Uno no se cansa de verla en repeticiones. La mirada fija al frente, la cuerda que suelta, la flecha que entra en el blanco, el lujo de la precisión.

Clic.

Hasta hoy que esto escribo, cuando Aída Román ganó la cuarta medalla para México, tres de las medallas han sido ganadas por mujeres. La proporción no es inusual. Hace cuatro años en Beijing, fueron tres las medallas para México, dos ganadas por mujeres. Hace ocho años en Atenas, fueron cuatro las medallas para México, tres ganadas por mujeres.

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En los Juegos Panamericanos de hace un año, ocurridos en Guadalajara, el 63% de las medallas de México fueron ganadas por mujeres. Algo bueno está sucediendo en el deporte femenino del país. Acaso algo que refleja algo bueno que está sucediendo entre las mujeres mexicanas. Acaso, esto es sociología irresponsable, sociología al vuelo, es que como sucede con los miembros de las minorías emergentes, las mujeres se afanan en probarse a sí mismas, con disciplina, con un tesón de fierro, sabiendo que las posibilidades están contra ellas, rompiendo las expectativas cada día como si rompieran el listón de la meta.

Clic.

¿Qué pasa en cambio con la TV mexicana, que no ve mujeres aptas? Entre los programas que se ocupan de las Olimpiadas, apenas y aparecen, momentáneamente, mujeres cronistas. Ninguno de los programas de la televisión abierta es conducido por una mujer. De los de la televisión restringida, sólo uno sí, Versus. Las reporteras y comentaristas que aparecen en segmentos serán no más de un 10%. Y lo típico es que cubran eventos “culturales”, es decir: visiten restaurantes y museos, comenten sobre la horrible comida inglesa, platiquen con paisanos en la calle, cuando ésta es una gesta deportiva, y lo dicho, las mujeres están sobrerrepresentadas entre los medallistas mexicanos.

Mucha terquedad se necesita para no ver a las mujeres nuevas: las televisoras lo han logrado.

Clic.

Y de pronto, entre la natación y la gimnasia olímpica, entre los pechos amplios de los nadadores y las niñas de torso arqueado, aparece en la TV un payaso —qué alegría— rodeado de ¿edecanes? De mujeres en minifalda con escotes amplios. El payaso, ¿qué hace? Las alburea: una y otra vez las penetra figurativamente, con su verbo ágil. Él es cincuentón, ellas son veinteañeras, ante el embate verbal, ¿qué hacen?, se carcajean. No podrían hacer más, su contrato reza: mostrar piernas y senos, no contestar y carcajearse. Humor de harén, que por cierto en México ya no existen. Más bien humor de club exclusivo para caballeros. El señor paga y es rey por la noche. ¿Y el público femenino, que suma un poco más que la mitad, según los reportes de las encuestadoras? Que aprenda a reírse del lugar asignado a las hembras. Después de todo, sólo es una broma, lo anuncia la ropa de payaso del payaso. Pero qué broma más desfasada de lo que ocurre en el medallero de México, y acaso en la vida cotidiana de la sociedad.

Clic.

Ana Guevara, que fue medallista olímpica y campeona del mundo en la carrera de 400 metros, me comentó un día que las atletas mexicanas eran especialmente aptas en deportes de lucha o escapada. En taekwondo, en judo, en box (¡nueve campeonas mundiales este 2012!), en ciclismo, en carrera rápida o marcha.

¿Por qué será, Ana?, le pregunté. Tú piensa, me dijo. Clic. En las mesas de discusión de la jornada olímpica sólo hay dos mujeres. Si uno suma a los opinadores hombres de las diversas mesas, son 25. Clic. Ahora que celebran su ingreso a la democracia los egipcios han inventado una nueva televisora que sí incluye a las mujeres, mayoritariamente. De cierto, Veiled TV sólo tiene mujeres. Mujeres tras las cámaras, mujeres al frente de las cámaras. Todas van cubiertas con burkas negras. Es como un convento de fantasmas negros. Pensándolo bien, es un poco mejor la TV mexicana. Clic. Antes de enviar estas líneas, cae la quinta medalla para México. Es en clavados y la ha ganado una mujer: Laura Sánchez.

Sabina Berman. Escritora, dramaturga y ensayista. Su más reciente libro es La mujer que buceó dentro del corazón del mundo.

 

 

2 comentarios en “La TV no ve mujeres

  1. No es la cantidad. Hay muchas mujeres en la tele. Con todo, para la tele, en toda Latinoamérica, la mujer desaparece al cumplir 35 o 36. Deja de existir, de respirar, de ser necesaria. Un hombre de 60 es maduro, puede presentar un noticiario. Una mujer de 60 tiene que desaparecer. Prejuicio por todas partes. Vergüenza machista.

  2. Es muy difícil como mujer romper las barreras, del machismo, tanto de hombres como de mujeres, yo misma a veces me avergüenzo de hacer algún comentario machista, pero es por la educación q tuve por mi entorno social , pero trato de no hacerlo tan frecuente. Para q mis hijas sean todo lo pensantes e independientes q deseen, sin sentirse culpables. es difícil romper esta diferencia q hay entre géneros, pero ya se ha avanzado mucho, t con ejemplos de grandes mujeres , podemos ser cada día mejores, apoderandonos de nuestros pensamientos, deseos e inteligencia.