En el sexenio 2012-2018 que está por concluir se ha realizado una reforma educativa al revés. Primero bajo la bandera de recuperar la rectoría del Estado sobre la educación, se establecieron nuevas normas sobre la relación laboral entre profesores y Estado —modificando el artículo tercero constitucional— dando autonomía al INEE y creando la Ley General del Servicio Profesional Docente. Es hasta el año 2016 cuando se presenta la primera versión del “nuevo modelo educativo”, acompañado de una propuesta curricular. En medio de un discurso triunfalista, que señalaba que en más de 50 años no se habían realizado cambios profundos en la educación nacional. De esta manera se establecía que este modelo terminaba con la enseñanza memorística; aun cuando en las reformas curriculares de 1972 y 1993 aparece la idea de abandonar la enseñanza memorística y “superar la disyuntiva entre enseñanza informativa y formativa”. Se argumentó que la reforma de 2016 buscaba reducir la cantidad de contenidos que se trabajan en la escuela, articular todo el sistema de la educación obligatoria, colocar a la escuela en el centro, fomentar el trabajo colaborativo, el uso de tecnologías, la flexibilidad, la autonomía curricular, aprendizaje de habilidades socioemocionales, la capacidad para comunicarse en español e inglés al concluir en bachillerato, modificar el mobiliario escolar, entre otras ideas.

Después de una amplia consulta con diversos sectores de la sociedad, especialistas, foros locales y consulta en línea, el PIPE del CIDE presentó el Informe sobre la Consulta Nacional sobre el Modelo Educativo.1 Posteriormente se realizaron algunos ajustes para presentar en marzo la versión definitiva del nuevo modelo educativo con la intención de elaborar libros de texto e iniciar su aplicación parcial en el ciclo escolar 2018-19, junto con la implementación del primer año de la reforma curricular para la educación normal que buscó alinearse al modelo. Todo esto está pasando en los últimos cuatro meses de este sexenio. Lo laboral primero, lo pedagógico-curricular en la última etapa del gobierno saliente, sin posibilidad real de implementarse por completo.

Ilustraciones: Estelí Meza

Los documentos que finalmente se publicaron sobre el modelo son cuatro: Modelo educativo para la educación obligatoria; Aprendizajes clave para la educación integral; Planes de estudio de referencia del componente básico curricular común de la educación media superior y Ruta para la implementación del nuevo modelo educativo (todos publicados por la SEP en 2017).2 Paulatinamente se fue presentando diversa información sobre el modelo en distintos documentos en línea, ofreciendo a su vez cursos a los docentes sobre algunos aspectos del modelo donde resaltan: aprendizajes clave y autonomía curricular; asimismo se realizaron diversas mesas redondas para enfatizar algunos aspectos que se consideraron relevantes en estos temas.

Los principales asuntos del modelo se pueden resumir en: planteamiento curricular; la escuela al centro; formación y desarrollo profesional del docente; inclusión y equidad y gobernanza del sistema. Resulta difícil hacer un comentario si reconocemos que sólo estos textos tienen mil 938 páginas, así como la diversidad de temas que se abordan en ellos. Por ello, el objetivo de estas líneas es realizar una aproximación a la perspectiva curricular y didáctica que emana del mismo.

El modelo plantea una estructura curricular subdividida en tres secciones: a) campos de formación académica (en donde se integran las asignaturas de la formación académica: lenguaje y comunicación en español e inglés, incluyendo en 2017 la lengua originaria para la población indígena; pensamiento matemático y exploración y comprensión del mundo natural y social, que integra ciencias e historia); áreas de desarrollo personal y social (incluye artes, educación física y educación socioemocional), las dos primeras ya formaban parte del plan de estudios; y finalmente, ámbitos de autonomía curricular (con la intención ampliar formación académica, potenciar el desarrollo personal y social, nuevos contenidos relevantes, conocimientos regionales y proyectos de impacto social).

