México D.F., a 27 de julio, 2015

A la opinión pública
A la comunidad académica mexicana
A las instituciones mexicanas de educación superior
A la Secretaría de Educación Pública (SEP)  
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT)
A la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES)

 

Por una cultura académica distinta: propuestas contra el plagio

En las últimas semanas dos casos de plagio académico han afectado de manera notable a la comunidad académica mexicana. A pesar de no disponer de cifras exactas sobre su extensión, hay suficiente evidencia de que el plagio constituye un problema bastante extendido en nuestro medio. El fortalecimiento intelectual, institucional y ético de dicha comunidad es el único camino para erradicar de su seno prácticas que la afectan de diversas formas y cuya tolerancia amenaza los valores fundamentales que la sostienen. En el centro de dichas prácticas se encuentra el plagio académico. En su ejercicio se mezclan, en primer lugar, la deshonestidad y la pereza de algunos, pero también la displicencia de otros, así como la ausencia de un marco regulatorio. En México, esta falta de regulación y de las sanciones correspondientes no hace más que contribuir a la difusión del plagio; asimismo, estas insuficiencias inciden sobre una serie de prácticas que de algún modo lo alimentan y le permiten desarrollarse.

La detección de varios casos notorios de plagio en las universidades mexicanas durante los últimos años nos parece reveladora de la crisis del sistema educativo que vive el país en todos sus niveles y de la producción del saber en particular. La apropiación indebida del trabajo de otros y de las ideas ajenas atenta contra la esencia y el sentido de la vida académica. El plagio académico está asociado con la ausencia de medidas que lo castiguen, sin duda, pero también con mecanismos de producción del saber que tendrían que refundarse, de manera que incidan directamente sobre un ambiente de tolerancia que contribuye a convertir al plagio en un problema aún más profundo, más extendido y más difícil de detectar. Esta situación debe terminar a la brevedad posible. La detección y sanción del plagio académico en nuestras instituciones docentes y de investigación son aspectos muy significativos, no solo para la formación integral de las nuevas generaciones, sino también para aumentar el nivel de nuestra vida académica y, en esa medida, para el futuro de nuestro país.

Reconociendo los pasos firmes que algunas instituciones universitarias han dado recientemente en la lucha contra el plagio académico, con el objeto de propiciar un debate serio sobre el tema en la comunidad académica, así como contribuir a erradicarlo de nuestro medio, quienes suscribimos este documento hemos elaborado las siguientes propuestas:

I. Que las instituciones de educación superior e investigación suscriban un Acuerdo Nacional para el establecimiento de una política de tolerancia cero frente al plagio académico. Esta política debe incluir un compromiso a corto plazo por parte de todas las instituciones participantes en el Acuerdo para adecuar su normativa interna a fin de establecer instancias y procedimientos disciplinarios para la detección y, en su caso, sanción a los estudiantes de todos los niveles y a los profesores e investigadores que incurran en esta práctica. Parte de esta política debe incluir la definición de lo que significa “plagio académico” y, por tanto, de los parámetros para su detección y, en su caso, sanción. Los parámetros que surjan deberán ser ampliamente difundidos entre la comunidad académica en su conjunto, incluyendo profesores, investigadores y estudiantes de licenciatura y posgrado. Asimismo, deben contribuir de forma directa en la redacción y promulgación de códigos generales de ética académica en todas y cada una de las instituciones de educación superior del país y centros de investigación.

II. Que la SEP, el CONACYT y la ANUIES apoyen mediante la adecuación de su reglamentación y a través de programas institucionales los esfuerzos de las instituciones de educación superior y de investigación para combatir enérgicamente el plagio y otras conductas éticamente inaceptables que están relacionadas con él.

III. Que las sanciones que se apliquen en los casos de plagio comprobado por las instancias institucionales encargadas de su investigación reflejen inequívocamente su inaceptabilidad ética, intelectual e institucional.

IV. Que el CONACYT apoye técnica y financieramente a los comités académicos de los posgrados inscritos en el padrón nacional, así como a los comités editoriales (incluidos los de las revistas arbitradas) de las instituciones de investigación registradas ante el mismo Consejo, para la adquisición y puesta en uso de software lo más sofisticado posible para la detección del plagio.

V. Que las instituciones de educación superior e investigación impulsen los mecanismos para poner en línea toda su producción editorial y todas las tesis de sus egresados.

VI. Que los CV de todos los miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), incluyendo los de las comisiones dictaminadoras y revisoras, sean públicos y estén disponibles en un sitio específico del CONACYT. Asimismo, que todos los ascensos que sean promovidos o ratificados, así como los descensos de categoría, aparezcan en ese mismo sitio, con los nombres de los miembros de cada una de las comisiones respectivas.

