Es una verdad a medias que la reforma energética de México ha estado “secuestrada por la ideología” y que “esto ha frenado el desarrollo y dinamismo del sector”, como dijo Enrique Peña Nieto, candidato ganador del PRI a la presidencia, al mencionar en el Financial Times (“Candidates put Mexican ‘oil pride’ in spotlight” de Adam Thomson, 21 de marzo de 2012) que las reformas requeridas han sido bloqueadas, no por razones ideológicas, como se ha hecho inteligentemente creer, sino por los intereses creados que se oponen a los cambios de fondo.
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