¿Dónde voy a meterme en este invierno?
Abierta la ciudad, me agarra extraña.
¿Ebrio estaré de ese candado eterno?
Quiero mugir a tanta puerta huraña.
La media estrecha de calleja aullante,
su noche de alacena engarrotada,
y el chasco de escurrirse ese atorrante
por el mismo rincón donde no hay nada.
Y al foso, a la tiniebla de verrugas
me resbalo, hacia el pozo ya de hielo,
y a tumbos como el viento sus arrugas
y huyen grajos y fiebre en sólo un vuelo.
Y tras ellos me tiro dando un grito
de qué gélida caja de madera.
¡Un médico, un lector yo necesito!
¡Una conversación en la escalera!

1 de febrero de 1937

Versión de Eliseo Diego

 

Fuente: Revista Nexos. Noviembre 1995.


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