Entre los argumentos que se ofrecieron para la formulación del modelo se encuentran: disminuir contenidos y asignar nuevos retos; simplificar la presentación curricular para facilitar que el docente tenga claridad de los aprendizajes esperados; reorientar el trabajo constructivista en el aula, superando el descontrol que se produce al establecer sólo competencias, para lo cual se establecieron aprendizajes clave ligados directamente a los aprendizajes esperados; una estructura más clara y simple del currículo centrado en dos elementos al tener organizadores curriculares de primer (ámbitos o ejes) y de segundo orden (temas o aspectos genéricos), seguidos por los aprendizajes esperados; lograr que los alumnos aprendan a leer y escribir desde el segundo año de primaria; lograr que los alumnos disfruten la lectura y disfruten las matemáticas; lograr que los alumnos puedan reconocer, expresar sus emociones y trabajar con ellas; lograr que las escuelas puedan construir un proyecto de trabajo específico, entre muchos más.3

Previo al inicio de actividades la SEP publicó un nuevo ordenamiento para calificar y evaluar a los alumnos (DOF, 2018)4 en el que se establecen tres periodos: noviembre, marzo y el mes en el que concluya el curso escolar, donde se establece que los campos de formación académica (las asignaturas clásicas) se califiquen con números del 5 al 10 y al mismo tiempo establece una correspondencia que denomina evaluación dando nivel IV al 10, nivel III al 8 y 9, nivel II al 6 y 7 y nivel I al 5. Mientras que los ámbitos de desarrollo personal y la autonomía curricular sólo se evaluarán por niveles. Esto resulta problemático ya que en las áreas académicas es necesario aprobar, en las áreas de desarrollo personal y de autonomía al menos se debe tener nivel II, en por lo menos dos áreas en el caso de desarrollo emocional y dos en los clubes de autonomía curricular para aprobar el curso.

En este contexto en agosto de 2018 se inició el trabajo con el currículo del modelo educativo en los tres grados de educación preescolar, primero y segundo de educación primaria y primero de secundaria. Mientras que en los otros niveles del sistema educativo se buscó incorporar el inglés, la educación socioemocional y la autonomía curricular. Una serie de acciones que podemos caracterizar signadas por aciertos y desconciertos.

Uno de los elementos que más se buscó destacar es que el currículo del modelo educativo integra toda la educación obligatoria. Reconociendo finalmente que en el acuerdo 592 ya se establecía la integración curricular por campos formativos en la educación básica (DOF, 2011),5 en realidad lo que el modelo hace es reorganizar el currículo en tres ámbitos formativos, incluyendo el desarrollo de habilidades socioemocionales y la autonomía curricular. Y por otra parte, prácticamente pegando el marco común curricular del sistema bachillerato (DOF, 2008), creando un mapa curricular en donde el desarrollo de habilidades socioemocionales en el bachillerato se convierte en sólo tres asignaturas: literatura o estética, filosofía o lógica, y ética, materias que se consideran optativas y cumplen la función de la autonomía curricular en este nivel.

Aunque los defensores del modelo educativo sostienen que lograron una reducción de contenidos, la planeación didáctica queda reducida a lo que el docente pueda realizar a partir de los aprendizajes esperados. Si bien el modelo retoma y a la vez busca ir más allá de un currículo por competencias, la llamada trenza (Bonilla, 2017)6 que presenta el documento aprendizajes clave, se refiere a la articulación de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para el desarrollo de una competencia. Esta trenza en realidad es retomada de la OCDE como el propio documento hace referencia en su nota a pie de página.7

Más complicado que discutir si el actual modelo abandona o retoma la educación por competencias, resulta relevante reconocer que el modelo curricular desarrollado centrado en finalidades, perfil de egreso de la educación obligatoria, del nivel educativo y del grado escolar, ejes o ámbitos, temas o descriptores disciplinarios y aprendizajes esperados, en realidad lleva a los docentes a realizar su planeación didáctica sólo a partir de estos últimos, pues son los elementos sustantivos a partir de los cuales se valorará su trabajo en los exámenes a gran escala que resuelvan sus estudiantes.

