El Universal, México, septiembre 16 de 1849
Hoy es el día en que celebra la República mexicana el principio de su independencia. Este día debiera ser de un júbilo puro, de un entusiasmo verdadero, de impresiones dulces y risueñas para todos, porque no debía presentar más recuerdos que felicidad, y de un aumento continuo de gloria y prosperidad para la nación, y de bienestar para todos sus ciudadanos. ¿Por qué en este día no se abandonan los mexicanos a esa venturosa expansión que producen los grandes y gloriosos recuerdos? ¿Por qué, en vez de esto, negrísimas sombras cruzan por la mente de todos? Ya evocando los pavorosos fantasmas de una época de calamidades y de errores, ya infundiendo en el alma el desaliento y la duda? ¿Por qué? Porque el 16 de Septiembre de 1810 no fue el primer día de nuestra existencia política, ni aquel grito fue el origen de la independencia; y porque de esta independencia que vino después, se ha hecho un uso desgraciado y fatal.
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