A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

Julio Frenk, director general del Instituto Nacional de Salud Pública, responde a la segunda carga polémica de la investigadora Catalina Eibenschutz (Nexos 126) en torno a un debate sobre las orientaciones de la salud pública en México, iniciado en el número 122 de esta revista.

En cinco densas cuartillas («¿Dónde está la polémica?», Nexos 126) Catalina Eibenschutz:

1) Insinúa que el grupo que detenta «el poder en el campo científico» la ha sometido al mismo tipo de «marginación y castigo» que sus respectivos detractores infligieron nada más y nada menos que a Sir Isaac Newton y a Galileo Galilei, insinuación que, según ella, refleja una «concepción epistemológica»;

2) repite una serie de cifras que nos revelan -para sorpresa de todos- que en México ha habido una crisis económica durante los últimos cinco años, confundiendo así el asunto de la definición de la modernización con sus supuestos o reales efectos;

3) reclama, sin dar un solo dato concreto, porque los salarios de algunos universitarios son supuestamente inferiores a los de los investigadores de ciertas instituciones públicas;

4) aprovecha el viaje para retroceder más de un año y medio en el tiempo y criticar, hasta ahora, un texto que Miguel Angel González Block y yo publicamos en Nexos en octubre de 1986, por cierto en el número 106 y no en el 100 como afirma la doctora Eibenschutz con su usual precisión;

5) pretende descalificar, quién sabe con qué autoridad académica, a instituciones como el Colegio de México y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN, al adoptar una definición rígidamente formalista de «autonomía», sin percatarse de que la peor falta de autonomía real es la improductividad científica y el aislamiento;

6) me reclama por querer imponer un modelo dominante de investigación en salud pública, pero al mismo tiempo me reprocha que la dejamos fuera de ese modelo, sin darse cuenta de la contradicción entre sus dos protestas;

7) rehusa volver a tocar el tema de la Escuela de Salud Pública de México, después de que mi réplica a su interior crítica demostró la falsedad de sus ataques, y

8) continúa sin analizar los argumentos de fondo de mi artículo original (Nexos 122), limitándose a una descarga de reproches.

Por fortuna, el avance de la salud pública, así como la construcción del «poder en el campo científico», se dan a través del desarrollo de investigaciones concretas y de su producto inmediato: las publicaciones. Es en este tipo de producto intelectual donde puede encontrarse el auténtico debate de la salud pública. Por mi parte, he dado a conocer, a través de numerosos artículos publicados en revistas académicas y de divulgación, tanto nacionales como extranjeras, los resultados de trabajos serios sobre algunos de los temas básicos de la salud pública. Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de la Dra. Eibenschutz, cuya producción bibliográfica sobre tales temas es escasa. Por eso, dejemos que Catalina Eibenschutz se siga preguntando dónde está la polémica. Yo prefiero, en cambio, continuar contribuyendo, con todas las limitaciones que se quiera, a la ardua y paciente labor de consolidar una tradición científica vigorosa para la salud pública de México.