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Tras la tragedia que causó el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York, el periodista Gregg Stebben quiso rendir tributo a las víctimas del 11 de septiembre de 2001 con el libro Quotable New York, una colección de frases que nos revelan a la ciudad más versátil del mundo.

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El único requisito que pedía la ciudad era la audacia de soñar. Para quienes lo hicieron, abrió sus puertas y sus tesoros, sin importar quiénes eran o de dónde venían: Moss Hart.

Uno pertenece a Nueva York instantáneamente. Uno pertenece a ella lo mismo en cinco minutos que en cinco años: Thomas Wolfe.

No creo que Nueva York sea el centro cultural de Estados Unidos, sino el centro comercial y administrativo de la cultura americana: Saul Bellow.

Extraño la alegría animal de Nueva York, su vitalidad animal. No me importa que no tuviera significado ni profundidad: Anaïs Nin.

Hay dos millones de personas interesantes en Nueva York y sólo 78 en Los Ángeles: Neil Simon.

Si París es el escenario para un romance, Nueva York es la ciudad perfecta para olvidarse de uno mismo, para olvidarse de cualquier cosa. Aquí la vieja doucer de vivre se olvidó y la intoxicación de vivir se impone: Cyril Connolly.

Nueva York será un gran lugar si algún día la terminan: O. Henry.

Leí el grueso tomo de Los miserables durante semanas mientras viajaba en el metro de la IRT [Interborough Rapid Transit Company, la primera línea de metro en Nueva York] hacia mis tratamientos de los miércoles contra la alergia. Necesitaba saber que Jean Valjean vivía una vida más miserable que la mía: E.L. Doctorow.

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Nueva York es un concentrado de arte y comercio y deportes y religión y entretenimiento y finanzas, que reúne en una gris área compacta al gladiador, al evangelista, al promotor, al actor y al comerciante: E.B. White.

Sigue a la pareja que lleva una bolsa de hielo: Frase usada en Soho para encontrar una fiesta.

Se dice con frecuencia que Nueva York es una ciudad sólo para los muy ricos y los muy pobres. Se dice con menos frecuencia que Nueva York es también, por lo menos para algunos de nosotros que llegamos desde otro lugar, una ciudad sólo para los muy jóvenes: Joan Didion.

No todos en el metro están locos. En los vagones que llevan a Wall Street puedes ver a hombres y mujeres de negocios, con la ropa arrugada por el tumulto y el calor, esforzándose por leer el Wall Street Journal doblado esmeradamente en cuartos: Michael Leapman.

Si vives en Nueva York, incluso si eres católico, eres judío: Lenny Bruce.

La meditación es, para la mayoría de los neoyorquinos, pensar en su próximo departamento, el más grande: William L. Hamilton.

La noche en que murió John, había muchísima gente afuera del Dakota. Cantaban y tocaban las canciones de John… Escuchar sus canciones en la calle fue muy duro para mí. Estaba sentada sola en nuestra recámara, que da hacia la 72, y John cantó toda la noche: Yoko Ono.

Ojalá los que dicen que debemos entender las razones del terrorismo vinieran conmigo a los miles de funerales que hay en la ciudad de Nueva York y les explicaran esas razones demenciales, fanáticas, a los hijos de los que crecerán sin padres ni madres, a los padres a los que les han arrancado a sus hijos sin razón alguna: Rudolph W. Giuliani.

Selección y traducción:
Delia Juárez G.

Delia Juárez G. Editora y traductora. Su libro más reciente es Gajes del oficio. La pasión de escribir.