Hace un año, la policía detuvo a Osman Kavala en el aeropuerto de Estambul, cuando llegaba de vuelta a casa, en un vuelo nacional. Ya antes de detenerlo, el gobierno había iniciado una campaña en su contra. Sus periódicos acusaban a Kavala de ser “el Soros turco” (cosa que, en el código de Erdogan, lo pinta como agente subversivo). Lo acusaban, también, de haber incitado el movimiento de protesta del parque Gezi en 2013, que tanta vergüenza le causó a Erdogan, y, finalmente, lo acusaban de haber apoyado al clérigo Fethullah Gülen, antiguo aliado de Erdogan, a quien el gobierno atribuye la autoría intelectual del intento de golpe de Estado de 2016.

Ilustración: Patricio Betteo

A un año de este acto arbitrario, sin que haya mediado acusación formal alguna en su contra, Kavala sigue en la cárcel. No ha sido acusado. No ha sido procesado. Pero ahí está, bien encerrado.

¿Quién es Osmán Kavala?  ¿Por qué importa su encarcelamiento? 

Turquía es el país con más periodistas encarcelados del mundo. Así: punto. En sus primeros años de gobierno, Erdogan tuvo un momento expansivo, y algo más amable. El boom económico de esos años, su buena relación con Europa, y la imagen que tenía Erdogan como la cara moderada del islamismo, lo llevaron a buscar una posición de liderazgo en el mundo árabe.  Quería borrar la suspicacia histórica que existe entre Turquía —centro del viejo Imperio Otomano— y el mundo árabe que sometió durante siglos. Para eso Erdogan tenía como aliados a la Hermandad Musulmana que tomó las riendas del poder en Egipto y Túnez, tras la llamada Primavera Árabe, y que parecía estar destinada a expandirse en la región. En el plano de su política fronteriza, Erdogan le apostó al derrocamiento de Assad en Siria, quien era aliado de sus rivales chiítas en Irán, apoyando a la resistencia sunita en ese país. También rompió relaciones con Israel para ganarse adeptos en el mundo árabe.

Sin embargo, las cosas pronto comenzaron a agriarse. Por una parte, Europa no quizo darle entrada a Turquía a la Unión Europea. Por la otra, el golpe de estado de Al-Sisi en Egipto eclipsó el poderío de la Hermandad Musulmana. Además, la apuesta de Erdogan en Siria se complicó: no cayó el gobierno de Assad, y sí, en cambio, comenzaron a ingresar a Turquía un número millonario de refugiados, que se convirtieron de inmediato en un reto económico, y también político. Todo aquello llevó al endurecimiento del autoritarismo de Erdogan, quien comenzó a usar a los refugiados sirios como instrumento de negociación con Europa, y a consolidarse como un líder etno-nacionalista, usando la xenofobia, y capitalizando políticamente los muchos prejuicios religiosos y étnico-nacionales existentes en Turquía: el negacionismo respecto del etnocidio armenio, la rivalidad etno-nacional con los griegos, el rechazo de las minorías religiosas (chiítas, cristianos, judíos). Todo en pro del chovinismo turco-otomano.

La rica, pero ya de por sí mormada, tradición de convivencia étnico-religiosa que Turquía heredó del Imperio Otomano siguió extinguiéndose. Así, la socióloga e historiadora Karen Barkey, de la Universidad de California en Berkeley, ha dedicado años a hacer un registro de los sitios multireligiosos que existían en la Turquía donde ella creció. Hoy esos sitios son, casi sin excepción alguna, centros de culto exclusivamente musulmanes. Incluso la ciudad de Estambul, que fue perla y símbolo de multi-culturalidad en el mundo, es cada día más una ciudad cerradamente turca y puramente islámica. Sus viejos barrios cristianos y judíos ya lo son sólo de nombre, y los viejos y elegantes hoteles del sector europeo, que recuerdan a aquel ambiente de cúpula cosmopolita retratado en el Orient Express de Agatha Christie, son restos de un mundo que ya se fue.

Es precisamente en este ambiente de empobrecimiento cultural que Osmán Kavala tenía su militancia. Osmán es un empresario que volcó su dinero en defensa precisamente de esa Turquía multicultural, plurinacional y diversa que estaba decayendo bajo Erdogan.  Osmán es un hombre fino, delgado, cultivado y sensible. Me quedé en su casa un par de días cuando estuve en Estambul hace tres años. Vivía en una casa sencilla y llena de libros, de intelectual. Osmán estudió un posgrado en el New School for Social Research, donde yo enseñé, y fue desde siempre un militante de la socialdemocracia. Es, en otras palabras, un hombre de la izquierda democrática. Como empresario apoyó iniciativas tales como el Festival Internacional de Cine en Estambul, y una orquesta binacional armenio-turca, que emula el famoso proyecto pacifista palestino-israelí inventado por Daniel Baremboim y Edward Said. Cuando estuve en su casa, Osmán había montado una exposición de fotos de los restos de memoria de los pueblos armenios que fueron aniquilados durante el genocidio (1915). Hacía eso en los albores del centenario de aquel genocidio, negado por Erdogan, quien en lugar de recordar aquel doloroso episodio, preparaba la conmemoración del centenario de la Batalla de Galípoli.

Decir que Osmán apoyó el movimiento pacífico de protesta del parque Gezi es verdad.  Apoyar aquello no tenía nada de criminal en una democracia, e imaginar que Osmán inventó el movimiento es absolutamente ridículo. Sería parecido a declarar que el movimiento del 68 tuvo a un individuo como responsable. De hecho, yo pasée por el parque Gezi con Osmán y su esposa, y me contaron lo que ellos vivieron ahí. Acudieron como habitantes y ciudadanos en protesta, y nada más. Por otra parte, imaginar que Osmán Kavala fue aliado de Fetullah Gülen es totalmente imposible: Osmán fue siempre un secularista, y Gülen un islamista. Además, un golpe de Estado es la clase de acto violento que es enteramente ajeno a la militancia de Osmán Kavala. El aliado de Gülen fue Erdogan, no Kavala.

El sentido de este encarcelamiento es, sencillamente, la intimidación al activismo multicultural en Turquía.

 

Claudio Lomnitz
Profesor de antropología de la Universidad de Columbia. Es autor de La nación desdibujada. México en trece ensayos y El regreso del camarada Ricardo Flores Magón, entre otros libros.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.