La manipulación directa del fenómeno reproductivo ocurre, en principio, como parte del desarrollo de la tecnología médica, con la clara intención de resolver un problema específico y concreto: el deseo de muchas parejas de procrear. La proporción de parejas heterosexuales con dificultades para lograr el embarazo no se puede conocer fácilmente por muchas razones que no voy a exponer aquí, pero se estima cercana al 20% de todas ellas. Nunca como ahora las personas buscan ayuda médica frente a esa dificultad; quizá a principios del siglo XX esta circunstancia no significaba una demanda de atención médica debido a que la sociedad de aquella época culpaba a las mujeres, y los varones decidían cambiar de pareja.

Hoy sabemos que por lo menos la mitad de los casos se deben a patologías o problemas masculinos. Lo que marca un hito en la historia de las llamadas ciencias reproductivas es la capacidad de aislar en el laboratorio y mantener vivos a los gametos; es decir, a los espermatozoides y los óvulos, con la consecuente fertilización. Actualmente podemos mantener congelados gametos e incluso embriones en sus primeras fases de desarrollo, conservando capacidades plenas, lo que significa una franca maravilla de la ciencia. Por supuesto los primeros ensayos para lograr una gestación con los embriones obtenidos en el laboratorio fueron efectuados en parejas con infertilidad, al inicio con una eficiencia muy baja, pero con el devenir del tiempo y la mejora en todos los procedimientos tanto médicos como de laboratorio, dicha eficiencia se ha incrementado de tal forma que hoy el porcentaje de éxito es cercano al 50% en las mejores clínicas del orbe.

Maternidad subrogada

Ilustración: Estelí Meza

El progreso, así como la experiencia de quienes nos dedicamos parcial o totalmente a la reproducción humana, nos ha enfrentado a una enorme variedad de situaciones novedosas; producto de lo diferentes que somos las personas. En el momento en el que aparecen mujeres que perdieron la matriz por alguna causa ajena comenzamos a pensar en la posibilidad de que otra mujer gestara al embrión, y al dar a luz entregara al recién nacido a la mujer mutilada. Sin existir marcos legales suficientes, en el mundo se inició de esta manera lo que llamamos gestación subrogada. Al apreciar el fenómeno bajo este punto de vista parece francamente noble y aparentemente inocuo, incapaz de causar daño a nadie. Pero como frecuentemente ocurre con herramientas nuevas derivadas de la ciencia, rápidamente aparecieron los problemas. Varias mujeres que se prestaron como madres subrogadas inmediatamente después del alumbramiento se negaron a entregar al recién nacido a las personas que le habían encomendado la gestación, y en virtud de que no existía marco legal, en Estados Unidos por ejemplo, hubo sentencias contradictorias. Algún juez falló a favor de la mujer que solicitó la subrogación y otro juez, casi simultáneamente, falló a favor de la madre subrogada. El fenómeno ha trascendido a los medios de comunicación y ha dividido a la opinión pública, enfrascándonos en una discusión que a la fecha no se ha resuelto prácticamente en ningún país. De manera simultánea el progreso del discurso de los derechos humanos, que por fortuna ha permeado en las legislaciones de toda la sociedad occidental, pone de manifiesto con claridad el derecho que tenemos todas las personas para tener descendencia, y esto incluye por supuesto a las parejas homoparentales, que además pueden contraer matrimonio. La maternidad subrogada entonces puede ser una herramienta para que una pareja homosexual de varones, que además pueden vivir en matrimonio, tengan acceso a la procreación; y solamente las posturas muy conservadoras (casi siempre derivadas de alguna religión) intentan negarles ese derecho que la ley ampara. Aparecen también argumentos contra la técnica fundados en un uso “ilegítimo” del cuerpo de las mujeres, que por cierto no ponderan la posibilidad de que constituya una decisión libre e informada de esa mujer, con una generosidad notable por cierto. El argumento se complica cuando dicha decisión pudiera ser no tan libre, es decir, cuando exista una relación de poder de quien necesita la subrogación, frente a quien potencialmente se la puede ofrecer, de tal manera que puede convertirse en un abuso extremo, prácticamente similar a una especie de esclavitud temporal.

Para cada idea de las que menciono aquí existen ejemplos reales; es decir, circunstancias ideales que contemplan actos de una benevolencia notable, hasta situaciones de un abuso irracional, por completo inaceptables. El problema a la fecha es que al existir la tecnología y estar al alcance de quien la pueda pagar (que por cierto se trata de técnicas costosas), las cosas están ocurriendo prácticamente en todo el planeta, y las legislaciones que intentan prohibir el uso de la subrogación conducen a la clandestinidad, cuyo efecto final es la aparición de abusos extremos o que las parejas viajen a países que lo permitan. En México hoy tenemos el peor de los escenarios; simplemente no hay ley, y parece no importarle a ningún actor político.

 

Raymundo Canales de la Fuente
Médico especialista en ginecología y obstetricia por la UNAM. Ex director de Salud Materna de la Secretaría de Salud. Miembro del Colegio de Bioética A.C. y del Consejo de Ginecología y Obstetricia.

 

Un comentario en “Maternidad subrogada

  1. Le faltan decir muchas cosas al autor, por ejemplo, quienes van a ser los GANONES del negocio de Vientres de alquiler, Clinicas, empresas mèdicos dedicados a esto;
    Tampoco hace ninguna mencion a miles de ejemplos de mujeres que se alquilaron y la brutalidad de las experiencias por las que han pasado….. y lo mas importante ..
    NO MENCIONA NUNCA QUE EL CONCEPTO VIENTRES DE ALQUILER SIGNIFICA PONER LA VIDA HUMANA, AL SERVICIO DE UN DESEO, EN LUGAR DE VER LA VIDA DE UN NIÑO-NIÑA COMO UN REGALO, COMO UN DON, COMO EL DERECHO INALIENABLE DE UN NIÑO, A TENER PADRE Y MADRE CONOCIDOS