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En los últimos días hemos escuchado las terribles historias de mujeres, víctimas de feminicidio, como el caso de Abril,1 quien fue asesinada después de haber denunciado tentativa de feminicidio por haber sido golpeada por su pareja con un bate mientras dormía. También vimos el caso de Íngrid,2 quien fue asesinada por su pareja de manera brutal y de quien filtraron fotos de su cuerpo desollado. Estas historias nos sacudieron y nos invitaron a preguntarnos: ¿qué está pasando para que estos casos sucedan?, ¿qué podemos hacer para evitar que sigan ocurriendo?

Para entender por qué están sucediendo casos así, tenemos que mirar los datos sobre la violencia que viven las mujeres en México, que nos muestran que las mujeres sí vivimos mucha más violencia en el hogar que los hombres. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) de 2016, 43.9 % de las mujeres encuestadas vivió violencia por parte de su actual o última pareja a lo largo de la relación. Cuando hablamos de violencia letal, podemos ver que proporcionalmente las mujeres estamos en mayor riesgo de ser asesinadas en el hogar que los hombres. Con base en información3 del Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del CIDE, Data Cívica y Equis Justicia para las Mujeres,4 del total de personas asesinadas en México de 2004 a 2016, 33 % de las mujeres fueron asesinadas en la vivienda, mientras que sólo el 12 % de los hombres fueron asesinados en este lugar. Además, en 5.18 % de los casos de asesinatos de mujeres se registró violencia familiar antes del asesinato, mientras que únicamente se registró esta violencia en el 0.77 % de los casos de asesinatos de hombres.

Después de entender el fenómeno nos preguntamos: ¿qué estamos haciendo para prevenir esta violencia? Hasta ahora la mayoría de las soluciones se han centrado en el sistema penal, en establecer prisión preventiva oficiosa o mayores penas para el feminicidio. Sin embargo, si queremos prevenir las diferentes violencias que viven las mujeres y evitar que casos como Abril e Íngrid sucedan, tenemos que ver si las mujeres están acudiendo a las instituciones a solicitar apoyo y si no lo están haciendo, entender por qué y dar soluciones.

Ilustración: Kathia Recio

De acuerdo con la Endireh, 78.6 % de las mujeres que viven violencia de pareja no solicitó apoyo o presentó una denuncia. ¿Por qué? Tres de las razones más comunes por las que indicaron no hacerlo es por miedo a las consecuencias (19.8 %), por vergüenza (17.3 %) y porque no sabían dónde y cómo denunciar (14.8 %). Esto nos da algunas pistas para empezar a trabajar.

Sin duda hay que divulgar la información sobre las diferentes instituciones a las que pueden acudir las mujeres para que se les garantice acceso a la justicia y a una vida libre de violencia.

Hay una segunda pista que es interesante: el miedo a las consecuencias de acudir a las instituciones y la vergüenza que señalaron las mujeres nos obliga a replantearnos el concepto de acceso a la justicia, para entender que va mucho más allá de lo penal, que debe ser multidimensional, y para esto debemos fortalecer políticas que tengan tal enfoque.

¿A qué nos referimos con este enfoque? Debemos pensar: ¿dónde dejarán a sus hijas e hijos las mujeres cuando quieren acudir a una institución a pedir apoyo? ¿Qué pasa con las mujeres que saben que si van a pedir apoyo regresarán a casa y serán víctimas de una violencia más brutal? ¿Qué pasa con las mujeres que saben que si acuden a una institución se quedarán sin sustento económico?

En México existe una política pública que busca dar respuesta a estas preguntas: los Centros de Justicia para las Mujeres (Cejum). Son espacios integrales que concentran servicios interinstitucionales y especializados de atención con perspectiva de género, para mujeres víctimas de violencia, sus hijas e hijos; que garantizan el acceso a la justicia a través de servicios de atención legal, médica, psicológica, proyectos de empoderamiento económico (mediante capacitaciones y bolsas de trabajo), espacios de ludoteca (para dejar a las hijas e hijos cuando están recibiendo los servicios de los centros) y refugio temporal. Existen 44 centros en 27 entidades federativas.5 Funcionan a nivel estatal, aunque también reciben fondos de la federación.

