Las civilizaciones, aun las más primitivas, siempre han necesitado instrumentos de medición, ya sea para propósitos agrícolas, de construcción, comerciales, distancias, pesos, climas como para fenómenos económicos y sociales. Roma antigua y las culturas mesoamericanas requirieron de información estadística para colectar tributos. A medida que la tecnología y las relaciones productivas y sociales se van sofisticando, las necesidades de medición lo hacen también y, por ende, las herramientas deben adaptarse a las nuevas exigencias. En nuestros días la medición de las cifras macroeconómicas de un país es una labor compleja, que debe evolucionar a la par de la economía.

En la historia de México, el periodo comprendido entre 1954 y 1970, conocido como Desarrollo estabilizador,1 estuvo marcado por un crecimiento económico sostenido basado en la sustitución de importaciones y el consumo interno. Aquel modelo contrasta con el esquema actual de un mundo globalizado, donde el producto final que llega a las manos del consumidor puede tener componentes y valor agregado proveniente de muchos países, al ser ensamblado en un mercado e importado a otro, que será su destino final.


Ilustración: Víctor Solís

De igual forma, el Desarrollo estabilizador contrasta con la estructura productiva de economías que han incorporado el uso de tecnologías de la información, las cuales han transformado la manera en la que nos comunicamos, en que aprendemos, nos informamos, nos relacionamos, compramos y trabajamos. Las actividades que hoy podemos realizar online —banca electrónica, adquisición de un sinfín de productos— obligan a la creación de nuevos modelos de negocio, transformando todos los días los mercados.

Claramente, las relaciones económicas entre los distintos agentes son muy diferentes en diversos momentos de la historia. ¿Qué pasaría si en México intentáramos medir el desempeño de la economía en 2017 como se medía en 1960?, es decir, ¿qué cifras se obtendrían si no se actualizara la forma en que medimos las distintas estructuras productivas, la interrelación entre los agentes económicos, los patrones de consumo y otros muchos componentes?, ¿qué pasaría si el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) siguiera calculando los indicadores macroeconómicos de nuestro país como se hacía en 1960?

El resultado de un ejercicio como el que se describe no es materia de este artículo, sin embargo, podemos afirmar que difícilmente reflejaría la realidad económica de nuestro país. Y tampoco el INEGI estaría cumpliendo su mandato constitucional, como organismo autónomo del Estado mexicano, de proveer a la sociedad información de calidad, pertinente, veraz y oportuna, que coadyuve al desarrollo nacional. Las estadísticas oficiales que no reflejan la realidad, o que no se utilizan en la toma de decisiones basadas en evidencia, no tienen valor,2 por lo que es preciso hacer un esfuerzo de actualización continua de las mismas, para que reflejen de manera precisa los fenómenos estudiados.

El trabajo estadístico es tan dinámico como la realidad y debe desarrollarse para generar indicadores que permitan describirla, por lo que la forma en la que medimos la economía debe evolucionar con la economía misma. La medición de la actividad económica debe transformarse en línea con las estructuras productivas para cuantificar adecuadamente las cifras que la dimensionan.

El mecanismo internacionalmente aceptado a través del cual se mide la actividad económica de un país son las cuentas nacionales. El Sistema de Cuentas Nacionales permite medir de manera organizada las actividades productivas, el gasto e ingresos de los hogares, las empresas y el gobierno, la interacción entre ellos, así como sus relaciones con otros países y su patrimonio.

La actividad productiva de los países evoluciona en el tiempo. La interacción entre los diferentes actores, los medios de producción, el cambio tecnológico, los patrones de consumo de las personas, la asignación de recursos, todos se transforman o redefinen en el tiempo, cambiando la estructura de las economías.

Para que la información económica continúe reflejando la realidad de México, el INEGI cubre continuamente un ciclo de actualización de la información económica, donde se modernizan las metodologías con las que se capta la información y se calculan las estadísticas, se integran nuevas estructuras productivas y fuentes de información y se adoptan recomendaciones y mejores prácticas internacionales (ver figura 1).

Parte fundamental de este ciclo la constituyen los Censos Económicos, base de la estadística económica de nuestro país, en tanto que capturan las principales características económicas de las actividades que tienen lugar en México. Éstos se han venido levantando ininterrumpidamente, desde 1930, cada cinco años, y actualmente se preparan los Censos Económicos 2019, los cuales recabarán información sobre 2018.

Como parte de la actualización de la información económica, el 31 de octubre se presentaron los resultados del Cambio de Año Base 2008 a 2013 del Sistema de Cuentas Nacionales de México. La actualización del año de referencia tiene por objetivo fortalecer y poner al día la información del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM) a fin de renovar las estadísticas económicas nacionales.

