Diarios, cartas, memorias

Cuando el ilustre Montesquieu tuvo un pleito con el P. de Tournemine, se apresuró a declarar públicamente, diciendo a todo el mundo: “No escuchen ni al P. de Tournemine ni a mí cuando hablemos el uno del otro, porque hemos dejado de ser amigos”.

—Rousseau, Confesiones

 

De poesía y películas

Toritos y trivia

Del número anterior: en la película Te sigue el poema que oye en clases el personaje Jay es “La canción de amor de J. Alfred Prufrock” de T.S. Eliot.

Este verano se estrenó la película Yesterday, donde un “apagón de memoria” hace que desaparezca todo rastro de Los Beatles en la tierra; el único que los recuerda es un personaje que empieza a cantar sus canciones como si fuera la primera vez y se hace famosísimo y perseguido como en la película de Los Beatles A Hard Day’s Night (1964). Y hablando de Los Beatles: en una escena de la película Help! (1965) aparece citada una línea de un poeta francés del siglo XIX. ¿De qué línea y poeta se trata? Busque la respuesta en el último artículo de este mismo Palomar.

 

La patria de Martí

Deportes

La pasada obtención de la Copa Oro 2019 con el triunfo de México sobre Estados Unidos dio en que el suplemento Cancha del periódico Reforma publicara una portada con el título Es una mentira (que la selección y la liga estadunidenses de futbol hayan igualado a las respectivas mexicanas); el artículo contiene números sobre el predominio de los equipos mexicanos tanto en los torneos de selecciones como en los enfrentamientos contra la Major League Soccer. La Mesa de noche recuerda que en parte tal predominio viene de haber dejado atrás precisamente ese triunfalismo cuyo fondo diría siempre: “Nos ganan en todo menos en futbol”. Pese a las cifras que da Cancha, lo cierto es que en el partido más importante que hayan jugado las selecciones de México y Estados Unidos los estadunidenses ganaron con un rotundo 2-0. Fue en 2002, en el Mundial Corea-Japón. No hay Copas Oro que valgan frente a tal hecho.

 

Ojo revistero

El suplemento El Cultural del diario La Razón (julio, 2019) publica el adelanto de un libro con diversos textos del poeta Gérard de Nerval en la editorial El Tucán de Virginia. Contiene varias versiones del soneto de Nerval “El desdichado” hecha por autores mexicanos. La Mesa de noche copia dos de ellas. La primera es de Octavio Paz (primera versión de dos que Paz hizo):

Yo soy el tenebroso —el viudo— el sin consuelo,
Príncipe de Aquitania de la torre abolida,
Murió mi sola estrella —mi laúd constelado
Ostenta el negro Sol de la Melancolía.
Tú que me has consolado de la tumba y su noche
El Pausílipo dame, la mar de Italia vuélveme,
La flor que amaba tanto mi desolado espíritu,
La parra donde el pámpano a la rosa se alía.
¿Soy el Amor o Febo?, ¿Lusignan o Birón?;
Roja mi frente está del beso de la reina;
Soñé en la gruta donde nadaba la sirena;
Traspasé el Aqueronte, vencedor por dos veces,
Y la lira de Orfeo he pulsado alternando
Suspiros de la santa con los gritos del hada.

La otra es de Tomás Segovia:

Yo soy el Tenebroso, —el Viudo, —el Sin Consuelo,
Príncipe de Aquitania de la Torre abolida:
Mi única Estrella ha muerto, —mi laúd constelado
También lleva el Sol negro de la Melancolía.
En la nocturna Tumba, tú que me consolaste
Devuélveme el Pausílipo y la mar italiana,
La flor que prefería mi pecho desolado,
Y la parra en que el pámpano con la Rosa se une.
¿Soy Amor o soy Febo…? ¿Lusignan o Birón?
Mi frente aún está roja del beso de la Reina;
En la Gruta en que nada la Sirena he soñado…
Y vencedor dos veces traspuse el Aqueronte:
Modulando tan pronto en la lira de Orfeo
Suspiros de la Santa, —como gritos del Hada.

A la Mesa de noche viene entonces el recuerdo de que en la segunda mitad de los años setenta hubo efectivamente en la revista Vuelta lo que hoy se llamaría algo así como “el reto Nerval”: traducir el poema “El desdichado”. Y del cajón de la Mesa de noche sale entonces una parodia tanto de aquella moda como de las versiones al poema; fue hecha por un autor anónimo y se publicó por esos años —o durante aquella fiebre nervaliana— en el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre! Decía:

Yo soy el chavo solo, el ñero, el azotado,
Naco de la Guerrero con su flota abolida;
Mi pandilla ha muerto, mi laúd calcomaniado
La mala rola rasca de la melancolía.
Tú que me alivianaste en la noche más gruexa,
La buen’onda retacha, y el patín que fue mío;
El rock que tanto amaba mi pecho agorzomado;
La sábana y los cocos con la hierba. (Yo lío.)
¿Quién soy: Guzmán o Presley? ¿Soy Gañán o Mamón?
El beso de Julissa emboletó mi frente,
Bailé con las modelos del Orfeón a Gó Gó;
Crucé los hoyos fonquis dos que tres valedor,
Mi lira marca Fender pulsaba alternadora
Los “aishes” de la frexa, los ¡chales! de la morra.

 

Últimas famosas palabras

(De Heinrich Heine, muerto en 1856)

Dios va a perdonarme… es Su profesión.

 

Antes de dormir

Y soñar que uno tiene dientes de oro es bueno para los oradores. Porque sus palabras salen, como quien dice, de dientes dorados. Pero para otros significa que la casa va a incendiarse.

—Artemidoro

 

La fotofona

Sobre la Mesa de noche el teléfono celular iluminó su pantallita y se envió a sí mismo una fotofona, una foto al vuelo y de vida cotidiana tomada ese mismo día. Ya traía título: “Chapultepec, 2019. Las décadas detenidas”. Héla aquí:

 

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