satisfaga las exigencias sindicales, el presidente pretende evitar que aumente la tarifa eléctrica; con ello, el pago de la energía entregada no estaría garantizado. O sea, la CFE tendría pérdidas o requeriría de más subsidios que el ciudadano terminaría pagando.

Tal vez el sindicato sea el único beneficiado. Todos los demás —usted y yo— perdemos por todos lados. ¿Quiere el presidente favorecer realmente a la CFE y al pueblo? Más subastas para que la CFE compre energía más barata y los consumidores paguen menos por ella es la fórmula, no controlar el mercado —que es un oxímoron.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía