El aborto en México

Este texto es la transcripción, editada, de la mesa redonda que se transmitió el domingo 3 de febrero de 1991 en el programa nexos TV. La intervención de Carlos Monsiváis es el editorial del programa conducido, como siempre, por Rolando Cordera. Los participantes son Luis de la Barreda, profesor de Derecho en la UNAM y en la Universidad Autónoma Metropolitana; Carlos Castillo Peraza, diputado por el PAN y colaborador de nexos; Marta Lamas, antropóloga, directora de Debate feminista; Jesús Pérez Segura, médico del Instituto Nacional de Perinatología.

Incluimos, además, la intervención de la diputada Amalia García, integrante de la Comisión de Justicia, ante el pleno de la Cámara de Diputados, el 20 de diciembre de 1990.

Carlos Monsiváis

A fines de diciembre del año pasado el Congreso Local de Chiapas votó por despenalizar el aborto en la entidad. La reacción fue inmediata y la parte previsible fue la condena de la Iglesia Católica y la condena del Partido Acción Nacional que llegó a declarar que el embrión es ya independiente biológica y existencialmente de la madre.

Lo sorpresivo, lo inesperado, es lo otro: aparte de que un congreso local tome esta decisión y que haya organismos gubernamentales que la apoyen, como el Congreso del Trabajo, y que partidos políticos como el Partido de la Revolución Democrática asuman como suya la causa de despenalizar el aborto, lo más sorpresivo ha sido la innumerable presencia del tema en los medios. Todos los intelectuales y las feministas que han participado han manejado argumentos de una manera muy sólida. Parece cada vez más clara la participación de un sector de la sociedad civil que hasta ese momento sólo había tomado parte de una manera lejana, y hay un involucramiento activo en la causa de la despenalización del aborto.

Desde luego, el hecho de que se suspendiera provisionalmente la medida y se remitiera el fallo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos no es sino uno de los tantos momentos de este episodio, que parece tener ya grandes repercusiones. Por lo pronto, incluso el gobernador de la entidad, Patrocinio González Garrido, se ha mantenido en la posición de apoyar la despenalización y ha dicho que esto tiene que verse en función de lo que sucede en Chiapas, un estado con 200 mil abortos al año.

Nada ha quedado claramente definido, excepto que el hecho ha dejado de ser tabú y se presenta ya de una manera normal y politizada como uno de los temas urgentes del México contemporáneo.

Carlos Castillo Peraza

La alusión de Carlos Monsiváis es inexacta. Lo que el PAN dijo exactamente -y yo lo dije por escrito- es que el ser humano en gestación es persona en simbiosis transitoria y que no deja de serlo por depender provisionalmente del organismo materno. En segundo lugar, no me parece justo que si alguien sostiene un punto de vista diferente al de los diputados de Chiapas, se pueda tomar de una manera peyorativa, como si manifestar el propio punto de vista fuera una aberración. Sostengo que una discusión en cualquier ámbito para decidir quién y cuándo es humano resulta algo verdaderamente grave.

Luis de la Barreda

Creo que Castillo Peraza tiene razón cuando dice que es muy delicado entrar a un debate sobre el aborto a partir de en qué momento se es humano. Este no es el problema. No es un debate de biología o de metafísica, o de preguntarse en qué momento llega el alma a un ser humano. Para un debate racional, el problema es si el aborto voluntario, es decir, el aborto que se provoca la propia mujer embarazada o que provoca un tercero con su consentimiento, debe o no ser delito. No hay una sola persona que sostenga que el aborto es algo bueno, o deseable; todo el mundo coincide en que es mejor evitar un embarazo no deseado. Pero qué debe suceder cuando una mujer es embarazada sin querer embarazarse. No se trata de discutir si moralmente es correcto o no que aborte, o si es pecado o no. Lo que nos debe ocupar en este momento es si el aborto debe o no considerarse un delito.

Marta Lamas

Despenalizar el aborto es una cosa, y otra es reglamentarlo como un servicio de salud en los hospitales públicos. Se puede despenalizar, ¿y después? ¿Abortar en clínicas caras? El aborto debe regla mentarse como un servicio de salud, tal y como ocurrió en Italia, donde el debate se centró en el aborto como un problema de justicia social. En México, las mujeres ricas abortan en las mejores condiciones mientras que la mayoría de las mujeres debe cruzar por verdaderos infiernos, hechos de extorsión económica y riesgos severos a su salud, incluso riesgo de muerte. Ahí debe centrarse el debate.

Jesús Pérez Segura

Creo que ocuparse del aborto sólo en términos de si es o no un delito, equivale a tratarlo muy superficialmente. Si no tu viéramos ninguna duda sobre en qué límite el feto o el embrión o el preembrión representa ya a las condiciones humanas, el aborto no sería ningún problema. No sería un problema ni moral ni de conciencia, quizá ni legal ni ético. Entonces, tenemos que bucear en los fundamentos que la ciencia aporta para definir los conceptos de vida humana. En la ciencia, una corriente grande considera la vida humana con sus derechos cabales desde la fecundación, y considera que es un crimen hacer cualquier cosa sobre ese individuo. Esa corriente es respetable y puede ser válida para las personas que así piensan, pero no es válido extrapolar ese concepto. La gran mayoría de los científicos serios que estudian fertilidad y reproducción no están de acuerdo con este concepto para hacerlo una verdad universal. Muchos médicos y científicos transportan los derechos del individuo hasta los catorce días posteriores a la concepción, lo que se conoce como la etapa de preembrión. ¿Por qué esto? Porque antes de esa época las condiciones son diferenciadas desde el punto de vista embriológico, porque todavía no hay un desarrollo del sistema nervioso central o un sistema en general reconocible como sistema nervioso. Hay quienes no se quedan en los catorce días sino que se van hasta las doce semanas, que es cuando el individuo adquiere las condiciones de feto. Hay quienes se van hasta la semana veinte, cuando el feto por necesidad depende de la vida materna. Aquí el mundo tira una gran raya, y en esta raya se da la definición de aborto. En términos generales, ninguna legislación del mundo acepta la muerte del producto de la concepción después de la semana veinticuatro, y casi todas las legislaciones del hemisferio norte lo aceptan antes de las veinte semanas, que es la mitad del embarazo.

Carlos Castillo Peraza

Al respecto, mi convicción es que estas definiciones, incluso no compartidas por muchos científicos, puestas en el límite nos darían la sospecha de que ya se trata, efectivamente, de un ser humano. Si yo fuera cazador y sospechara que hay un ser humano detrás de la maleza, no dispararía nunca.

Marta Lamas

Ninguna mujer que aborta, y yo he abortado, se plantea el problema en términos de maleza y cazadores. En todas las épocas y en todas las sociedades, cuando las mujeres tienen un embarazo no deseado, recurren al aborto, sin importar que se considere crimen o pecado o delito. El aborto es el último recurso, el menor de los males. El embarazo no es una aventura sencilla y fácil, es un proceso muy complicado en términos no solamente fisiológicos sino sicológicos, y un embarazo no deseado puede traer una serie de consecuencias en todas las esferas de la mujer. Ya sea porque el método anticonceptivo falló, ya sea porque fue violada, si una mujer decide abortar -y el embrión, por lo demás, aún no ha empezado su actividad cerebral-, porque siente que ese embarazo le va a provocar violencia a ella y a su vida, está en derecho de hacerlo.

Jesús Pérez Segura

Hay que tomar en cuenta las causales o las motivaciones de aborto. Cada mujer, cada paciente que en la clínica solicita a un médico que le practique un aborto, aduce las más diferentes razones. Es inevitable que aquí entre en juego todo el bagaje de información, de cultura, de creencias, de valores que cada quien maneja. En México, ahora, la ciencia está en posibilidades de diagnosticar una enfermedad cromosómica desde el inicio del embarazo, tan temprano como a la octava semana. Se sabe que ese niño traerá una lesión. Casi todas las mamás del mundo dirían: prefiero la interrupción del embarazo. Ese es un caso. Hay otras situaciones tan extremas como la muchacha que por libre demanda va a una clínica en otro país donde el abono está liberalizado y dice: yo quiero abortar, no tengo en especial ninguna razón pero no quiero el embarazo. Dentro de estas dos posiciones se maneja todo un abanico de posibilidades en el que deben respetarse los valores, las convicciones, las creencias y los conceptos de cada ser humano.


Carlos Castillo Peraza

Yo disiento. Un sujeto de derecho no se constituye por ser «deseable» o no para alguien. El sueño de cualquier tirano es poder declarar no sujeto de derecho a quien le resulte indeseable: puede ser un judío, puede ser un negro, puede ser un gitano. El hecho de que alguien pueda constituirse en creador de sujetos de derecho, es atentar contra la esencia misma de la democracia. En segundo lugar, Marta Lamas decía que en el aborto se escoge entre dos violencias. El hecho es que aquí una de las violencias, la que se realiza contra el no nacido, es la violencia del fuerte contra el débil, el indefenso. Ahora, si la lesión o la enfermedad es lo que van a determinar si un ser humano tiene derecho o no a la vida, entonces habría que matar al lesionado en un accidente, al maltrecho, al malformado.

Luis de la Barreda

Me parece muy grave que con argumentos de índole moral o religiosa se cierren los ojos ante una realidad terrible: una mujer con recursos económicos puede abortar sin riesgo en nuestro país y en todo el mundo; en cambio, una mujer que no cuenta con esos recursos tiene que exponer su vida para abortar, o sufrir daños en su salud por un aborto practicado en condiciones lamentables. En México, porque el aborto es delito ocurren estas cosas. Una investigación reciente me llevó a descubrir que en el Distrito Federal, donde se concentra el 25 por ciento de la población nacional, en 1989 sólo se dictaron dos sentencias condenatorias por aborto: en ambos casos mujeres muy pobres que fueron denunciadas por un médico para evadir su responsabilidad, ante el hecho de que la mujer se iba poniendo muy mal en el hospital público al que había llegado y dieron aviso al Ministerio Público. Pero, salvo estas condiciones, ni siquiera un miembro del grupo PROVIDA denuncia un aborto. Hay mujeres que muy valientemente, como Marta Lamas, dicen: «yo he abortado», y no pasa nada. En cambio, si Marta Lamas dijera: «en este momento acabo de matar a mi sirvienta, o a mi compañero, o a mi hermana», estaríamos pensando en ir ante el Ministerio Público a dar el aviso. No pasa eso con el aborto.
Carlos Castillo Peraza

No me parece una conducta socialmente aprobable el intento de resolver este problema facilitándole al pobre que cometa lo que el rico puede cometer más fácilmente. Segundo, la sociedad y el Estado deben crear instituciones públicas y privadas de apoyo al respeto a la vida y de apoyo a todas las personas que están en una circunstancia así, para que no tengan que llegar a esa decisión. ¿Puede establecerse como fundamento en un país que se quiere democrático, que el derecho a la vida del débil quede a merced de la decisión del fuerte? Es muy fácil imaginar, como decía Luis de la Barreda, que la tortura, por ejemplo, sea un delito, porque cada uno de nosotros se puede imaginar en el papel o en la situación del torturado, pero ninguno de nosotros se puede imaginar en la situación del nacido. Esto, sicológicamente, nos pone en otra situación: yo estoy contra la tortura, el asesinato y la esclavitud porque me puedo imaginar en esa condición, pero ninguno de los que ya estamos fuera del seno materno puede imaginarse lo que es estar en esa condición de indefensión.

Luis de la Barreda

Cuando la sociedad civil se entera de un caso de tortura, exige que se castigue a los torturadores, pero nadie exige que se meta a la cárcel a las mujeres que abortan, porque en el fondo esto no es visto realmente como un crimen, como un crimen en el sentido de que deba ser delito. Otro es el problema moral. Castillo Peraza dice que debe haber instituciones que ayuden a las mujeres a tener a ese hijo no deseado. El caso es que en nuestro país, para una franja muy considerable de la población no existen esas instituciones. Plantear una cosa ideal en un futuro totalmente indefinido para tratar de resolver un problema de hoy, no me parece la mejor postura de política legislativa.
Finalmente, yo le haría una pregunta al diputado Castillo Peraza: en el caso de las mujeres violadas en el sur de la ciudad de México, en Tlalpan, por agentes policiacos, y que a consecuencia de esa violación quedaron embarazadas, ¿usted considera delincuentes a estas mujeres que abortaron?

Carlos Castillo Peraza

Sí es un delito, y lo afirmo.

Luis de la Barreda

¿Deben tener al hijo del violador?

Carlos Castillo Peraza

El único inocente en este cuadro es precisamente el hijo.

Luis de la Barreda

¿Y la mujer?

Carlos Castillo Peraza

La mujer tampoco tiene culpa, pero a la mujer no la van a matar. El único que no puede ser condenado a muerte en esta situación es precisamente el que no tiene ninguna culpa: un ser humano vivo. En segundo lugar, las instituciones sí existen en algunos lugares y no es una solución ideal. Hay muchas cosas que se ha considerado condiciones ideales y poco a poco se han vuelto realidades. Las instituciones no nacen de golpe, nacen cuando los hombres percibimos un problema y nos dedicamos de algún modo a resolverlo. Por lo demás, toda la historia de la civilización es la lucha para igualar ante la Ley al más débil, existencialmente hablando. A lo largo de la historia de la humanidad se han ido conquistando esos derechos. Yo estoy del lado de conquistar el derecho a la vida en forma absoluta para el más indefenso de los seres humanos, que es el no nacido.

