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Sacar fuera el bote de basura puede ser interpretado simultáneamente (porque así lo vivo) bajo el aspecto de contrato y bajo el de rito (dos aspectos ulteriormente unificables, en cuanto todo rito es contrato, pero por ahora —¿contrato con quién?— no quiero ir tan lejos), rito de purificación, abandono de las escorias de mí mismo, no importa si se trata exactamente de las escorias contenidas en el bote de basura o si esas escorias remiten a toda otra posible escoria mía, lo importante es que con este gesto cotidiano yo confirme la necesidad de separarme de una parte de lo que era mío, el despojo o crisálida o limón exprimido del vivir, para que quede su sustancia, para que mañana yo pueda identificarme totalmente (sin residuos) en lo que soy y tengo. Únicamente desechando puedo asegurarme de que algo mío no ha sido desechado y tal vez no será desechable.

Fuente: Italo Calvino, El camino de San Giovanni (trad. Aurora Bernárdez),
Tusquets Editores, Barcelona, 1991.