La autonomía curricular si bien responde la recomendación 12 que hizo la OCDE para mejorar la calidad de la educación,8 y en estricto sentido busca que en cada escuela a partir de un análisis de fortalezas y debilidades se establezcan dos ámbitos de autonomía curricular. Esta tarea no se puede realizar de una manera tan sencilla ya que en una escuela primaria de horario regular sólo habría una hora destinada a esta autonomía; mientras en la escuela secundaria las horas de autonomía en realidad corresponden en el primer año a las dos horas que se restaron a la materia de química que pasó de seis a cuatro horas. Por otra parte, en el sistema de educación privada los llamados “clubes” de autonomía en realidad se usan para establecer una cuota escolar distinta, al pago mensual acordado, para realizar un club de arte, deporte, actividad estética, etcétera.

Un tema que tiene rasgos especiales para poderse consolidar es el espacio curricular destinado a la formación socioemocional. En la escuela primaria de horario regular sólo hay opción de media hora para este aspecto, en la escuela secundaria en realidad se realizará sobre las horas de tutoría grupal que ya estaban establecidas y como expresamos previamente en el bachillerato son reemplazadas por asignaturas de corte filosófico o de literatura.

Finalmente, la mayor dificultad del modelo educativo es desconocer la diversidad cultural y social que caracteriza la sociedad mexicana. Escuelas localizadas en distintos entornos sociales tienen condiciones muy diferentes para impulsar aprendizajes. El modelo educativo presupone que basta con un buen docente para que todos los alumnos mexicanos logren los aprendizajes esperados según esta propuesta curricular. Tema que en el fondo se suma a la presión que durante todo el sexenio se ha realizado hacia los maestros, a quienes además les corresponde establecer un trabajo por proyectos, colaborativo, vinculando los contenidos con  problemas de la realidad.

En estricto sentido la mayor parte de la propuesta curricular no es novedosa, sino que significa un reordenamiento de lo que se venía estableciendo previamente. Si bien la cantidad de información que acompaña a los documentos es excesiva y sus pretensiones rebasan con mucho lo que se puede hacer en el aula. Los docentes que el modelo concibe de manera implícita tienen los rasgos de superhéroes, pero no responden a las condiciones en las que se realiza la docencia en el país.

En su ambición y despropósito el modelo no sólo llega tarde, sino que su implantación pende de un hilo, pues no queda claro qué elementos del mismo se modificarán, prevalecerán o se cancelarán al iniciar el siguiente sexenio. Más allá de sus contradicciones el modelo refleja la idea del refrán popular que expresa “el que mucho abarca, poco aprieta”.

 

Ángel Díaz-Barriga
Investigador emérito del Instituto de Investigaciónes sobre la Universidad y la Educación (IISUE)-UNAM.


1 CIDE, Informe sobre la consulta nacional sobre el nuevo modelo educativo, 21 de diciembre de 2016. https://bit.ly/2OsqtI0

2 SEP, Aprendizajes clave para la educación obligatoria, 2017. https://bit.ly/2Ik5a5E

3 Elisa Bonilla, Sesión 4, El nuevo Modelo Educativo. La reforma Educativa, INEE, 11 de octubre de 2017. https://www.youtube.com/watch?v=BIkm2wU9RTI

4 Diario Oficial de la Federación, “Acuerdo número 12/05/18 por el que se establecen las normas generales para la evaluación de los aprendizajes esperados, regularización, promoción y certificación de los educandos de la educación básica”, 7 de junio de 2018. https://bit.ly/2M8T6pA

5 Diario Oficial de la Federación, “Acuerdo 592 por el que se establece la articulación de la educación básica”, 2011. https://www.sep.gob.mx/work/models/sep1/
Resource/9721849d-666e-48b7-8433-0eec1247f1ab/a592.pdf

6 Bonilla, Elisa. op. cit.

7 SEP, op. cit, 2017, p. 111. https://www.aprendizajesclave.sep.gob.mx/descargables/
APRENDIZAJES_CLAVE_PARA_LA_EDUCACION_INTEGRAL.pdf

8 OCDE, Acuerdo México-OCDE para mejorar la calidad de la educación en las escuelas mexicanas, 2010. http://www.oecd.org/education/school/46216786.pdf

 

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