El precio de la nostalgia

Terminó el verano cinematográfico: el imperio de Hollywood se retira a contar los centenares de millones de pesos que se lleva de las salas de todo el mundo y a festejar un triunfo más de la máquina de mercadotecnia más eficaz jamás vista, envidia de los sistemas políticos y las industrias culturales en crisis (la editorial por delante). Terminó el verano en que el cine norteamericano, sin proponérselo (o no del todo, con él nada es seguro), cerró una interesante operación de doble juego entre la nostalgia y la novedad que involucró por primera vez en mucho tiempo a dos generaciones de espectadores, rompiendo así el dogma de que el verano es sólo para los niños y los adolescentes.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.

Suscríbete

 

Suscripción Plus

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción Digital

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2011 Septiembre