El icono del corazón (❤) como símbolo del amor apareció por primera vez en el siglo XIII. En el siglo siguiente, alrededor de 1315, el escritor e ilustrador toscano Francesco da Barberino escribió la obra Documenti d’Amore. En una de sus ilustraciones Cupido aparece triunfante mientras está de pie sobre un caballo al galope. Cupido abre sus alas tradicionales; tiene un carcaj lleno de flechas en una mano y un ramo de rosas en la otra; sobre el pecho, una bandolera de hojas. Cupido no necesita montura, ni riendas, ni espuelas: cabalga invencible. También, en los pies, sobre el caballo, tiene garras: garras que Barberino consideraba como símbolos del fuerte asimiento del amor. Todo, bien a bien, ya muy visto incluso para la época. Pero hay algo único si vamos al cuello del caballo en el detalle de Barberino: ahí vemos un collar de corazones, ya “icónicos”; corazoncitos rojos que Cupido ha atravesado y se los va poniendo como preseas al caballo.

 

Fuente: Marilyn Yalom, The Amorous Heart. An Unconventional History of Love, Basic Books, NY, 2018. [En la p. 133 la autora escribe al comentar un pasaje de la Vida de Teresa de Ávila: “Es difícil transmitir en inglés la pasión del original en español. La palabra española corazón es en sí misma evocadora del amor, mucho más, creo, que sus análogas en cualquier otra lengua occidental. En una competencia oral que registrara las vibras afectivas que se desprenden de cor en latín, heart en inglés, coeur en francés, Herz en alemán, cuore en italiano, y corazón en español, creo que la palabra española ganaría por amplio margen”.]