Si bien consideramos que esta política tiene un gran potencial, aún es necesario mejorarla. Con el objetivo de contribuir al monitoreo sistemático de los centros y fomentar la rendición de cuentas, Equis Justicia para las Mujeres realizó en 2016 una investigación6 para identificar el estado que guardaba la política pública de los Cejum a nivel nacional.7 Encontramos que tenían serias deficiencias de diseño normativo e institucional. Entre ellas destacan las siguientes:

1. No existe una homologación entre los Centros de Justicia respecto a cómo fueron creados y de qué órgano de gobierno dependen en cada entidad federativa. La mayoría se creó por decreto o por un acuerdo emitido por el gobernador o el fiscal del estado. Esto quiere decir que pueden desaparecer sin necesidad de pasar la decisión por los congresos locales. Asimismo, se encontró que no se establecen claramente sus funciones ni las instituciones que deben participar en su operación. De hecho, la mayoría de los centros dependen de las fiscalías, lo que dificulta su interlocución con otras secretarías estatales, ya que las fiscalías no están acostumbradas a realizar labores de coordinación.

2. Otro elemento toral para asegurar la fortaleza institucional de los Centros de Justicia es cómo están constituidos. La mayoría no tiene independencia presupuestaria, patrimonio ni personalidad jurídica propia. ¿Cómo puede funcionar un centro sin un mínimo de autonomía y capacidad para decidir sobre el uso de sus recursos?

3. La mayoría no cuenta con requisitos para elegir a las directoras de los centros. En general, las directoras son asignadas libremente por quien ocupe el cargo de titular de la dependencia a la que los centros estén adscritos.

4. Nos preocupa que en algunos centros el personal es insuficiente y un porcentaje no depende de la dirección. Esto impacta en la capacidad de los centros para ofrecer todos sus servicios y en la calidad de la atención que brindan (deben dar servicio 24 horas los 365 días al año).

5. Hemos observado que los Cejum no dan servicio a todas las mujeres. Mediante el trabajo hecho con las integrantes del Observatorio Ciudadano de Centros de Justicia para las Mujeres8 registramos que la mayoría de estos centros se encuentran en zonas urbanas y dejan fuera a las mujeres de zonas rurales. Además al preguntar en solicitudes de información si los centros aceptaban a mujeres que usaban drogas, la mayoría respondió que no lo hacía, y los que sí, mencionaron que únicamente atendían a exconsumidoras de tabaco y alcohol.

Estas características provocan grandes contrastes entre los servicios que otorga cada centro. Sin embargo, habría que reflexionar sobre la importancia de dotarlos de fuerza normativa, institucional y recursos para que realicen su trabajo. Creemos que al discutir propuestas para prevenir la violencia, debemos mirar estos centros, sus experiencias y lecciones en estos casi diez años de operación y buscar fortalecerlos; establecerlos en ley con, mínimo, los siguientes elementos: el objetivo, composición, dependencias que participan, funciones tanto del centro como de sus órganos y crear procesos de selección para el personal y recursos.

Esto nos invita también a reflexionar sobre las soluciones inmediatas que proponen instituciones “nuevas” para combatir la violencia contra las mujeres sin mirar las existentes más allá de su creación. Si no hacemos una evaluación de las políticas actuales existe el riesgo de replicar los mismos vicios estructurales que obstaculizarán el acceso a la justicia de las mujeres. Si bien existe la tentación de únicamente buscar soluciones a corto plazo, es necesario plantear soluciones a mediano y largo plazos para que se garanticen los derechos de las mujeres y para esto se debe invertir en políticas públicas eficaces y sostenibles.

 

Isabel Erreguerena
Coordinadora del Área de Políticas Públicas de Equis Justicia para las Mujeres.


1 Consultar: https://bit.ly/39qrHJU.

2 Ver: https://bbc.in/39qn6Yq.

3 Disponible en: https://bit.ly/2xqUdhx

4 Para más información, ver el apartado de Impunidad, Género y Violencia de Equis Justicia para las Mujeres: https://bit.ly/2xqUdhx.

5 Ver: https://bit.ly/2WJPxhg.

6 Disponible en: https://bit.ly/2QQ53nP.

7 Para ello, se utilizaron herramientas de acceso a la transparencia pública con el fin de medir la fortaleza institucional de 31 Centros de Justicia en 21 entidades federativas, que operaban en ese año. Los tres ejes de análisis para esto fueron: la estructura institucional, la asignación de recursos y el diseño operativo. Equis Justicia para las Mujeres, Centros de Justicia para las Mujeres (Cejum). Informe sobre el estado de política púbica a nivel nacional, julio de 2017, https://bit.ly/3dBzV5x

8 Para más información sobre el Observatorio Ciudadano de Centros de Justicia para las Mujeres: https://bit.ly/2wKXfwO.

 

Un comentario en “¿Apoyo? ¿Dónde?

  1. Excelente análisis hay mucho por hacer en diversos campos y sobre todo en el educativo para tener generaciones de jóvenes que actúen con la igualdad de género