A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

John Franklin Bardin,
El percherón mortal
,
Almadía,
México, 2012, 253 pp.

El lector mexicano debe estar agradecido por la traducción de esta novela inaudita, que vio la luz en 1946 con más pena que gloria. No hay duda de que John Franklin Bardin es uno de los grandes estilistas del género negro; no hay duda tampoco de que, de no ser por Guillermo Cabrera Infante, su obra seguiría durmiendo el sueño de los justos entre el público de habla hispana. Junto a El final de Philip Banter (1947) y Al salir del infierno (1948), El percherón mortal llama al asombro. Su trama no desdeña la ruta convencional: hay un crimen, un detective, un sospechoso y pistas que parecen conducir a ninguna parte. La novedad radica en la atmósfera demencial —casi diríamos fantasmagórica— que se impone de principio a fin. Uno llega a creer incluso que se las ve con una novela fantástica. ¿No es la misma sensación que a veces experimentamos ante la realidad? (Roberto Pliego)


Fred Vargas,
El ejército furioso,
Siruela,
Madrid, 2012, 364 pp.

Curioso personaje el comisario Adamsberg, protagonista de seis casos anteriores y ahora dedicado a combatir los efectos perniciosos de una leyenda medieval: un montañés ignorante, demasiado tranquilo para el alcance de sus responsabilidades, con aire distraído, aunque dueño de una poderosa intuición. Un antípoda del investigador al estilo de Sherlock Holmes. En esta ocasión, su enemigo proviene del mundo de los muertos: formado por caballos y jinetes descarnados, el ejército furioso extiende su fragor por los bosques de Normandía. Y si no encuentra descanso es porque tiene el deber de dar caza a las almas pervertidas. Hace años que Vargas ocupa un sitio de honor en el Olimpo renovado de la novela policiaca. Enciende la inteligencia del lector, sabe conducir la trama, profundiza en la psicología de los personajes y, encima, vende millones de ejemplares. (R.P.)

Francisco Tario,
La noche,
Atalanta,
Girona, 2012, 286 pp.

Dicen que leer a Francisco Tario irremediablemente transforma al lector. Ésta es una condición de la literatura genuina, sí, pero la transformación con Tario es menos metafórica de lo que se espera. La sorpresa en sus relatos no es truculenta, aunque lo parezca; consiste más bien en una toma de partido vitalista —incluso animista— gracias a la cual la realidad comienza desde cero, permanentemente. Es por eso que, de entrada, su mundo parece dislocado, pero no carente de una lógica íntima y secreta. Se habla, en torno a la literatura de Tario, de iniciados, de transformados y de desaparecidos: de un culto que desde los cuarenta del siglo pasado opera en el imaginario no colectivo. (Noé Cárdenas)

Zygmunt Bauman,
Daños colaterales. Desigualdades sociales en la era global
,
FCE,
México, 2011, 235 pp.

En esta colección de ensayos de uno de los más preclaros sociólogos contemporáneos el lector entiende, entre otros asuntos de primer interés, que si bien la fórmula “daño collateral” proviene de la esfera militar, sus raíces se hallan hundidas en el corazón de la desigualdad que, cada vez más polarizada, se vive en el planeta. ¿Por qué en un desastre natural los más afectados son los marginados? Ésta es, explica Bauman, otra modalidad de la siniestra baja colateral. El autor afinca sus observaciones en el paso de una modernidad sólida a otra líquida. El volumen es, también, un recordatorio de la fortaleza y vitalidad que la sociología tiene como ciencia. (N.C.)


Dan Fante,
Fante. A memoir. A family’s legacy of writing, drinking and surviving,
Harper Perennial,
Nueva York, 2011, 384 pp.

Luego de que la editorial española Sajalín iniciase la traducción del ciclo narrativo de Dan Fante, hijo de John, autor de Pregúntale al polvo y otras novelas, se publica este volumen con sus memorias de infancia y juventud. Profusamente ilustrado, guarda particular interés por las páginas dedicadas a relatar las dificultades de su padre como guionista de Hollywood. La vida de Dan —cruzada por el alcoholismo, separaciones e ilusiones perdidas— nutre su narrativa y la transforma en episodios sueltos que hubiera aprobado el viejo indecente. Se encuentran disponibles en español Mooch y Chump Change, quedando pendientes de traducción 86’d y Spitting Off Tall Buildings, que relatan las aventuras de Bruno Dante, confeso álter ego del autor. (Luis Bugarini)

George R. Stewart,
La tierra permanece,
Minotauro,
1962, 346 pp.

Apenas algunas novelas de ciencia ficción podrían entrar al estante de las obras necesarias. Es el caso de esta novela que transcurre en un entorno apocalíptico, luego de que un virus azota a la humanidad. El único sobreviviente tiene la tarea de refundar la humanidad, acompañado de algunos sobrevivientes. La tierra ha tenido varias reimpresiones de manera continua desde su publicación en 1949. La pandemia es un asunto recurrente en el mundo del cine —sin más: la actual serie The walking dead— y, no obstante, ni por asomo se genera la reflexión que logra Stewart. Leído con perspectiva bíblica, este relato sobre la reconstrucción de un mundo en ruinas describe una vuelta al origen. Asimismo, aborda la responsabilidad que implica dotar a la humanidad de un nuevo armazón ideológico. (L.B.)