Desde siempre he sentido una particular inclinación por los bestiarios, y pensando en ellos me gustaría rendirle un homenaje al gran poeta alemán Christian Morgenstern (*1871-†1914) y a su “Proposición de nuevas formas a la Naturaleza”. Pero quisiera hacerlo a través de la inspiración de Helen Escobedo.

Empecemos, eso sí, por explicar que Morgenstern fue un poeta completamente a contrapelo de la lírica convencional y discursiva, un lúdico full time, precursor sui géneris de la poesía concreta y de los caligramas, practicante devoto del nonsense. Imborrable queda, para cualquier lector que se asoma a su obra, la impresión que recibe al ver por primera vez el poema “Canto nocturno del pez”, esa sensación inefable de que una página de un libro sirve para algo más que transmitir mensajes lógicos, sirve también como rampa de lanzamiento del cohete de la imaginación:

Fisches Nachtgesang

 –
U U

U U U U

U U U U

U U U U

U U U U

U U

Pero además Morgenstern era un consumado ludópata del idioma, alguien a quien, por ejemplo, se le ocurría darle un nuevo nombre —de resonancias infantiles— a los meses del año, y en lugar de Januar, Februar, März (=enero, febrero, marzo)… fabricaba un poema almanaque donde todos los meses tenían nombres homófonos de animales y se llamaban Jaguar, Zebra, Nerz [=jaguar, cebra, visón]…

¿Cómo traducir, mejor dicho, cómo trasladar esa idea a nuestro idioma? Es menos difícil de lo que parece, basta pensar en doce nombres de animales homófonos respecto de los nombres de los meses en castellano. Yo lo intenté, y es evidente que cada quien puede pergeñar su propia lista: “Overo Jilguero Pargo Mandril Bayo Búho Mulo Langosta Serpiente Octopus Novillo y Bisonte”.

Sólo que en este caso tanto Morgenstern como el traductor trabajan con falsilla, hay un diseño de referencia. En el poema “Proposición de nuevas formas a la Naturaleza” falta esa muestra, se trabaja sin red, se le abren las puertas de par en par a la fantasía, si bien sus hijos continúan siendo 100% intraducibles por cuanto en ellos se juega con los códigos significantes dentro del propio idioma. Ejemplo: Nachtigall en alemán es ruiseñor; la palabra Nacht, aislada, significa noche; y entonces la maniobra de Morgenstern consiste en crear y proponer el Tagtigall (Tag=día).

Dentro de esta tónica, mi bestiario homenaje a Morgenstern significaría todo un Arca de Noé muy particular:

“El ornitorrincolaringólogo,
el perejilguero,
el octopus Dei,
la ballena clueca,
el orangusano,
la sardina mensajera,
el cienmanos
la mariprosa,
el muyseñor,
el desarmadillo
la mantis agnóstica,
la lardilla,
el eMefante,
el hidromedario,
el águila republicana,
la piaraña,
el esposo hormiguero,
el champancé,
el lobúho
la langostra,
el flamencoyote,
el sandinosaurio,
el pavo renal,
el caraCol de Bruselas
el más mexicano de los pájaros canores, que indudablemente es el jilgüero,
y una especie rarísima y en vías de extinción: el gato de agua dulce, que se alimenta única y exclusivamente de melomanocotones”.

Aquí es donde entra en acción Helen Escobedo.
02-bestiariodepalabras-01
Mi esposa neerlandesa y yo fuimos muy amigos de Helen, a quien conocimos en 1990, como queda documentado en el ejemplar de Mexican Monuments que tan cariñosamente nos dedicó en ese momento. Con el correr de los años nos fuimos conociendo más y más y pasamos con ella muchas horas inolvidables en Hamburgo, en Berlín y acá, en Colonia, donde, cuando venía, siempre se alojaba en nuestra casa.
02-bestiariodepalabras-02
La última vez que nos encontramos con ella fue el 15 de junio de 2007, en Berlín, y quedó reflejado de este modo en mi diario: “Almuerzo con Helen Escobedo en un restaurante tailandés (Good Time, en la Hausvogteiplatz). Helen siempre tan llena de vida y de proyectos, de ideas siempre originalísimas y con fecha de caducidad a la vista: sus obras suelen ser prodigios a plazo fijo, pero ¡tan hermosas! A diferencia de un Chillida o un Anselm Kiefer, las esculturas de Helen parecen brotar directamente de la Naturaleza donde ella las ha integrado. Y a diferencia de un Miguel Ángel o un Rodin, la mayor parte de las esculturas de Helen sólo perdurarán como fotografías. Si eso no es humildad, no sé qué otra cosa sea”.
02-bestiariodepalabras-03
02-bestiariodepalabras-04
Nos escribíamos emails con mucha frecuencia y ella estaba “abonada” a los envíos colectivos de mis dos blogs (uno de ellos el de mi diario, que leía y me comentaba), así es que no me extrañó recibir el 18 de septiembre de 2010 uno enviado desde su estafeta… pero fue el último, fue aquel que dejó preparado para que después de su muerte se mandase a veinte direcciones, una de las cuales era la mía. Quedamos desolados, sobre todo porque nunca nos había dicho ni una sola palabra acerca de su enfermedad.

Y así llegamos al quid de la cuestión. Mi versión del poema de Christian Morgenstern “Proposición de nuevas formas a la Naturaleza”, apenas la conoció, en una de sus visitas a nuestra casa, despertó el entusiasmo de Helen, quien me propuso publicarla de manera no sólo escrita sino gráfica; y se dedicó a la tarea con tal afán que en muy poco tiempo creó un par de docenas de ilustraciones. No sólo eso, su ingenio impar la llevó a proponer nuevas formas suyas a la Madre Naturaleza, tales como la iguanaconda, el renocuajo y la vacabra. Luego, sin que acierte a recordar la causa, olvidamos el proyecto.
02-bestiariodepalabras-05
Pero repasando mi diario hace unos meses, al leer mi frase “la mayor parte de las esculturas de Helen sólo perdurarán como fotografías”, me dije que había una parte de su obra que también iba a perdurar publicada, y que en ella estaba echando en falta sus espléndidos dibujos con los que supo ilustrar, de mano maestra, esa versión del poema de Christian Morgenstern. Después de estas páginas, ya no los echaré más en falta.

 

Ricardo Bada
Escritor y periodista, residente en Alemania desde 1963. Editor en ese país de la obra periodística de García Márquez y los libros de viaje de Cela, y autor de Don Enrique, la única antología integral en castellano de la obra de Heinrich Böll.

 

2 comentarios en “Bestiario de palabras

  1. ¿Qué te digo? Se van yendo los amigos y como para no poder olvidarlos, siempre se nos ha quedado algo pendiente con ellos.
    Hermosa manera la tuya de reconocer tus deudas. Deliciosa columna.