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A: Dos más dos son…
B: …¡Ah, claro!, dos más dos, jo, home, cla, dos más dos…; vamos, que quieres saber cuánto es dos más dos, así de simple, pues no te enredes chaval, son cuatro, ¿eh?, cuatro. Como quiera que te lo veas son cuatro, así de claro…

café

A: …Sí, sí, pero decía que dos más dos son…
B: …Pero vamos a ver: dos más dos dan cuatro, ni tres, ni cinco, ¡eh!, cuatro, que ya va bien, ¡eh! Home si dos más dos no fueran cuatro, pues, jo, ya me dirás, qué quieres que te diga… pero son cuatro, porque si a dos le pones dos pues, eso, que son cuatro, como si lo estuviera viendo, cuatro ¡Si lo sabré yo, jo, jo, umm, umm, jo! Dos y dos y eso que dos más dos, home, pues son cuatro y tal…

A: …Sí, sí pero quería decir que dos más dos son…
B: …Pero, cómo te lo explico, espabilaté, comprendemé, que te lo digo yo ¡qué dos más dos son cuatro! A ver: si a dos le sumas uno —o una, tanto da, ¿eh? (que las hay, ¿eh?, las hay, una y más, ¡una y más!, ¡eh! escolta y ¡¡más!!)—, pero bueno que si a dos le sumas uno, o una, te dan tres, tres, y si a tres le sumas otro, u otra que es lo mateix, pues que entonces te dan los dos que vienen a ser los segundos dos de que se habla en això de dos más dos, y que dan exactamente cuatro, CU-A-TRO. ¿Sí me entiendes? Cuatro, porque dos más dos son cuatro, ¿me entiendes?, no te enteras, home, porque si a dos le su…

A: …Sí, sí, sí, pero…
B: …No, no, no, ni peros ni peras, escolta… Pero, vamos a ver: que dos más dos den cuatro es porque cuatro entre dos son dos, ¿me entiendes? Para entendernos, porque no vamos ahora a discutir la división que es, home, un merde… nos cae la noche, jo, ¿eh?… ¿me entiendes? Un coñazo, un verdadero coñazo que, jo, qué quieres que te diga, es un palo… pero, mmm, mmm, si vosotros decís cuatro entre dos o dos entre cuatro —que los hay que así dicen, ¿eh?, ¡que te lo digo yo que los he oído!, jo, ¡que sí los hay!, i tant, es que te digo que hay cada pringa’o… pero por eso, que dos más dos que son cuatro, home, no te líes, son cuatro, porque ya me dirás tú cómo le….

A: …Sí, pero quería decir que dos más dos son cuatro y que…
B: …Claro: cuatro, como te lo he dicho, cuatro, pues eso que son cuatro, mira que te lo he dicho, jo, pero piénsatelo chaval, si dos más dos son cuatro, ya va bien, ¿eh?. ¡Que no es poca cosa! Home, cuatro son, eh, eh, eh, home, pues, home, cuatro es un número, no sé, eh, eh, home: pesa’o… qué vols que digui, pesa’o, porque mira que venir a estar ahí siempre después del dos más dos, home, pues será gilipollez, pero no es coincidencia, ¿eh?, no ¡qué va! ¡quéeee vaaaa!, algo ha de haber ahí, jo, algo muy gordo… que es fuerte, ¿eh?, molt fort: que siempre dos más dos acabe en cuatro, ya me dirás, porque dos que van a por otros dos, pues a mi me da, no sé… entre respeluce y morbo, sí, jo, sí, que es que cada que me lo pienso, cada que me lo planteo: dos más dos, pues me la pienso, sí, qué quieres, me la pienso porque dos más dos…

A: …Cuatro.
B: …Sí, cuatro, que es lo que te da dos más dos, punto, no hay más, la gente no lo entiende, se enrolla como una persiana, pero son cuatro, porque dos más dos, vamos a ver, mmm, son cuatro…

A: …Sí, pero…
B: …No, no, no, cuatro, eh? A ver, vamos a ver: dos más dos…

A: …¡¡¡SON CUATRO!!! ¡¡¡¡Ya lo sé !!! ¡Cállate!… Termino: y cuatro y dos son seis.
B: Bueno, pues eso… no es para que te pongas así, ¿eh?… pues eso… si tú lo dices… venga, seis, vale, seis… jo, qué mal genio… n

Mauricio Tenorio Trillo. Historiador. Su libro más reciente es Culturas y memoria: Manual para ser historiador.