VII. Que tanto el CONACYT como las instituciones de educación superior e investigación valoren como es debido el trabajo de dictamen o arbitraje científico de publicaciones.

VIII. Que las instituciones que formen parte del Acuerdo aquí propuesto diseñen mecanismos eficaces de información a toda la comunidad académica sobre los casos confirmados de plagio.

Por último, parece innegable que la tendencia generalizada a incrementar la cantidad de productos, el número de alumnos por programa, el número de tesis dirigidas y la eficiencia terminal (todas ellas tendencias que el CONACYT fomenta en su sistema de evaluación actual) ha terminado por jugar en contra de la calidad académica. A este respecto, proponemos que en un plazo razonable algunas de las instituciones de investigación más importantes del país, junto con el propio CONACYT, la SEP y la ANUIES, convoquen a una serie de reuniones de trabajo en la que participen los académicos mexicanos interesados, así como expertos internacionales, con el fin de diseñar políticas que, sin desechar todo lo que se ha avanzado al respecto en los últimos años y sin perder de vista la viabilidad, pongan sobre la mesa maneras distintas, novedosas, de evaluar el trabajo académico en nuestras universidades y centros de investigación.

 

Elisa Cárdenas, Universidad de Guadalajara
Iván Escamilla, UNAM
Daniela Gleizer, UAM-C
Soledad Loaeza, COLMEX
Benjamín Arditi, UNAM
Fausta Gantús, Instituto Mora
José Antonio Aguilar, CIDE
Alfredo Ávila, UNAM
Marco Antonio Landavazo, Univ. Michoacana
Rafael Rojas, CIDE
Roberto Breña, COLMEX
Eugenia Roldán, CINVESTAV
Ariadna Acevedo, CINVESTAV
Ignacio Almada Bay, El Colegio de Sonora
Gabriel Negretto, CIDE
Jesús Rodríguez Zepeda, UAM-I
Antonio Azuela, UNAM
Juan Ortiz Escamilla, Universidad Veracruzana
Catherine Andrews, CIDE
Érika Pani, COLMEX
Tomás Pérez Vejo, ENAH
Gilles Serra, CIDE

propuestas

 

21 comentarios en “Por una cultura académica distinta: propuestas contra el plagio

  1. Pues que se dediquen independientes a indagar los plagios, muchos supuestos investigadores compran sus plazas, los directores heredan las plazas a sus hijos, las amantes o esposas de directivos o politicuchos son investigadoras y tienen plazas en universidades del país publicas y privadas. Por ahí deben de empezar. Y si analizaran los plagios en las tesis, o publicaciones en México tendrias que correr a la mitad de los supuestos profesores de carrera , los comites técnicos estan hecho de amigos, commpadres o hasta familiares. Empiecen por ahí para limpiar la cloaca de la universidad en México…

  2. Para atender el punto número V se tendría que violentar el derecho de autor de todos los tesistas e investigadores, sino es que hasta los derechos de sus editores si fuera el caso que ya han sido publicados. Estoy de acuerdo, pero hay que repensar ese punto.

    • Es correcto que no se deba violentar los derechos de autor para cumplir con poner en linea tesis y otros escritos. Hay maneras de limitar el acceso e incluso beneficiar a autores y editores. Por ejemplo, mi universidad (NIU), como muchas otras, ya no requieren que las tesis sean impresas, se someten electronicamente. Estudiantes, docentes e investigadores pueden tener acceso a ellas a traves de sus bibliotecas o mediante un pago, lo cual genera regalias a los autores.

  3. De acuerdo. Solo que este no es un problema solo de anomia o de vacio normativo. Academicos y alumnos responden a incentivos de eficiencia y productividad. No hay otros a la vista en la evaluacion, por mas deseables que sean otros valores como la originalidad e impacto en el avance del conocimiento. Lo que veo,como academica de la UAM, es que no tendremos resultados diferentes solo sancionando, sino preguntandonos si estos incentivos son los correctos.

  4. Una sancion es un incentivo negativo, asi que por mas fuerte que sea el castigo, su efecto es nulo si la probabilidad de que un plagiario sea descubierto, es muy baja. La razon es sencilla. Se hacen pasar por propios trabajos ineditos de otros, o bien los publicados previamente en otro idioma. Apena decirlo pero no adolecemos de programas para detectar un plagio, sino de algo mas sencillo: lectores verdaderos.

  5. Me parece una justa petición. Los plagios deben hacerse públicos. Asimismo debe haber graves sanciones para quien lo cometa.

