Admirable ejemplo de una poesía puramente verbal es la siguiente estrofa de Jaime Freyre:

Peregrina paloma imaginaria
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores,
peregrina paloma imaginaria.

No quiere decir nada y a la manera de la música dice todo.

Ejemplo de poesía intelectual es aquella lira de Luis de León, que Poe sabía de memoria:

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al Cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanza, de recelo.

No hay una sola imagen. No hay una sola hermosa palabra, con la excepción dudosa de testigo, que no sea una abstracción.

Estas páginas [las de mi libro] buscan, no sin incertidumbre, una vía media.

 

Fuente: Jorge Luis Borges, La cifra. Alianza Tres, Madrid, 1981.