Todo amante admira a su amada, aunque esté muy deforme, fea, tenga arrugas, barros, tenga la cara pálida, roja, amarilla, curtida, sebosa, o tenga una cara hinchada, o tenga una cara magra, enjuta, o tenga manchas en la cara, o sea encorvada, o esté reseca, calva, o tenga los ojos salidos, o con lagañas, o de plato, así parezca una gata revolcada, mantenga la cabeza chueca, sea pesada, tosca, con los ojos hundidos, o tenga ojeras negras o amarillas, o sea bizca, de labios pardos, o tenga nariz ganchuda, o puntiaguda, o enrojecida, o aplastada, o grandota, o respingona, o una nariz como un promontorio, o tenga los dientes de fuera, o podridos, o negros, disparejos, cafés, o tenga las cejas gruesas, barba de bruja, con un aliento que apesta todo el cuarto, que la nariz le escurra en invierno y verano, con una papada como saco bajo el mentón, o un mentón picudo, orejotas como jarras, cuello largo como garrote, y además ladeado, o le cuelguen los pechos, o bien ni pechos tenga, o tenga los dedos chuecos, o las uñas rotas o largas y sucias, las manos o las muñecas con costras, una piel tostada, los huesos descompuestos, la espalda torcida, así camine agachada, esté tullida, tenga las patas abiertas, “sea tan esbelta por el medio como una vaca en la cintura”, tenga piernas gotosas, los tobillos le cuelguen de los zapatos, le apesten los pies, tenga piojos, sea una veleidosa, o un monstruo, o una zopenca, o huela mal toda ella, tenga una voz áspera, un gesto crudo, sea muy gruñona, tenga tetas feas, sea una floja, sea una horrenda gorda, un fardo, sea una huesuda, un esqueleto, una ruin, y que a tu juicio parezca lo peor, que no te atraería por nada en el mundo, a quien odiarías, detestarías, le escupirías en la cara, o te sonarías las narices en su seno, es remedio de amor para otro hombre, una sin encanto, una guarra, una regañona, repugnante, fétida, terca, a lo mejor deshonesta, obscena, vil, miserable, grosera, tonta, ignorante, fastidiosa, hija de Iro, hermana de Tersites, alumna de Grobiano; si él la ama una vez, la admira por todo esto, no repara en tales faltas o imperfecciones del cuerpo o la mente. La preferiría a cualquier otra mujer en el mundo.

Fuente: Robert Burton (1577-1640), The Anatomy of Melancholy, edición e introducción Holbrook Jackson; nueva introducción de William H. Gass, New York Review Books, NY, 2001. (Iro: mendigo glotón y beodo en la Odisea. Tersites: el más feo de los griegos en la guerra de Troya. Grobiano: santo medieval de lo bajo y lo grosero.)