  6. No haré apología de la desonestidad y la flojera, pero, mientras las instituciones sigan considerando al conocimiento como mercancía y solo trabajen para su propio ego, el plagio es uno de los males que les acompañarán.

  7. El problema no es tan simple y sencillo, como tantas cosas que otros desean que así se vean, si de verdad se quiere corregir el problema, éste deberá analizarse desde su raíz, no de forma superficial. Con respecto al plagio aludido, deberá elaborarse un Código de leyes específicas, donde se concentren las obligaciones y sanciones relacionadas con todo aquello de la computación, donde ocurre el mayor plagio. Tal vez, en todas las publicaciones deberían hacer mención de la prohibición del copiado, sin olvidar mencionar también, las sanciones a que se hace uno acreedor por esta violación. Algo así como las leyendas en los cigarrillos, donde hacen concientización del daño a la salud. Sin embargo, no bastaría con esto, sino incrementar los “candados” para evitar el plagio en las publicaciones.

  8. Estoy de acuerdo en las propuestas, pero le faltan consideraciones jurídicas muy importantes: derechos laborales, derechos de autor, etc.
    Desconozco si alguno de los firmantes tiene formación como abogado, pero por lo que plantean me imagino que no. Con estas propuestas se tendría que hacer una legislación sumamente específica para sancionar el plagio, es decir, se tendría que elaborar, en primer lugar, una definición, ello llevaría a que se considerara como un falta o como un delito. En cualquier caso, tendría diferentes instancias de sanción. Además, elaborar una tipificación de dicha falta o delito, pues para cada delito hay atenuantes y agravantes y el castigo es diferenciado. Si se califica como falta las universidades podrán sancionar a través de sus órganos de gobierno, pero si se llega a una definición de delito, entonces será otra instancia la que sanciona (dicho sea de paso, esto ya está en la normativa de los derechos de autor, pero ahí, se estipula quién puede denunciar el delito). Parece sencillo, pero no lo es.
    Ahora bien, las propuestas están concentradas en el castigo al plagio cuando es detectado, pero no a la prevención. Esta última, es una cuestión mucho más laboriosa porque requiere una formación seria y rigurosa y, por lo visto, esto no se ha hecho como se debe en las instituciones de educación superior. Digo, no nos engañemos, en parte, este problema se ha dado no solamente porque hay un abusivo que plagia sino porque en muchas ocasiones, no se revisan los trabajos o las tesis.
    Si el objetivo que persiguen es detectar el plagio, entonces que se compren los softwares más sofísticados que hay en el mercado, pero, si lo que se quiere es la prevención y apostar a la formación de los estudiantes, entonces tendrían que realizar más trabajo los profesores-investigadores, por desgracia, no estoy tan seguro de que esto sea posible, muchos de ellos, ya están acostumbrados a recibir puntos, bonos, becas y estímulos por “hacer como que dictaminan, como que revisan y como que dirigen”.
    Hay una crisis muy profunda en la educación superior, no solo son los plagiarios, son los profesores que cobran sin dar clases, los asesores que reciben puntos por “revisar” una tesis, pero que no las revisan, el desprecio de la docencia por la investigación. A muchos profesores-investigadores no les importa quedar mal con sus estudiantes al no asistir a clases, al fin y al cabo, la institución para la que laboran ya les tiene asegurado su sueldo, pero en cambio, si no le cumplen al conacyt con publicaciones no obtienen el SNI y, eso sí les preocupa.
    Creo que si de verdad los firmantes quieren cambiar las cosas deben proponer cambios desde la raíz no en la superficie. Menciono esto, porque hasta en las instituciones más prestigiosas del país ha habido descuido por parte de sus profesores-investigadores. Los tres casos que he seguido han estudiado en el Colegio de México: Nuñez Arancibia, Alanís y Pascual Gay.
    La SEP tiene que hacer una auditoría seria a todas las universidades públicas para detectar las anomalías en todas las funciones de sus profesores.

    Mauricio Arias

  9. He sabido de varios casos que no han sido denunciados, apoyo la decisión que se haga algo al respecto. Creo que tiene que ver con los derechos de autor

  10. Muchos investigadores que ya no investigan (lo hacen SUS asociados, tecnicos y tesistas) dedicados a asuntos burocraticos o politicos cobran su SNI puntualitos….que sus nombres esten en publicaciones que ya ni idea tienen de los detalles es por lo menos cinismo academico y una forma de plagio.
    Y a poco apenas se estan dando cuenta de lo jodidas que estan las universidades en nuestro pais?

