La práctica del liberalismo en estos días recibe encendidas críticas: “desde la izquierda parece tibio y sus críticos lo encuadran con las oligarquías, y desde la derecha parece débil y se le asocia con espíritus pusilánimes”. En este texto, Pedro Salazar Ugarte revisa las compatibilidades de esta filosofía política —que él prefiere nombrar como liberalismo igualitario— con la democracia, la diversidad y el pluralismo.
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