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Encuesta continua sobre ocupación, vol. 1 al 7, coordinación general del sistema nacional de información, Secretaría de Programación y Presupuesto

México 1977-1979.

La información sobre la magnitud y naturaleza del desempleo suele ser imprecisa. Además de los censos, los especialistas y declaradores profesionales no tienen otro remedio que recurrir a estimaciones propias o parciales. De ahí la importancia de una publicación como ésta, que ofrece los resultados de la encuesta realizada trimestralmente. Se trata de una muestra confiable y es referencia obligada para quien quiera discutir el comportamiento reciente del empleo en nuestro país.

La encuesta se lleva a cabo desde 1973 y los resultados se empezaron a publicar en 1977. Los datos se presentan en cuadros con edad sexo, rama de actividad, ocupación principal, categoría en el trabajo, horas trabajadas, etcétera. Durante este breve lapso la Encuesta continua ha incorporado nueva información. Por ejemplo, a partir de 1974 se incluye la correspondiente al «Area Metropolitana de la ciudad de México» (el volumen dedicado a 1973 solamente incluía al Distrito Federal) que resulta absolutamente indispensable. Otro ejemplo: a partir de 1977, a la categoría de «trabajadores de tiempo parcial» se añade la consideración del carácter voluntario o involuntario del mismo.

Los datos son suficientes para calificar a la desocupación como el más grave problema de nuestra década. Si comparamos el periodo 74-78 con el censo de 1970, tenemos que el «desempleo abierto», en conjunto, aumenta en un orden del 50 por ciento. La enfermedad agravada en los años 74 y 77 registró una recuperación más tímida en los años subsiguientes. Pero aún el momento de menor desempleo, 1976, resulta elevado en comparación con las tasas de 1970.

PARÉNTESIS

Las estadísticas, los números gruesos, hablan de la cotidianeidad más de lo que podría creerse. En los números del empleo están los renglones clasificadores e infalibles: el teporocho de la esquina, por ejemplo, ocupa su lugar en «desocupados encubiertos» porque ni tiene ni busca ocupación. Si la entrevistada declara ser «prostituta» será incluida, según el pudor del encuestador, en «labores domésticas» o en «trabajador por cuenta propia» -lo segundo es probablemente mentira. Sea lo que sea cabe en algún renglón y usted sirve – aparte de que sirva realmente- para engrosar un número y colaborar indirectamente en la redacción de un párrafo de economista. Lo extraño y satisfactorio es que cuando el encuestador preguna cualquier cosa, hay la oportunidad desusada de responder exactamente lo que se quiera sin necesidad de demostrarlo. Quizá tras esta confianza descansa el argumento estadístico de que las mentiras opuestas se anulan; pero es difícil pensar una forma más rigurosa de hacerlo. Para adivinar las dificultades, basta imaginar que el censador -supongo que se dice así y no censor- llega a la casa del Presidente de la república y al preguntar sobre su ocupación éste responda: «soy el Presidente de la República». Por trámite, el encuestador preguntarla: «¿puede demostrarlo?», solicitando tal vez credencial con foto tamaño infantil. Y lo mismo en el caso del teporocho. Una situación mucho más común sería la de «ama de casa» (labores domésticas para las estadísticas) que son muchas aunque tampoco usan credencial. Pero lo interesante de este renglón son las variaciones que registra su asociación con respecto al problema del empleo.

El renglón de quehaceres domésticos tiene un comportamiento errático. Es particularmente notable en el caso del Distrito Federal: en 1975 crece en términos absolutos con respecto a 1976 (2.7 por ciento), pero se trata de un aumento menor que el de la población de 12 años y más (6.35), que el del PEA y la población ocupada (6.1 y 6.4 respectivamente), lo cual significa que el renglón tuvo una menor participación relativa dentro de la población total. El hecho no llamaría la atención sino porque en 1976 su crecimiento (15.1 por ciento) es mucho mayor que el del total y que el de cualquier otra categoría PEA: 0.7; ocupados: 1.6): Su participación relativa aumenta incluso con respecto a a 1974. Y también – esto es lo sorprendente- porque en 1977 sufrió una redicción absoluta (-6.4 por ciento), de tal modo que en términos relativos se volvió al nivel de 1974.

Estamos ante un fenómeno que puede resultar curioso pero no tan extraño. Su movimiento es tan errático y pronunciado (de 15.1 por ciento en 76 a -6.4 por ciento en 1977) que no puede tratarse de un cambio en las normas culturales que de tiempo completo mantienen a la mujer en el hogar (y por tanto dentro de la Población Económicamente Inactiva desde el punto de vista estadístico). Más parece tratarse de una respuesta de la economía familiar a problemas de desempleo que le afectan. Al menos eso sugiere el hecho de que la disminución absoluta se presenta precisamente en 1977, el año de mayor desempleo; y también que después de 74 -el otro año de desempleo agudo- es cuando se presentan los crecimientos más marcados. Como si en los años de recuperación la sociedad corriera hacia la normalización de acuerdo a sus parámetros culturales: así en 76, cuando la desocupación alcanza su nivel más bajo, laincidencia de «quehaceres del hogar» llega a 27.5 por ciento respecto a la población total, participación aún menor, pero que tiende a igualarse con el 29.8 por ciento de 1970.

FINAL

Estos datos, acumulados desde hace ya seis años, esperan el análisis riguroso del problema del empleo. Es importante que los conceptos utilizados en la Encuesta, aún con ligeros cambios, sean similares a los adoptados para el censo de 1970: facilita el análisis continuo. Las modificaciones incorporadas amplían la cobertura espacial y, como se ha señalado, añaden información útil. Los primeros volúmenes se limitaban a las principales ciudades, los más recientes se extienden a: «Región Norte», «Región Noroeste», «Región Noreste», «Región Centro Norte», y «Unidades Primarias Autorepresentadas» (municipios que en el IX Censo tenían 100 mil o más habitantes). La Encuesta ha mejorado y su información es ya consulta obligada.