    • Completamente de acuerdo Ed. Esto es algo que también se debe considerar: aquellos “investigadores (as)”, cuya labor es “editar” los trabajos de sus adjuntos, tesistas o estudiantes. Esto debe revisarse, son muchos los casos e instituciones donde este tipo de acciones es lo más “natural”.

  11. Es cuestión de educar en ética personal. También se tienen que revisar aquellos casos en los que los profesores dejan trabajos a sus alumnos y luego los publican como suyos; un claro abuso.

  12. No estoy de acuerdo, primero, porque ya hay un marco regulatorio llamado Ley Federal de Derechos de Autor, y el plagio es un delito. Segundo, porque Google es un buscador suficientemente eficiente para detectar casos de plagio: lo que sobran en el medio académico son desubicados que piensan que sus libros van a vender, y que tratan sus investigaciones como derechos de estado. También sobran perezosos que no revisan, y falta presupuesto para financiar la difusión de las investigaciones de tal manera que la búsqueda no esté restringida a quienes pagan una suscripción.

  13. DESDE LA UNIVERSIDAD DE GUANAJUATO DEFIENDEN A QUIEN COMETE PLAGIO

    Académicos del Colegio de Valenciana, de la Universidad de Guanajuato, firmaron una carta en defensa del profesor Juan Pascual Gay, que fue despedido del Colegio de San Luis (Colsan), donde laboraba como profesor en el área de Literatura, por cometer plagios reiterados, en concreto de un artículo del doctor Guillermo Sheridan publicado por Pascual Gay en el año 2000 en una revista de Barcelona, de una tesis de dos alumnos suyos que le denunciaron por este hecho en el año 2006, además de extraer párrafos de obras de otros autores para presentarlos como propios, actos delictivos, por robo de propiedad intelectual, que demuestran la intención clara de Pascual Gay por cometerlos.

    Los académicos de la Universidad de Guanajuato, en una carta contradictoria publicada en la revista Nexos (https://www.nexos.com.mx/?p=25649), dicen que la “falta” cometida por el doctor Pascual no es razón para el linchamiento público porque el denunciado “ha destacado por tener una trayectoria brillante y honesta”, y así tratan de excusar o quitar peso a los delitos cometidos rebajándolos a la categoría de “falta”, como si aprovecharse del trabajo y esfuerzo ajeno, como es escribir una tesis, fuera un hecho liviano que se puede valorar como algo anecdótico que no demerita esa “trayectoria brillante y honesta”. El planteamiento de dicha estrategia de defensa, para señalar que hay un delito que debemos pasar por alto en su denuncia pública, por eso del linchamiento mediático, es como si al marido que asesina a su esposa hay que excusarle porque anteriormente llevó una vida normal y honesta. Un delito es un delito, algo tan vergonzoso como el plagio de una propiedad intelectual, y ha de ser expuesto, tal como es, para que sirva como ejemplo y para que otros no lo vuelvan a cometer, y tratar de exculpar al autor de un plagio, siendo por demás académico, resulta una falta de honestidad al denigrar el nivel y los modos académicos en defensa de quien cometió un acto de corrupción.

    Y ahora cabe preguntarse lo siguiente: ¿En qué lugar dejan los académicos firmantes de esa carta a la Universidad de Guanajuato y al Colegio de Valenciana? ¿Cómo se pueden presentar ante sus alumnos cuando salen en defensa de alguien que plagió una tesis de dos alumnos?

    Cometer un delito de plagio de la propiedad intelectual debe ser castigado, repudiado por la sociedad, y no cabe ninguna excusa para tratar de rebajar en su gravedad a las personas que lo cometen, por ello resulta una verdadera vergüenza que salgan en su defensa aquéllos que deben hacer valer la honestidad académica. La herida cometida por los firmantes de la carta de mención es profunda, muy profunda, porque ponen a la Universidad de Guanajuato y al Colegio de Valenciana como instituciones que defienden a quien comete un delito que no se puede exculpar, rebajarlo o pasar por alto.

    Pablo Paniagua

    Direcciones de interés:
    https://www.nexos.com.mx/?p=25563
    http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2015/07/24/despide-el-colegio-de-san-luis-juan-pascual-gay
    http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2015/07/24/despide-el-colegio-de-san-luis-juan-pascual-gay
    http://pulsoslp.com.mx/2015/07/25/pascual-gay-plagio-otro-texto/

  14. Qué le da valor a una investigación?
    El tráfico de influencias, el coyotaje, y los moches académicos son una constante en el ámbito de la investigación académica superior. Es algo que se acepta o a lo que se recurre para gozar de una beca, una estancia, un sabático, un grado, puntos, etc.