Jesús Pérez Segura

Actualmente, en muchas partes del mundo se emplean técnicas de fertilización asistida. Todo mundo se emociona y nadie en el mundo ha condenado a los bebés de probeta, a la fertilización in vitro y a todas las técnicas alternas de fertilización que suponen e implican necesariamente la pérdida de un buen número de óvulos fertilizados. Desde el punto de vista de que la unión óvulo-espermática indujera ya la presencia de un individuo, esto sería un crimen. Podríamos ir al otro extremo: durante años se manejó la ausencia del latido cardiaco o de la respiración en el ser humano como indicadores de la muerte. Esto cambió en el mundo y actualmente se plantea la muerte cerebral como el signo decisivo de la muerte del ser humano, aunque haya latido cardiaco, para hacer posible todo un inmenso mundo del que la humanidad actualmente goza, como los transplantes. Esto simplemente demuestra que las verdades científicas, cuando están demostradas, deben estar por encima de verdades muy parciales o de sentimientos muy peculiares, muy válidos pero de ninguna manera generalizados.

Marta Lamas

La Iglesia Católica y los grupos que coinciden con la postura de Castillo Peraza, tienen la preocupación de que nazca el niño, pero no se vuelven a ocupar de él después del nacimiento, y todo pasa a ser responsabilidad de la mujer que no quería tener el hijo. También hay muerte en vida, la muerte sicológica. En Suecia se hizo un estudio para dar seguimiento durante veinte años a casos de mujeres que habían solicitado el aborto pero que se les había negado. Los datos son realmente espeluznantes. Quince mil niños abandonados llegan cada año a la Procuraduría del Distrito Federal. Hay otros niños abandonados en la calle, hay violencia familiar, y hay muchas madres que aunque tienen hijos no los quieren. Yo no pondría querer al hijo de un violador, de alguien que me fue impuesto en contra de mi voluntad. Esto me crearía una serie de conflictos irremontables. Conceptos como los que maneja Castillo Peraza, de si se está o no a favor del débil, son abstractos. Lo óptimo sería que todos los niños que nazcan sean bien recibidos y deseados por sus padres, pero lo segundo óptimo es que cuando una mujer sabe que no quiere un embarazo, es mucho mejor que lo interrumpa al principio, cuando es un proyecto de persona y no que cuando ya es una persona nacida se pase toda la vida fastidiándolo, rechazándolo. No hay nada peor que el rechazo materno: eso está totalmente comprobado. No hay que ver «el derecho a la vida» en abstracto. Miles de mujeres abortan anualmente en México. Eso quiere decir algo y debe tomarse en cuenta. Las mujeres no hemos sido consideradas sujetos de derecho en México. Tenemos un Código Penal de 1931, de hace sesenta años; tenemos un Estado laico y hay que actualizar las razones de la despenalización.

Luis de la Barreda

El derecho debe ser un instrumento al servicio del hombre. Cuando ese instrumento no sólo no resuelve el problema que debe resolver sino que acarrea consecuencias peores, como las que está creando la despenalización del aborto en México, incluso podemos pensar: protejamos a este bien: la vida desde la concepción, pero renunciando a un instrumento que no sólo no ha servido a este fin sino que ha resultado contraproducente.

Carlos Castillo Peraza

Sostengo que lo peor que puede pasarle a una comunidad que quiere ser democrática es que decida quién puede decidir si puede vivir quien ya está vivo.

Jesús Pérez Segura

Falta una definición universalmente aceptada, pero creo que adquieren especial relevancia los causales de aborto por motivos de salud materna, de salud fetal o de salud social, como puede ser la pobreza. Los derechos de las madres a una toma de decisión son altamente respetables y dignos de tomarse en cuenta en cualquier comunidad civilizada; y también es digno de tomarse en cuenta el aspecto del ejecutor de esa operación. Llama la atención que en los estados de la República en donde la legalización del aborto es bastante más generosa o laxa, la incidencia de abortos no aumenta. Un buen número de los trabajadores de salud encargados de realizar estas intervenciones no las realizan porque en su propia ética, en su propio esquema, en sus propias valoraciones creen que esto no debe ser así. Finalmente, debe imperar el concepto moral individual como el centro del debate. También debe enfrentarse el problema de educar a nuestros individuos y a nuestras mujeres para que se recurra al aborto sólo en el último de los casos, no como una elección que se pueda tener fácil e injustificadamente al alcance de la mano.

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Publicado en: Sólo en línea