Este cambio de año base permite representar nuevas estructuras productivas de las actividades económicas, actualizar clasificaciones, conceptos, definiciones, reglas de registro y valoración, reflejar una nueva estructura de precios relativos e incorporar tecnologías de información, comercio electrónico y economía digital en cadenas productivas que se reintegran, redistribuyen y generan nuevas formas de contratación de los factores.

El cambio de año base requirió la revisión exhaustiva de la información disponible de Censos Económicos, encuestas en establecimientos y en hogares, así como de registros administrativos. Se redefinieron los Cuadros de Oferta y Utilización, que son un conjunto de matrices donde se describe la producción de la economía registrando la disponibilidad de bienes y servicios (oferta), definida por la producción y las importaciones, así como su destino (utilización) en los componentes de demanda intermedia y demanda final de todos los sectores. Los elementos que proporcionan permiten efectuar los cálculos de la producción nacional y determinar los componentes de la demanda intermedia y final. Asimismo, se actualizó la Matriz Insumo Producto, que es una representación simplificada de la economía, donde se registra el origen y destino de las transacciones entre sectores, en función de sus niveles de producción nacional y sus importaciones de bienes.

Derivado del cambio de año base se publicaron el 31 de octubre de este año 60 millones de datos, los cuales describen la economía del país con un gran nivel de detalle. La Matriz de Insumo Producto creció de 814 a 822 actividades, pues se desagregó la aportación del comercio electrónico en el PIB, entre otras modificaciones. El INEGI publicará 11 nuevos productos adicionales a los 20 que se publicaban con la base 2008, ampliando la cobertura de la información por entidad federativa.

Con este cambio de año base a 2013, México tiene el año base más actualizado de los países de América y ha implementado el 96% (55 de 57) de las recomendaciones del manual del Sistema de Cuentas Nacionales 2008 de las Naciones Unidas.

Como parte de los trabajos de actualización de la información económica mencionados anteriormente, INEGI también avanza en el cambio del año base del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el cual está integrado por cinco grandes conceptos:

1. Actualización de la canasta de bienes y servicios: pasa de 283 a 299 genéricos;

2. Actualización de sus ponderadores: calculados a partir de los patrones de consumo observados en la Encuesta Nacional de Gastos en los Hogares (ENGASTO) 2012-2013;

3. Definición del nuevo periodo de referencia: segunda quincena de julio 2018=100, por lo que la fecha de su publicación será el 23 de agosto de 2018, con los datos de la primera quincena de agosto de ese año.

4. Un nuevo diseño estadístico para la selección de las fuentes de cotización: con un esquema de muestreo probabilístico para 249 de los 299 genéricos, y

5. Aumento de la cobertura geográfica de las cotizaciones: se pasa de 46 a 55 ciudades representadas en el índice, incluyendo algunas como Cancún y algunas capitales de entidades federativas como Saltillo, Pachuca y Tuxtla Gutiérrez.

Continuando con el ciclo, el INEGI está en proceso de actualizar, por primera vez de forma simultánea, las 10 Encuestas Económicas Nacionales (ver figura 2), cuyos resultados se publicarán en julio de 2019.

En conclusión, como puede apreciarse, todos esos esfuerzos permitirán mantener vigentes las estadísticas económicas que publica el INEGI, conseguir que reflejen adecuadamente las estructuras productivas y relación entre los diferentes agentes económicos del país, medir su evolución y continuar sirviendo como una herramienta para la toma de decisiones informadas.

Para lograrlo se ha requerido, y se sigue requiriendo, llevar a cabo un trabajo titánico, y una institución sólida y a la vanguardia que lo realice. En INEGI estamos comprometidos con la sociedad, y todos los días reiteramos este compromiso, de que la información que se genera y difunde refleje con precisión no sólo la realidad económica de México, sino también la sociodemográfica, la geográfica, la ambiental, la referente a seguridad y gobernanza, y el múltiple abanico de temática que abarca la generación de información estadística y geográfica oficial.

Los mexicanos deben estar seguros de que hoy tienen en el INEGI una institución autónoma, que trabaja libre de presiones de grupos de interés y que busca todos los días innovar: lograr hacer lo que no hacemos, y mejorar lo que ya hacemos. Representar la realidad mexicana a través de la estadística y la geografía es el mandato y gran desafío del INEGI: es el reto que todos los que tenemos la fortuna de llamarnos profesionales de la estadística y geografía enfrentamos con gusto diariamente en todo el mundo.

Es así como podemos contar con estadísticas actuales para la economía mexicana del presente.

 

Julio A. Santaella
Presidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.


1 Carlos Tello (2010), Notas sobre el desarrollo estabilizador, UNAM.

2 Task Force on the Value of Official Statistics (2017), Value of official statistics: Recommendations on promoting, measuring and communicating the value of official statistics, UNECE

 

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