Caminos del éxodo humano es un libro urgente. Y es urgente por dos motivos: es un texto sobre un hecho presente, que se escribe en el momento que está sucediendo, y es un texto urgente para entender uno de los fenómenos más complejos del México actual: la migración humana y la situación particular del país como lugar de paso, como punto de intermediación, pero también como una de las partes donde suceden causas y consecuencias de la migración. José Manuel Valenzuela Arce, coordinador la obra, hecha mano de todos los elementos de la sociología, la antropología, la sicología y el periodismo para hacer un acercamiento multidimensional del fenómeno en este breve pero sustancioso libro.

El primer acercamiento es un ensayo del propio Valenzuela, “La caravana de migrantes centroamericanos: el éxodo de la miseria”, que busca acercarnos al fenómeno migratorio desde varios ángulos. Lo que más se agradece de este texto es que no pretende una explicación única, con un lente de aumento de esos que permiten visibilizar dos o tres elementos y tirar dos o tres verdades sobre el fenómeno pero que nos distancian de su complejidad, para hacerlo desde diferentes lentes y acercamientos y abrir preguntas. Así, Valenzuela abre el abanico de situaciones y circunstancias de este fenómeno que es tan global como local, que implica desde la política internacional de Donald Trump hasta las reacciones de la comunidad de Tijuana.

El primer elemento de explicación que aborda el autor es la desigualdad y la precarización de las formas de vida que generan los desplazamientos masivos. Pobreza y violencia son los dos ejes que atraviesan este acercamiento. Las luchas armadas y los conflictos sociales son el segundo eje de explicación. Luchas y conflictos en América Latina que se remontan, algunos de ellos, a los años cincuenta y sesenta que no han terminado de cicatrizar. En el caso de los centroamericanos son heridas de los años ochenta y noventa que aún sangran, supuran y generan desplazamientos.

Ilustración: Estelí Meza

El crimen organizado y el narcotráfico en la región es otro elemento que abona a la complejidad de este fenómeno. Al explorar este tema, Valenzuela plantea la relación entre los recursos gastados en la lucha antidrogas y la falta de inversión pública en educación, salud y generación de empleos. Aunque en principio no podemos sino estar de acuerdo con el planteamiento, al hacerlo a vuelo de pájaro pareciera que se trata de una relación simple, directa y aritmética, que basta sacar recursos de un lado y ponerlos en otro para acabar con el problema, y claramente no es así. Este primer año de un gobierno que se ha planteado esa política pública, al menos en el discurso, demuestra que la relación no es ni tan sencilla ni tan lineal.

La violencia de las maras como explicación única y globalizadora de la migración forzada en el llamado triángulo del norte de Centroamérica es también analizado por el autor. El desplazamiento masivo y las caravanas tienen como uno de los elementos básicos la violencia, pero achacarlo todo a las maras es uno más de los mitos y mitotes entorno a este fenómeno, y está muy lejos de ser la explicación única y totalizadora. Para entender la criminalidad hay que entender también las políticas de combate que han emprendido gobiernos sucesivos de Honduras y El Salvador y que sólo han logrado, al igual que el combate al narco en México, reproducir la violencia.

El discurso xenófobo del presidente estadunidense, Donald Trump ha complejizado, pero también visibilizado el fenómeno migratorio y junto con él la forma en que los medios de comunicación tanto en Estados Unidos como en México y Centroamérica han favorecido a la desinformación, distorsión, y en no pocas ocasiones, a la discriminación de los migrantes.

Finalmente, y me parece uno de los grandes aciertos del ensayo, Valenzuela retoma y analiza el viacrucis migrante y su relación con las caravanas, un fenómeno poco conocido pero que es sin duda un antecedente importantísimo para entender y explicar estos desplazamientos masivos. Los viacrucis han sido formas de expresión y movilización de familias de migrantes desde hace años y sin embargo no ha sido suficientemente entendido ni trabajado la importancia que tienen como antecedente a las formas actuales de migración.

Fenómenos complejos requieren explicaciones complejas y datos concretos y esta es sin duda la gran virtud de este ensayo de José Manuel Valenzuela trabajado en el campo y pensado en el estudio.

Pocas herramientas para entender y explicarnos el presente como la crónica y el reportaje, más aún cuando se hacen con honestidad intelectual. Así, el periodista se convierte en los ojos y los oídos de la sociedad, en el testigo y fedatario frente a un fenómeno que nos rebasa. “4,700 kilómetros, tes fronteras, un sueño” de María Verza es un extraordinario reportaje sobre las caravanas migrantes, un acompañamiento desde la estación de autobuses de San Pedro Sula hasta el muro en Tijuana, pasando por el puente del río Suchiate y los albergues en Ciudad de México. Con multiplicidad de voces, datos y una puntual narración de cada paso de la caravana que salió de Honduras el 12 de octubre de 2018, Verza nos acerca a la convivencia humana y nos permite revivir sus pasos para entender los motivos y circunstancias de la migración masiva.

Testimonios directos de cuatro migrantes, Yamileth, Óscar, Nancy y Ana, y un defensor de derechos humanos, Hugo Castro, recabados por Gabriela Cortés en “Voces de la caravana: testimonios de migrantes” dan voz y explican las razones detrás de la decisión de migrar, de dejar todo atrás para ir en busca de una esperanza, un sueño que no va más allá de tener un techo seguro y alejarse de la violencia sin más herramientas ni armas que la fe. “Dios nos va a dar la recompensa”, “—¿Cuál es el plan? —Mi plan es que le pido a dios y a la virgen que pueda lograr entrar a Estados Unidos”.

Finamente, en el capítulo “Pintando sueños y travesías. Imaginarios de niños migrantes” de Valenzuela, Nancy Utley, Adrián García, Paola Negrete y Diana Cano, no presentan un análisis de dibujos realizados por niños migrantes. Este es quizá el aporte más novedoso y al mismo tiempo estremecedor del libro. A través de dibujos realizados por niños migrantes en los albergues encontramos la visión al mismo tiempo ingenua, tierna y desgarradora de niños desplazados que buscan conectar en sus cabezas sus mundos desmembrados. Casas con vías de tren como una extensión misma del hogar; carreteras que unen puntos distantes en planos pequeños; paraísos imaginados en forma de rascacielos al otro lado del mundo, nos permiten acercarnos al imaginario de esas infancias rotas.

Caminos del éxodo humano es una obra en proceso, un primer acercamiento urgente a un fenómeno que fluye, un retrato multidimensional de un río, un río de personas que cambia segundo a segundo en su curso inexorable al océano de las posibilidades; es un trabajo inacabado e inacabable pero que toma el riesgo de hacerse presente en el presente para tratar de entender, de entendernos, en el México de hoy.

 

Diego Petersen Farah

Texto leído en la presentación del libro en la FIL de Guadalajara.

 

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