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México, Ed. Fantasma. 1977, 139 pp.

La novela de Isla presenta una historia de amor pretendidamente insólita entre dos jóvenes de San Andrés Tuxtla, Ver., a principios de siglo. La anécdota que el autor escuchó de boca de su abuelo y que enriqueció con los testimonios de los pocos sobrevivientes que lo recuerdan, trata de la singular relación de una mujer, la más bella del pueblo, con el único hombre que no la pretende ni da muestras de admirar su belleza. Por una serie de convenios familiares fundamentalmente económicos, ambos se ven comprometidos al matrimonio sin que hayan cruzado nunca una sola palabra. Pero si el muchacho no se interesa por su prometida, en ella sí se ha despertado una viva pasión gracias al chismorreo ingenioso que su futura familia política le ha tendido. Pasan los años entre tragedias locales y revueltas revolucionarias, sin que tenga lugar la tan esperada boda. Finalmente se lleva a cabo una primera y fatal entrevista en el velorio del padre de Araminta: Leopoldo que padecía fuertes achaques estomacales se desmaya y ella al ver que su prometido no volvió en sí, decide degollarse. Otros dicen que se suicidó, arrepentida de su pecado por haberse sentido feliz el día de la muerte de su padre».

«Finalmente -dice Carlos Isla al lector- quiero informarte que el relato es solamente una de las versiones que de esta historia se cuentan. Si esta narración ha logrado despertar tu interés, con sólo visitar San Andrés Tuxtla, Ver. podrás oir los demás y sacar tus propias conclusiones. Qué mejor conclusión para una novela sustentada en tales principios que una invitación a un paseo turístico por el folclor del pueblo del novelista. Ciertamente el lector puede interesarse por la anécdota (quizás no por la novela), aunque no tanto como para acudir a la cita, sacar conclusiones, y por qué no, redactar otro texto.

Francisco Hinojosa